Opinión

Índice de Capital Humano, a media tabla

Abraham Lincoln refería que “al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Esto marca el imperativo para los individuos, las organizaciones, las instituciones y los gobiernos de lograr un capital humano robusto con una óptima calidad de vida para los ciudadanos.

Existen mediciones que construyen índices cuantitativos y comparativos mediante el diseño objetivo de medidas estructurales en la sociedad y en la economía que permiten determinar cómo se encuentra el capital humano de un país.

En este sentido, el Foro Económico Mundial diseñó el Reporte de Capital Humano, que de manera objetiva diseña un Índice entre 122 países estudiados, con el fin de analizar cómo se encuentra el capital humano de dichas naciones, para determinar áreas de oportunidad en el establecimiento de políticas públicas y en la actuación de las organizaciones y de los individuos.

La premisa básica del referido índice es que el futuro de un país y de sus instituciones está determinado por el talento, las habilidades y las capacidades de los individuos que lo conforman.

El Índice de Capital Humano se basa en cuatro pilares con el mismo peso ponderado: educación (sobre el que profundizaremos); salud y bienestar; fuerza de trabajo y empleo; y entorno propicio.

Los resultados para México no son halagadores. Nos encontramos prácticamente a la mitad de la tabla, en el lugar 58 de los 122 países analizados.

Es en el pilar de la educación en el que obtenemos la peor ubicación. Estamos en el lugar 82. Este pilar se sustenta en acceso a la educación, calidad de la misma y logros.

El pilar de salud y bienestar (lugar 56) se sustenta en sobrevivencia, salud, bienestar y servicios. El relativo a fuerza de trabajo y empleo (lugar 48) atiende a la participación, talento y entrenamiento. Por último, el pilar de entorno propicio (lugar 53) versa sobre infraestructura, colaboración, marco legal y movilidad social.

La Fundación de Investigación del IMEF parte del principio de que generar investigación, desarrollo e innovación, requiere de una buena educación. Como podemos analizar en este Índice, el cual es objetivo, el rezago es impresionante.

En el pilar de la educación podemos analizar que en materia de acceso existe un logro en materia de educación primaria, sin embargo, dicho acierto se diluye radicalmente en educación secundaria, terciaria y en la brecha de género.

Relativo a la calidad, los resultados alarman. Las posiciones que ocupamos, nuevamente relativo a 122 países, son: en acceso a internet en las escuelas, 79; en calidad del sistema educativo, 102; en calidad de las escuelas primarias, 105; en calidad en educación en matemáticas y ciencias, 109; y contrastando, calidad de la administración de las escuelas, 57.

Este es el problema central: la calidad de la educación. Vivimos en una economía globalizada y del conocimiento, donde se generan 2.5 billones de gigabytes de datos diarios y donde se espera tener en 2015 un trillón de dispositivos que generan dicha información, y sin embargo, tenemos un rezago insostenible en educación.

El tiempo nos ha alcanzado y nos está rebasando; no podemos aspirar a un mejor país, con un círculo virtuoso de educación, investigación, innovación, competitividad, desarrollo y bienestar, mientras no resolvamos el primer eslabón, es decir, la educación.

El país no puede esperar, el tema se ha politizado al extremo, discursos van y vienen, sin embargo, la realidad nos consume. Sin importar los costos políticos, si no contamos con maestros bien preparados, capacitados y evaluados, con planes de estudio modernos, de vanguardia y de calidad, no podremos avanzar. No es posible condenar a las futuras generaciones a perpetuar el rezago; ahí están los resultados objetivos.

Las fallas en el primer eslabón ya repercuten de manera contundente en la siguiente fase, en la de investigación
, desarrollo e innovación. Sólo un ejemplo final: México presentó en el año de 2012 mil 294 solicitudes de patente por parte de residentes en el país, Corea presentó 148 mil 136, Estados Unidos 268 mil 782, Japón 287 mil 013 y China 535 mi 313.

Invertir eficientemente en capital humano es fundamental, máxime en un contexto de alta dinámica poblacional, con limitación de recursos y con demandas crecientes de competitividad.

El autor es presidente de la Fundación de Investigación del IMEF.

Correo: sruizolloqui@profitmx.com.mx