Opinión

A ocho días

     
1
  

  

El futuro. El mejor escenario para Clinton es que la investigación se resuelva rápido y sin cargos, pero lo más probable es que tome tiempo, y arroje dudas sobre la campaña. (Especial)

Inicia la cuenta regresiva. Sólo una semana para los últimos acomodos, ajustes, contiendas cerradas en aquellos estados donde el resultado bien puede definir la elección. En este contexto, durante las semanas recientes –después del tercer debate presidencial- crecía una tendencia hacia una semi cómoda ventaja de la señora Clinton, pero el FBI reabrió su investigación en torno a los correos del servidor personal de la candidata, y lo hizo público con las repercusiones y consecuencias que tendremos aún que evaluar.

Es temprano aún para determinar si este anuncio del FBI tendrá un impacto moderado o profundo en la jornada. Lo que sí sabemos, es que los números se cerraron y de la ventaja de Clinton hace 8 días de 6.5% promedio nacional, hoy se redujo a apenas 4%, lo que representa un margen muy estrecho.

Por supuesto hay estados republicanos sólidos, donde Trump será vencedor inconfundible: el llamado cinturón evangélico, el mid west del blanco anglosajón, etc. Como los hay sólidamente demócratas –la costa este al norte, y el pacífico con algunos claves al centro- pero la batalla estará apenas en cinco o seis entidades que definirán la elección.

Todo parece indicar que Pennsylvania y sus valiosos 20 votos electorales será para Hillary, pero la guerra continúa en: Florida, Arizona, Iowa, Ohio, Georgia. Estos son, a 8 días de distancia, los que aparecen como los más disputados y que podrían inclinar la elección.
La investigación del FBI puede golpear a Hillary en aquellos estados donde la pelea con la tradición republicana se libra en cada distrito y en cada centro electoral.

Según el The New York Times las probabilidades –estadísticas- de que Hillary resulte vencedora son muy superiores (90% Clinton, contra un 10% Trump), sin embargo las elecciones en Estados Unidos se ganan con distritos clave en estados de significativo peso electoral. Por ello, no hay una historia escrita ni un resultado garantizado. Esta histórica votación, que podría definir el rumbo de la política mundial en los siguientes cuatro años, está aún en juego, y el señor Trump tiene todavía –pocas, pero reales posibilidades- de ganar.

Por ello, el golpe de la investigación que el FBI reabrió y notificó en una carta al Congreso, puede tener consecuencias para el votante indeciso, el extenso segmento para quienes la señora Clinton, es inelegible.

En una larga, oprobiosa, vulgar y denigrante campaña presidencial en Estados Unidos –tal vez la de más bajo nivel de discurso en los tiempos modernos- subsisten factores serios de riesgo. El primero tiene que ver con el voto confuso, difuso o falso: el de aquel votante que durante semanas o meses, se ha negado a confesar que votará por Trump por ser políticamente incorrecto. Pero cuando llegue a la casilla el próximo martes, cruzará el elefante republicano y la cara de Mr. Donald, cambiando por completo las predicciones y estadísticas de sondeos y encuestas. El voto vergonzante o avergonzado podría definirse.

El segundo es el voto indeciso que a última hora, a pesar de rechazar a ambos candidatos, se incline por Trump a partir de las investigaciones del FBI. Un último hecho, en los días finales, que pueda influir en los que no tenían preferencias sino más bien, rechazos amplios. En este escenario gana, el de menos rechazos, no el de más preferencias.

El abstencionismo juvenil, el vital y necesario voto de jóvenes entre 18 y 29 años que, inhibidos por las noticias, impactados por los ataques o la propia investigación, no acudan a las urnas el próximo 8 de noviembre.
Hillary puede perder por los que no votan, por los que mienten o no confiesan su voto y por los que en el último momento de la indecisión, se inclinaron por Trump.

Ya no queda mayor espacio para posicionar un tema nuevo, para impulsar nuevas propuestas. Los candidatos se concentran en consolidar sus estados fuertes, y atraer los estados columpio, aquellos que jugarán de fiel de la balanza.

Parece que 16 años después, Florida volverá a jugar un papel definitorio en la elección presidencial: como aquella en el 2000, cuando Al Gore perdió por poco más de 500 votos, la Oficina Oval, después de haber conquistado el mayor número de sufragios populares en la unión americana. Pero el voto electoral llevó a George W. Bush a una presidencia altamente costosa para Estados Unidos y para el mundo.



Twitter: @LKourchenko

También te puede interesar:
Dictador bendecido
Los daños del porvenir
Errática indulgencia