Opinión

A manos llenas

 
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Camiones CETEG. (El Financiero)

Gil lo leyó en su periódico EL FINANCIERO, y con los ojos más de plato que nunca, en una nota de Rivelino Rueda. El reportero estuvo en Ayotzinapa: “con al menos diez autobuses de pasajeros, camionetas del gobierno del estado y una pipa con 38 mil litros de diésel, todos secuestrados en los últimos meses, los estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, preparan su boicot a los comicios del 7 de junio en Guerrero”.

Gamés se frotó los ojos ante las fotografías y no dio crédito y cobranza: más de 30 tráileres propiedad de Coca Cola y Pepsico, uno tras otro, forman una barricada. Flamantes camiones de pasajeros estacionados en línea, una pipa enorme con 38 mil litros de diésel, camiones de La Costeña, Lala, Boing, que en su momento fueron saqueados.

Se trata del botín que han acumulado los normalistas de Ayotzinapa. Dicen que los han secuestrado, pero se llama robo, despojo con violencia. Si Gilga se roba un reloj no dice: he secuestrado un reloj que me gustaba mucho. Los muchachos roban a manos llenas y su moneda de cambio es la impunidad. Así empezó la tragedia de los 43 jóvenes asesinados y quemados en un basurero de Cocula, con el robo y el despojo. De que vamos por unos camiones, de que trajimos un camión de Sabritas, de que expropiamos un tráiler de cocas, de que esto está a toda madre, de que no permitimos las elecciones hasta que aparezcan nuestros compañeros desaparecidos, de que vamos a prenderle fuego a las casillas, de que la ley se come con papas Sabritas robadas. En fon.

Dispensen la despensa
Escribe Rueda: “A un lado del auditorio de la Normal de Ayotzinapa, casi a la entrada del recinto, se encuentran tres camionetas blancas del gobierno de Guerrero (…). Bajo los rayos del sol que en estas épocas del año a veces rebasan los 40 grados, el enorme cilindro (de la pipa con diésel) se encuentra varado, sin mantenimiento y sin las medidas de seguridad necesarias, lo que representa un peligro para estudiantes y visitantes a la Normal”. Muchachos, van a volar en pedazos y luego cómo los juntamos.

La parte del reportaje de Rueda que más impresionó a Gilga, así como la fotografía más aterradora, es la de un salón colmado de despensas donadas a los familiares de los 43 jóvenes asesinados. “Abundan bolsas de sopa, frijol, arroz, harina, sal, azúcar, muchas de ellas están rotas y los granos están esparcidos en el piso”. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: ¿estamos locos? Definitivamente sí.

Show time folks
Cámara: ¡acción! Gamés lo leyó en su periódico Reforma. Liópez le ha puesto al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera un ultimátum: “aprovecho aquí en Tlalpan para hacer un último llamado a Miguel Mancera para que en estos días ponga orden y se evite la compra del voto porque, si hay fraude electoral en el Distrito Federal, desde luego que no vamos a aceptar los resultados. Vamos a denunciar y vamos a enfrentar a los defraudadores”. A pocos entendedores, buenas palabras, o como se diga. Liópez ha decidido que habrá fraude y que impugnará los resultados si no le parecen y sólo le parecen aceptables cuando gana. Donde él pierde siempre aparece el fantasma del fraude.

“Por eso lo digo aquí, porque están pensando que con el dinero van a poder comprar miles de votos traficando con la pobreza. No lo van a lograr”. Y duro y dale con que la compra de votos. Serrano, ¿ves esos pobres que están allá? Sí, Miguel. Pues bien, vas y les compras el voto por una bicoca y les indicas por quién deben votar. ¿Estamos? Manos a la obra. Es que de veras. Sobre engaño no hay advertencia, ¿o cómo era? Liópez impugnará por angas o por mangas.

La máxima de Goethe espetó dentro del ático de las frases célebres: “Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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