Opinión

A Peña se le perdió
la agenda

Y lo malo es que no fue la de teléfonos, sino la de gobierno. Las tardías medidas anunciada a fines de noviembre se evidenciaron como improvisadas o huecas. El Congreso se rehusó a legislar al vapor y hoy pocos se acuerdan del decálogo pregonado por el presidente con tanta rimbombancia. Lo único que se arregló con rapidez fue la chamuscada puerta del Palacio Nacional.

Sin medidas ambiciosas que proponer, un crecimiento aún arranado, inflación al alza, desplome petrolero, tasas de interés internacionales que se perfilan hacia arriba, y esos cuestionamientos de corrupción que lo han tocado de cerca, Peña se erigió en su mensaje a la nación del 4 de enero en tempranero Rey Mago. Los brazos (movidos en exceso durante todo el mensaje) no estuvieron cargados de oro, incienso o mirra, sino de gasto público.

La munificencia presidencial rayó en el populismo. “En 2015 ya no habrá gasolinazos”, frase contundente que pertenece al léxico lopezobradorista. Al menos hay un sustento de mercado, con el colapso en las cotizaciones del crudo avalando el congelamiento. Anunciar una baja en las tarifas eléctricas y adjudicar dicha reducción a la reforma energética sí fue demagogia pura. Una reforma extraordinaria, sin duda, pero los reglamentos respectivos se promulgaron en noviembre. No hay un solo kilowatt adicional producido a raíz del nuevo andamiaje legal pero ya bajó el costo de la electricidad, todo mientras CFE sigue perdiendo dinero a carretadas. Lo que sí fue resultado real de una reforma (de telecomunicaciones) fue la desaparición de los cobros de larga distancia –con toda razón presumida por el titular del Ejecutivo.

Y habrá más regalos cortesía del erario. Por una parte, créditos para emprender negocios a personas de entre 18 y 30 años, préstamos que ojalá no se traduzcan en pocos años en cartera vencida. Lo mismo puede decirse de los apoyos fiscales y de financiamiento para nuevas viviendas. Además, trato fiscal preferencial para actividades agropecuarias en Oaxaca, el incendiado Guerrero y Chiapas. En este último caso se puede esperar un alud de anuncios de agradecimiento para Peña –pero con la imagen del próximamente desposado gobernador Velasco.

Por supuesto, en un mensaje pletórico de regalos, hubo limitado cupo para la autocrítica. “Se hicieron cuestionamientos y exigencias de mayor transparencia”. Ocho palabras para resumir, aparentemente, los escándalos que tienen a Grupo Higa como actor central. Cuando mencionó, casi al final, las palabras “corrupción” e “impunidad” fue para decir que su compromiso era combatirlas.

Todo esto mientras que el horno fiscal no está para regalar bollos (y menos televisiones). Ayer el secretario de Hacienda hizo un despliegue de realismo económico y habló de caídas de ingreso y recortes al gasto. Un cambio de retórica digno de aplauso. Es imperativo reconstruir la agenda del gobierno en torno a la nueva y triste realidad económica
–sin esperar que lleguen los Reyes Magos.

Twitter: @econokafka