Opinión

A las urnas

Las llamadas elecciones de medio término en Estados Unidos –las que suceden justo a la mitad de un período presidencial y sólo renuevan las cámaras parcialmente y gubernaturas- suelen tener un porcentaje menor de participación. No interesa mayormente a los electores estadounidenses las batallas locales en estados y condados, y parece que cada vez menos, quién los representa en la Cámara de Representantes o el Senado.

Lo cierto es que las elecciones de hoy, arrojarán algunos resultados importantes sobre el cambio político, y especialmente demográfico de los Estados Unidos. En lo económico, el eje discursivo y sobretodo decisivo sobre el que los electores emiten su voto demuestra una moderada recuperación. En el 2010 en las últimas elecciones de medio término, el país crecía a una tasa de 2.5 % después de la crisis del 2007-2008. Hoy, cuatro años después, se registran tasas de crecimiento que en algunas regiones pudieran alcanzar el 3.5%, en promedio nacional.

El empleo muestra también una recuperación porque la tasa de desempleo abierto en el país pasó de un 9% en el 2010 a un 5.9% en el 2014. Parece que la economía americana, el eje central sobre el que vota la mayoría de los electores registra una ligera mejoría. Usualmente el partido en el poder, en este caso los demócratas sufren derrotas en las cámaras como resultado inevitable del ejercicio del poder y del trabajo de la oposición. Siempre es más fácil ser oposición que gobernar, en estrictos términos electorales.

La Cámara de Representantes se renueva en su totalidad (435 curules) donde hoy la mayoría la sostienen los republicanos con 234 frente 199 demócratas.

Las encuestas pre jornada demuestran que habrá mínima variación en esta composición que no afectará la balanza. Cambiarán 5 o 6 escaños de partido pero permanecerá la supremacía republicana. En el caso del Senado la situación es más delicada. La integración actual divide las 100 curules en 55 para los demócratas y 45 para los republicanos. Este equilibrio ha permitido entre otras cosas, que el Presidente Obama mantenga su reforma de salud que los republicanos quieren derogar, mientras que la anunciada reforma integral migratoria no ha logrado pasar por la firme barrera republicana. El Senado no se renueva en su totalidad, solamente un tercio, lo que significa que hoy se eligen 36 senadores.

Pero aquí sí hay riesgos, porque los demócratas enfrentan la posibilidad de perder la mayoría en el Senado, lo que dejaría a la Casa Blanca y su residente en completa vulnerabilidad ante el Congreso. Todas las encuestas le asignan altas probabilidades a que el Senado quede en manos de los republicanos.

Por si esto fuera poco, se eligen también a 36 gobernadores de un total de 50 estados de la Unión. Las competencias electorales para gobiernos locales, generalmente obedecen a sectores tradicionales de cada partido o a la capacidad y talento de los candidatos. Son procesos distantes al debate nacional de Washington.

Hoy asistirán a las urnas votantes molestos y enojados con el costo del proceso electoral que será el más caro en la historia de los Estados Unidos, esencialmente por la puesta en marcha de tecnologías y mecanismos para agilizar y contabilizar los votos.

Pero lo más interesante del proceso estará en la participación: por primera vez en la historia, poco más de 25 millones de ciudadanos de origen hispano tienen derecho a voto. Tendremos que ver al término de la jornada el nivel de su participación –poco menos del 50% en el 2012 y como del 30% en el 2010- pero sobretodo veremos su inclinación. El voto hispano –tradicionalmente demócrata- ha virado hacia los republicanos en los últimos años. Pasó de un 69% a un 57% demócrata en los últimos 6 años.

Para México y nuestros migrantes, el tema de la reforma se ve a estas alturas inalcanzable. Los republicanos muy probablemente mantendrán el control de la Cámara e incluso pueden llegar a tomar el control del Senado. Si es así, adiós esperanza de reforma y de regular la migración.