Opinión

A río revuelto, ganancia de criminales

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El Mando Único tomo las instalaciones de la Policía Municial de Cuautla. (Edmundo Salgado)

La antítesis de la política es la renuncia al diálogo, la opción de la confrontación como primera instancia y el desprecio de la realidad que enfrentan los ciudadanos.

Los criminales deben estar festejando que mientras asesinan, secuestran, extorsionan y se apropian de territorios y espacios de poder político y económico, los políticos encargados de cumplir y hacer cumplir la ley queden atrapados en amenazar a otro político en lugar de hacerlo con los criminales.

Desde el “te voy a romper la madre” hasta acusaciones que abonan justamente a la no resolución de los conflictos, deben tener festejando a las mafias.

El Mando Único ha generado debate serio y reflexiones que merecen considerarse. También ha sido utilizado para discurso de campañas, para polarizar y dejar a sus anchas a los criminales.

Los vacíos legales y resistencias políticas han abonado a que amplios sectores de la ciudadanía vivan en el desamparo de la ley, de la justicia y también de cuerpos policíacos y autoridades que, lejos de ser una amenaza, signifiquen para los mexicanos certeza, confianza y protección.

Conozco y quiero profundamente a una de las familias que perdió a manos de criminales a su hijo, justamente en Cuernavaca. También he asistido, por lo menos, al funeral de un alcalde que fue asesinado al no aceptar las amenazas y condiciones de los criminales en Michoacán.

Y las pérdidas, el dolor, la impotencia y sufrimiento se multiplican mientras se renuncia a honrar la política como el arte de gobernar y a terminar siendo cómplices voluntarios o involuntarios de criminales que, dueños de territorios, no están dispuestos a ceder. Un estado de crimen por encima del Estado de derecho, con sus propias reglas, con todo el poder de las armas y de la muerte.

Frente a cada incapacidad para construir soluciones para los ciudadanos, se debilitan aún más las instituciones; se buscan caminos para que los agraviados quieran hacer justicia por su propia mano porque viven en el desamparo de una autoridad que los proteja.

A nadie conviene tanto el conflicto político, los vacíos legales y la falta de conocimiento y compromiso de quienes en las urnas han sido electos para gobernar, mas que al crimen organizado.

Resolver sobre el Mando Único siendo fundamental es sólo una parte para la construcción de instituciones sólidas, procesos confiables y cumplimiento de la ley. Pero si ni siquiera en esta decisión estratégica hay acuerdos básicos y voluntad política, el panorama es devastador para los ciudadanos.

Las amenazas de cumplir la ley deben ser para los criminales y delincuentes. Si a alguien, como recientemente amenazó el apenas estrenado alcalde de Cuernavaca de manera burda, le van a “romper la madre” pues que no siga siendo a las familias de Morelos o de cualquier otro rincón del país.

Por cierto, vale la pena recordar que en un país con Estado de derecho resulta innecesario amedrentar o alardear de muy “machitos”. El verdadero valor no está en ir y alentar pleitos callejeros con cargo al erario público, sino en cumplir y hacer cumplir la ley, para esto último sí se necesita valor, voluntad, construcción de acuerdos, asumir compromisos y responsabilidades. Y de este valor tenemos déficit y, a la vez, miles y miles de mexicanos aguardando una respuesta.

Twitter: @JosefinaVM

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