Opinión

Abajo el Verde

 
1
 

 

PVEM. (historiapvem.blogspot.com)

La cínica reincidencia con que este mal llamado partido político ha violado la ley electoral, abre un debate que supera las torpezas e inconsistencias del sistema y las lagunas legales de una malograda reforma. La adelantada e ilegal campaña del Partido Verde exhibe sin tapujos ni pudores a la franquicia electorera más rentable y exitosa de México en la última década y media.

Esta organización ha depurado un aparato eficiente y bien aceitado en el “negocio de la política”. Porque lo que sustenta su actividad no son postulados ni premisas sociales o ideológicas, no son tampoco la articulación de una base de electores, leal y fiel a su organización sustentada en una forma de pensamiento o de construcción social común. El eje del funcionamiento del Verde está en la propaganda política, en la publicidad electoral, que con enorme astucia y estudiada precisión, diseñan y construyen en cada proceso para conquistar a electores dispersos, decepcionados de sus partidos tradicionales en búsqueda de nuevas opciones.

El Verde ha sido una maquinaria extraordinariamente eficaz en captar y estudiar esos temas –con frecuencia frívolos y superficiales– como los circos y los animales, o la cadena perpetua a secuestradores, que activan en el inconsciente colectivo extendidas expresiones de respaldo y apoyo. Mediante investigación cualitativa, son capaces de depurar conceptos muy básicos y simples en la mente del electorado para provocar la impresión del “sí cumple”. Por ello, el Verde no cultiva bases electorales, no edifica cuadros políticos en formación, simplemente diseña campañas, anuncios, spots, cineminutos que tengan el mayor impacto en las audiencias.

Es un partido que no es partido, porque carece de comités electorales amplios y costosos en zonas de la República, porque no ha invertido en sus 15 años de presencia electoral en armar estructuras de representación y movilización de votantes. Son una pequeña célula bien administrada, con muy pocas caras visibles, que abusa de las lagunas legales y que concentra su energía, presupuesto, recursos y estrategia en publicidad y propaganda.

El Verde no desarrolla conceptos o programas, ni legislativos ni de gobierno. No eleva postulados, no propone cambios sociales. El Verde hace campañas para ganar votos y posiciones de poder, curules en las cámaras, alianzas de continuidad como la construida con el PAN en la campaña de Fox, y luego con el PRI que le ha representado la sobrevivencia, el crecimiento y el fortalecimiento en todos estos años.

¿Cuál es el pensamiento del Verde? Vaya usted a saber, es tan oscuro como el triángulo de las Bermudas. Qué principios defiende el Verde, los que dictan los grupos de enfoque que la investigación le arroja periódicamente como los “pegadores” en campañas y anuncios.

Es la “franquicia” de negocio político más rentable de México, tal vez, en su historia. En 2014 recibieron 336 millones de pesos y en 2015 tienen asignados 429 millones. En lo que va de este incipiente proceso electoral, han recibido 11 multas y sanciones, que suman ya 188 millones de pesos. El cálculo de costo-beneficio está perfectamente realizado. No importan las multas y los dineros, todo lo gastado y lo invertido deberá repercutir en un porcentaje de votos que les permita crecer su presencia en cámaras y fortalecer sus alianzas. Vender más caro su amor.

Han surgido voces y firmas que exigen el retiro de su registro. Algunos expertos afirman que la repetida violación de la ley, si bien en casos y asuntos menores, podría construir una causal para que se estudiara el retiro de registro. Hay una consistente y sistemática conducta de violación, falta de respeto y desacato a la autoridad electoral. ¿No es suficiente con eso?

Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Hillary, una vez más
Irán y Estados Unidos, nueva era
Arrancan presidenciables