Opinión

A punto de iniciar la renegociación del TLCAN

 
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TLCAN

La semana que entra iniciará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). De hecho, del miércoles 16 al domingo 20 de agosto se llevará a cabo la primera ronda de negociación en Washington.

Los tres países miembros parecen estar listos. Los equipos de negociación estarán liderados por los 'negociadores principales': Kenneth Smith Ramos, por parte de México, John Melle, de Estados Unidos y Steve Verheul, de Canadá.

Como he comentado con anterioridad, considero que las negociaciones van a llegar 'a buen puerto' ('Buen panorama para la renegociación del TLCAN', 18 de julio). No obstante, me preocupa que el proceso no esté 'exento de baches' y que esto pueda generar una nueva ola de incertidumbre que afecte tanto a los mercados financieros locales
—particularmente el tipo de cambio peso-dólar—, como al proceso de toma de decisiones de inversión y consumo de empresarios y consumidores.

Sin embargo, a la luz de lo que ha ocurrido con el dinamismo económico de nuestro país en esta primera mitad del año, pareciera que si bien el tipo de cambio y otras variables financieras podrían reflejar esta incertidumbre potencial, el crecimiento económico podría quedar prácticamente intacto.

Lo que resta de la columna lo dividiré en tres: (1) ¿Era necesaria una renegociación?; (2) ¿cuáles son los temas que realmente se van a negociar?; y (3) ¿cuándo podrían terminar las negociaciones?

(1) ¿Era necesaria una renegociación?

En mi opinión, no. Si bien creo que 'todo es perfectible', considero que lo más relevante del TLCAN ha sido el espíritu de libre comercio, que se refleja a lo largo de sus 22 capítulos y que por ello sirvió de marco para muchos tratados de libre comercio que se firmaron después entre diferentes naciones.

En este sentido, abrirlo a una renegociación podría justamente implicar la imposición de restricciones al libre comercio, en lugar de mejorar los mecanismos y procedimientos para impulsarlo, máxime con la retórica proteccionista que ha utilizado el presidente Trump en este contexto.

En mi opinión, vamos a renegociar porque 'no nos queda de otra'. El TLCAN ha sido y es un pilar clave de la estructura económica de nuestro país.

Lo que va a ocurrir, es que vamos a participar en el show que montó el presidente Trump para simular que va a hacer algo para reducir los déficits comerciales en los que incurre con México y Canadá y elevar el empleo en Estados Unidos.

Cosa que no va a lograr —al menos con estas acciones—, y que a la luz de la fortaleza actual del mercado laboral de ese país ni siquiera pareciera que hiciera falta.

Estos son los asuntos que hacen incómoda la renegociación del acuerdo. Sin embargo, considero que el equipo de negociación de México aprovechará esta inusual oportunidad para mejorar lo que se pueda mejorar del tratado, sin dar marcha atrás en el espíritu del libre comercio e inclusive incorporar algunas leyes mexicanas y acuerdos paralelos al nuevo tratado para elevar su importancia a nivel internacional.

(2) ¿Cuáles son los temas que realmente se van a negociar?

El pasado 17 de julio la oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) publicó los objetivos con los que Estados Unidos renegociará el TLCAN. Cabe destacar que uno de esos objetivos es la reducción de déficits comerciales con los países miembros. No obstante lo anterior, al haber simultáneamente renunciado a negociar temas de acceso a mercado (e.g. aranceles, tarifas, cuotas y cupos) —que son los instrumentos más efectivos para poderlo llevar a cabo—, prácticamente sólo se le da 'gusto' a Trump al haber puesto el objetivo de reducción de déficits, pero sin herramientas para hacerlo.

Así, considero que el equipo de renegociación de Estados Unidos se enfocará a la calibración de las reglas de contenido de origen, así como al trato de acuerdos paralelos y al tema de resolución de controversias (capítulo 19).

Por su parte, el equipo mexicano de negociadores buscará cumplir con cuatro objetivos que hicieron explícitos recientemente: (a) Fortalecer la competitividad de América del Norte; (b) avanzar hacia un comercio regional inclusivo y responsable, en donde la Secretaría de Economía enfatizó en fomentar la participación de las Pymes, incorporar criterios de género y prevenir actos de corrupción; (c) aprovechar las oportunidades del siglo XXI, particularmente el potencial energético y el desarrollo de la economía digital; y (d) promover la certidumbre del comercio y las inversiones en América del Norte.

En mi opinión, en este último objetivo se desea 'blindar' la reforma energética, así como algunos acuerdos paralelos, como el de intercambio de información, elevando su importancia a nivel de tratado internacional.

Por último, en el caso de Canadá, el tema más relevante sin duda es la idea que tiene Estados Unidos de modificar o de plano eliminar el capítulo 19, en donde se aborda la forma en que pueden resolver las controversias en materia de comercio.

(3) ¿Cuándo podrían terminar las negociaciones?

En mi opinión, sí veo las condiciones para que las negociaciones puedan terminar en un periodo relativamente corto (aproximadamente seis meses), respecto a lo que tardan las negociaciones de tratados de libre comercio en promedio (al rededor de 45 meses).

Sobre todo en cuanto a los incentivos políticos de Estados Unidos (elecciones intermedias en noviembre de 2018) y de México (elección presidencial en julio de 2018), en donde creo que ninguno de los dos gobiernos desea que la renegociación se vuelva plataforma de campaña.

En este sentido, por un lado, reitero que el hecho de que Estados Unidos haya dejado fuera los temas de acceso a mercado, hace que México haya ganado 50 por ciento de la batalla y eso pueda acelerar el proceso de renegociación. Sin embargo, la posible incorporación de acuerdos paralelos y las discusiones en torno al capítulo 19 podrían ser factores que dilatarían el proceso.

* El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF.

Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor. 

Twitter y Facebook: @G_Casillas

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