Opinión

A punto de tomar el vuelo que me llevará a París

Por cuarto año consecutivo, tengo el honor de ser invitado por Union de Grands Crus de Bordeaux a la degustación “en primeur”, de la cosecha 2013 de los grandes vinos de esta mítica región vitivinícola, considerada la capital mundial del vino.

A punto de tomar el vuelo que me llevará a París –infortunadamente con dos escalas-, me emociona mucho participar en este evento, donde se dan cita los principales catadores del mundo como Robert Parker, Jancis Robinson o Steven Spurier, entre otros.

La grandeza de este evento la confieren sus concurrentes -compradores, periodistas y especialistas de todo el mundo- que se trasladan cada año a Burdeos, capital mundial del vino, para probar la cosecha del año anterior, una vez elaboradas las mezclas de los vinos y antes de su paso definitivo por barrica, y expresar sus puntos de vista. De acuerdo con las opiniones y puntuaciones que los principales expertos internacionales otorgan a estos míticos vinos, los “negociants” de vino bordalés fijan un precio para su venta en primeur, es decir, por anticipado, que se libera hasta dos años después de su cosecha. Es una operación idéntica a la de compra de futuros en cualquier bolsa de commodities.

La venta por anticipado representa una inversión para quien compra estos vinos cuando se fijan los precios, porque una vez liberados -cerca de dos años después- su precio se incrementa considerablemente.

Los vinos de Burdeos se caracterizan por su potencia y elegancia, la cual no es fortuita sino producto de su clima, suelo, uvas y, por supuesto, la mano del hombre. Debido a que 2013 fue un año en Burdeos con un clima muy irregular, marcado por inusuales lluvias atemporales, se espera que los tintos no tengan la calidad que tradicionalmente tienen. Sin embargo, las expectativas para los blancos y los dulces de Sauternes son muy altas. En la siguiente columna les platicaré puntualmente sobre mis impresiones al respecto.

Durante una semana probaré los grandes vinos de las denominaciones de origen que son sinónimo de calidad y elegancia en todo el mundo. El lunes comenzamos con Sauternes, el martes son los vinos de Pomerol y Saint-Emilion, para seguir con los caldos de Margaux, Paulliac, Listrac, Médoc, Siant Julien y Saint Estpehe, y concluir con los blancos y tintos de Pessac-Leognan y Graves.

Es fascinante, pero también un reto proyectar la calidad de vinos que saldrán a la venta dentro de dos años, sin embargo, es una oportunidad única de aprendizaje y vivir de primera mano el origen de este extraordinario elixir.

Cierro esta columna antes de que me deje el avión, pero siempre pensado que el vino es la más noble de todas las bebidas, porque nace tan cerca del corazón de la tierra y muere tan cerca del corazón del hombre. Les invito a seguir en vivo los pormenores de este evento desde mis redes sociales. ¡Salud!

Twitter: @Rene_Renteria