Opinión

A remar contra
las expectativas

Esta semana GEA-ISA presentaron los resultados del análisis “México: política, sociedad y cambio. Escenarios de gobernabilidad”, correspondientes a marzo de 2014 el cual, como desde 1997, se basa en una encuesta de opinión pública que busca captar las percepciones de la población sobre la situación económica y política nacional; la labor presidencial, de los partidos y los legisladores; la evolución de la seguridad pública; y del impacto de las reformas estructurales. En esta ocasión, particularmente de los cambios en el régimen fiscal.

En esta medición destaca la percepción del entorno económico actual y esperado. De la población encuestada, 51 por ciento considera que en esta materia el país vive una “mala” situación, cifra 6 puntos superior a la de hace un año, y más de una tercera parte percibe que se ha deteriorado con respecto a marzo de 2013.

La proporción de la población que espera que la economía muestre mejoría dentro de un año es de 20 por ciento, en comparación con 36 por ciento que anticipa que empeorará. A eso se agrega que sólo 30 por ciento de los encuestados piensan que se cumplirá el objetivo de un crecimiento económico sostenido en el futuro. Con ello, en marzo de 2014, el índice de expectativas económicas GEA-ISA se redujo 15 por ciento y 3 por ciento en relación con el mismo mes del año anterior y con diciembre de 2013, respectivamente, comportamiento muy similar al del Indice de Confianza del Consumidor que elabora el INEGI.

Casi dos terceras partes de la población encuestada responsabilizan de esa mala situación al gobierno, lo que se tradujo en un deterioro de la evaluación de la gestión presidencial (38 por ciento considera que la labor del Presidente Peña Nieto es “mala”, frente a 24 por ciento en marzo de 2013) y de la de los legisladores (sólo 23 por ciento aprueba su gestión). Además, la población que manifestó su desacuerdo con la reforma hacendaria aumentó de 46 por ciento en diciembre pasado a 57 por ciento en marzo de este año.

Mas allá de las percepciones, casi la mitad de la población entrevistada señaló que está pagando más impuestos y 63 por ciento que ha recortado sus gastos, sobre todo en electrodomésticos, entretenimiento, ropa y calzado.

Ello se confirma con el comportamiento de las ventas en el país; la semana pasada Walmart reportó una contracción de 3 por ciento anual a marzo y se anticipa que las de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) en ese mes también habrían registrado una evolución negativa. A lo anterior se sumó que la inversión continuó a la baja: en enero de este año se contrajo 0.6 por ciento con respecto a diciembre y 2.4 por ciento anual, lo que confirma que no sólo las expectativas económicas empresariales y del consumidor siguen por los suelos, sino que ello se sigue materializando en un menor gasto privado.

Así, el reto para el gobierno es doble: impulsar la economía por la vía del gasto público y “convencer” a la población de que las perspectivas de crecimiento son favorables, a fin de que se reactiven los gastos en consumo e inversión del sector privado, que representan más de dos terceras partes del Producto Interno Bruto.

La historia económica reciente de México pone de manifiesto que para el gobierno incrementar su gasto es relativamente fácil, aún en exceso; lo complicado es que lo haga de manera eficiente para inducir una expansión sostenida del crecimiento. El manejo efectivo de las expectativas es todavía más complejo, ya que requiere comunicación e información y, aunque sea de manera gradual, resultados concretos de las acciones instrumentadas.

En este año la Administración no se ha destacado en ninguno de esos ámbitos. El “año de gracia” que la población suele otorgar a los nuevos gobiernos parece que se está agotando: de acuerdo con la encuesta GEA-ISA la percepción de la población de que el cambio de gobierno ha sido para bien se redujo de 51 por ciento a sólo 30 por ciento.En lo económico 2014 está siendo un año complicado, sobre todo para la Administración; tendrá que remar contra las expectativas.

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