Opinión

¿Aborto para todos?

Hace apenas unos pocos días, el Congreso del Estado de Guerrero decidió posponer la discusión sobre una iniciativa que buscaba despenalizar el aborto en dicha entidad. Según trascendió, en breve existirá una iniciativa similar en el caso del estado de Morelos, ambos con gobiernos de izquierda del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Este tema siempre ha sido polémico y por lo tanto cobra un especial interés entre defensores de los derechos de los no natos por un lado y los que argumentan que es derecho de la mujer llevar a cabo una interrupción del embarazo antes de la duodécima semana por tratarse de su cuerpo, sin tomar en consideración la viabilidad o no del producto que llevan en sus entrañas. Estas dos posturas parecen ser irreconciliables y es menester reconocer que en un análisis desapasionado y desprovisto de juicios morales y religiosos, ambas corrientes llegan a tener algo de razón y es por ello que el debate es cada vez más intenso. Sin embargo, desde un punto de vista constitucional es muy importante analizar la posibilidad y –de ser el caso- el derecho de la mujer de decidir la interrupción de la gestación de su bebé.

En México, no es nuevo este debate. Se viene dando desde hace mucho tiempo y dada la polarización que siempre provoca, ha sido necesaria la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para interpretar el sentido constitucional sobre esta materia. Es así que se han presentado en su seno sendas acciones de inconstitucionalidad, la primera en el año 2002, y la segunda en 2008, posteriormente a dos reformas al Código Penal del Distrito Federal por parte de la Asamblea Legislativa. Lo que llama la atención, es la incapacidad de nuestro máximo tribunal para alcanzar un criterio uniforme, ya que mientras en la primera acción del año 2002 su decisión fue a favor de reconocer el derecho a la vida de un concebido incluso antes de su nacimiento, esta postura no fue sostenida apenas seis años después.

En el primer caso, la Suprema Corte de Justicia decidió no decidir nada. Respondía a diversas reformas que buscaban despenalizar esta práctica en el Distrito Federal, a lo que la Corte simplemente le dio la vuelta. Reconoció en ese entonces que existía un derecho a la vida consagrado por la Constitución, en un análisis poco rigorista de los artículos cuarto y catorce de la misma, en que se limitó a analizar el aborto desde un punto de vista de salud de la mujer y de los derechos laborales. En una exposición poco comprometedora, la Suprema Corte declaró que el aborto no era contrario a la constitución si se trataba de salvaguardar los derechos a la salud de la madre, es decir, si su vida corría peligro real o por diagnóstico de un conjunto de médicos. Sin embargo, seis años después la postura se modificó de manera radical… sin cambiar para nada.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió irse por la parte formal respecto a la capacidad de cada uno de los estados y entidades federativas de regular la materia penal, por lo que se les dio la plena capacidad de que regularan la materia de la interrupción del embarazo según sus propias decisiones autónomas. Sin embargo, el cambio verdadero vino al decir que la vida no es un derecho absoluto porque no existe ningún derecho así y no hay convención –en la época de esta decisión- que obligara al Estado Mexicano a considerarla así. El artículo cuarto constitucional establece la libertad de cualquier persona de decidir de manera libre el número de hijos que desee tener, pero esto tampoco se analizó por la corte. Se limitó en 2008 a analizar las atribuciones de los estados para decidir sobre el tema. Por ello, muchos estados conservadores modificaron sus constituciones para establecer la protección de la vida desde la concepción. En este sentido, si Morelos y Guerrero deciden despenalizar el aborto, están en todo su derecho constitucional de hacerlo y deberá de respetarse su decisión. La verdadera pregunta es ¿el Estado debe tolerar, promover o permitir el aborto? Esa definición, está lejos de haberse dado y el debate seguirá.

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