Opinión

A palabras necias...

  
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Toros

El pasado viernes 22 de julio se llevó a cabo un debate entre taurinos y antitaurinos, promovido por dos diputados del partido Morena: Citlali Hernández, quien ni siquiera asistió, y Darío Carrasco, quien lo abandonó al comienzo, argumentando agenda de trabajo. La cita fue en el salón “Benito Juárez”, en el Centro Histórico. Curioso que el nombre del salón fuera el del hombre cuya frase da equilibrio a la convivencia humana: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Un gran contingente por parte de los taurinos se hizo presente antes de la hora pactada; matadores, subalternos, aficionados y profesionales del toro llegaron con la firme intención de defender lo que es nuestro, con respeto y argumentos inteligentes y verdaderos. 80 por ciento taurinos y 20 por ciento antitaurinos.

Los expositores por la parte taurina fueron el licenciado Salvador Arias Ruelas, quien por cierto estuvo brillante en su exposición y defensa de la fiesta desde el punto de vista legal, con nuestra Constitución como argumento principal, lo que dejó en más de una ocasión en evidencia a los antitaurinos; Juan Antonio de Labra, periodista taurino, aficionado entendido y hombre serio, quien estuvo formidable exponiendo conceptos del sentir de los aficionados; la licenciada Adriana Cano, militante de Morena, taurina, abogada, quien defendió sus derechos ciudadanos de vivir y gozar la tauromaquia como forma de vida; el ex novillero Alejandro Peláez, quien expuso argumentos válidos y certeros sobre el mundo de los toros; y yo, que tuve la oportunidad de participar exponiendo las cifras reales del negocio global de la tauromaquia en nuestro país, las cuales emanan de un estudio serio, realizado por el doctor Alfredo González Cambero, de la Organización Interamericana para el Desarrollo Económico Sustentable, S.C., y pagado por la Sagarpa, donde se muestra de manera real y documentada toda la actividad económica que rodea al toro desde que nace hasta que llega a la plaza. Sólo para que usted, amigo lector, se dé una idea de la magnitud de la economía taurina, en 2015 este mundo generó 5,541,040,491.00 pesos.

Otro ejemplo a considerar por los diputados que en su momento tendrán bajo su responsabilidad blindar la fiesta brava a nivel nacional, es que el sector turístico en hotelería recibió, gracias a la tauromaquia en 2015, 9,814,500.00 pesos. El año pasado la asistencia aproximada en nuestro país fue de 3,582,600 personas (o votos, como ustedes, señores diputados, los quieran ver).

Por último, se calcula que por cada peso del producto primario (en la industria de la tauromaquia) se generan 14.35 a lo largo de la cadena productiva.

Volviendo al debate, cabe mencionar que antes de dar inicio recibimos un comunicado oficial por parte de Morena, deslindándose de la postura antitaurina de los diputados Hernández y Carrasco.

Al iniciar el debate, varios diputados antitaurinos abandonaron la sala en clara muestra de falta de ética e interés por los ciudadanos.

Por el lado de los antitaurino, estuvieron las hermanas Laura y Mónica Hernández; la primera fungió como moderadora y fue en honor a la verdad poco parcial, la segunda expuso su postura, la cual es respetable, lo que no podemos permitir es que esté basada en mentiras y equivocadas percepciones acerca de la fiesta; las veterinarias Beatriz Banda y Adriana Cossio, quienes estuvieron a la altura del debate, con educación y respeto; el dramaturgo Tito Dreinhüffer, quien presentó argumentos inteligentes, lo mismo que el doctor Gustavo Ortiz Millán, quien expuso desde la ética muchos cuestionamientos interesantes acerca del toro, su existencia y su rol en la tauromaquia; Santiago Outón, quien filosofó sus dudas. El que estuvo realmente ridículo fue Víctor Hirales, a quien presentaron con innumerables títulos académicos, mismos que por su edad habría que verificar -de hecho lo estoy haciendo- aunque lo que no pueden escudar estos títulos, si los hubiere, es tanta ignorancia; actitud pedante, arrogante cursilería y una agresividad pasiva digna más de risa que de tomarse en serio; un provocador pasivo, de estos que en México tienen hoy en día mucha actividad.

La conclusión es que antis y taurinos tenemos argumentos encontrados, ningún bando cambiará al otro; sin embargo, en lo que sí podemos trabajar es en el diálogo. Es posible, hubo muestras en esta reunión. Ambas partes podemos convivir respetando nuestras posturas y formas de vivir, siempre y cuando lo hagamos con respeto, como los taurinos hicimos el viernes, sin caer en las provocaciones pasivas dentro del recinto, y activas fuera de éste, pues a la salida había ejemplares de dudosa procedencia insultando y buscando la confrontación física, a lo que los taurinos con clase y elegancia respondieron con un pase del desdén lleno de temple y valor.

Queda mucho camino por recorrer, pero los taurinos estamos abiertos y dispuestos a defender con respeto, tolerancia y argumentos fehacientes nuestra pasión: la tauromaquia.

Twitter: @rafaelcue

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