Opinión

A México le duele el cuerpo

  
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lupita gonzalez

El rostro de Lupita González al cruzar la meta de 20 kilómetros en la competencia de marcha revela de muchas maneras lo que significó ganar la medalla de plata, cercada por tres competidoras chinas con las que se enfrentó codo a codo.

Su rostro reflejaba el esfuerzo extraordinario realizado a lo largo de la competencia y el logro de una medalla que anhelaban ella y millones de mexicanos. “Las chinas –afirmó Lupita– son fuertes, trabajan como equipo, pero tienen lo mismo que yo: dos piernas, dos brazos y un corazón... Puedes hacer el mejor trabajo, pero si no tienes la mente de aguantar no sirve de nada, hay que ser muy dura en esta competencia”.

Así fue la historia de cada una de las cinco medallas ganadas.
No es menor que cuatro de las cinco medallas se hayan ganado por deportistas formados en las filas de las Fuerzas Armadas. Aquí tenemos un modelo exitoso que merece considerarse.

Enhorabuena por los deportistas mexicanos que demostraron que hay caminos que hacen posible la victoria.

Sin embargo, estos juegos olímpicos han dejado ver una vez más que nos urge construir un andamiaje distinto para hacer posible una cultura deportiva que sea menos costosa al ciudadano, que tenga los incentivos necesarios para los deportistas de alto rendimiento y que exige del compromiso e involucramiento de actores que van mucho más allá de aquellos que tradicionalmente se han “hecho cargo” del deporte mexicano.

En nuestro país enfrentamos una epidemia de obesidad y sobrepeso. El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), en su reporte “kilos de más, pesos de menos”, da cuenta de que poco más de 60 millones de personas padecen esta condición, 73 de cada 100 adultos y 35 de cada 100 niños.

Afirma que el sobrepeso y la obesidad son el principal factor de riesgo de discapacidad y muerte para los mexicanos. Se registran más de 8 millones de diabéticos por sobrepeso y obesidad y mueren cada año poco más de 59 mil personas, de las cuales 45 por ciento están en edad productiva.

El Imco también estima que anualmente se pierden más de 400 millones de horas laborables asociadas al sobrepeso y obesidad, lo que equivale al 32 por ciento de los empleos formales creados en el año 2014.

México es ya el segundo país en el mundo con mayor tasa de obesidad en sus ciudadanos y de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, ocupamos el primer lugar en el mundo en obesidad infantil. En nuestro país, uno de cada 4 a 5 niños es obeso, mientras que uno de cada 3 está en riesgo de serlo.

En contraparte, el INEGI reporta que casi 57 de cada 100 mexicanos no hace ninguna actividad física, y el 18 por ciento nunca ha practicado alguna en su tiempo libre. Los encuestados argumentan como causas la falta de tiempo, el cansancio, falta de dinero y pereza.

La infraestructura deportiva es consecuente con estas realidades. En México existen registrados en todo el país: 650 pistas de atletismo; 442 gimnasios de boxeo; 42 fosas de clavados, que equivalen a 1.3 fosas por estado; 5 albercas olímpicas, que equivalen a 0.15 albercas por estado, y 19 campos de tiro con arco, que equivalen a 0.5 campos por estado.

Urgen banquetas seguras para los transeúntes, ciclovías y espacios para ejercitarse con una buena iluminación y mantenimiento. Brindar la seguridad como condición básica para que los ciudadanos sean los dueños de sus espacios públicos.

Lo local es fundamental. El papel de los municipios, del sector empresarial y educativo. La participación de las instancias de salud y una tarea conjunta entre ciudadanos y autoridades. Cada orden de gobierno tiene responsabilidad y tareas pendientes, y también en cada hogar es indispensable empezar a construir una cultura más saludable.
No podemos ofrecer respuestas simples a problemas tan complejos. El deporte no es suficiente para revertir la epidemia de obesidad y sobrepeso, pero sin la práctica deportiva el destino será más trágico y costoso.

Estos juegos olímpicos pueden ser un parteaguas para hacer lo que nos toca, o bien, puede quedar en el muro de las lamentaciones y reclamos, muchos de ellos más que justificados.

Alguien me enseñó que la salud es “no sentir el cuerpo” porque significa que nada te duele. No podemos ser indiferentes ni omisos cuando a México le duele el cuerpo.



Twitter: @JosefinaVM

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