Opinión

¿A quién creerle en Michoacán?


 
La descomposición política y social en Michoacán ha llegado a tal grado que hoy no hay a quién creerle. Todos se acusan entre sí de ser parte de la delincuencia organizada que manda allí desde hace años. Se trata de acusaciones sin pruebas, irresponsables, apartadas del marco jurídico y que no aportan nada a la solución de la complicadísima situación en Michoacán.
 
 
Entrevisté al arquitecto Tito Fernández Torres, presidente de la Asociación Michoacanos paz y dignidad, y quien fue señalado públicamente como integrante de la cúpula del cártel de los Caballeros Templarios, uno de los que se disputan el territorio michoacano. La acusación contra Fernández la hace ni más ni menos que Luisa María Calderón, senadora por Michoacán, hermana de Felipe Calderón y excandidata perdedora a la gubernatura de Michoacán.
 
 
Yo no sé si el señor Fernández es narcotraficante. Él dice estar dispuesto a que lo investiguen las autoridades federales para determinar si tiene o no relación con el crimen organizado. Lo que sí sé, porque lo ha hecho público, es que la senadora Luisa María Calderón ha hecho graves acusaciones contra varias personas sin presentar prueba alguna, ni sustentar sus dichos en hechos. Es más, no ha presentado ante el ministerio público una sola denuncia penal por sus acusaciones.
 
 
Primero fue al término de la elección para elegir gobernador de Michoacán, donde ella contendió como candidata del PAN, en noviembre de 2011. Conocido el resultado que daba el triunfo al priista Fausto Vallejo, Luisa María Calderón dijo que fue una elección influenciada por el narco, pero no presentó prueba alguna.
 
 
Ya pasaron dos años y no hay una sola evidencia de esa acusación.
 
 
Recientemente, la senadora Calderón volvió a acusar. Ahora dijo que uno de los hijos del gobernador Fausto Vallejo estaba relacionado con el narcotráfico. Cuando le pedí pruebas, contestó que lo leyó en un periódico. Vallejo la calificó de mezquina y amenazó con demandarla penalmente. No sé si ya la demandó.
 
 
Cocoa Calderón incluyó en sus acusaciones a funcionarios del actual gobierno michoacano. Tampoco lo probó.
 
 
La semana pasado estalló un escándalo político y mediático al conocerse de una reunión en el Senado a la que asistieron representantes de distintos grupos civiles de Michoacán. Allí estuvo la senadora Calderón, quien dijo que gente ligada al cártel de los Caballeros Templarios había estado en esa reunión. Señaló principal y directamente a Tito Fernández, pero, otra vez, sin pruebas. El Senado de la República solicitó una investigación a la PGR.
 
 
Fernandez y coacusados han emprendido una campaña mediática para desmentir a Luisa María Calderón. Amenazan con solicitar su desafuero y demandarla penalmente hasta sus últimas consecuencias.
 
 
La acusación contra Fernández se basa en sus ataques a los grupos de autodefensas, cuyo líder en Tepalcatepec también lo señala como narco. Fernández dice que los grupos de autodefensa en Michoacán representan los intereses de los cárteles.
 
 
Jesús Reyna, exgobernador interino y actual secretario general de gobierno en Michoacán, también ha sido acusado y tuvo que salir en su defensa. Niega que haya tenido, tenga o vaya a tener trato con criminales.
 
 
Así están las cosas en Michoacán. ¿A quién le creemos?
 
 
Hasta el viernes.
 
 
Twitter: @cachoperiodista