Opinión

A las estatuas de marfil

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Mi hermano, dijo Gamboa Pascoe mientras posaba con la estatua de 470 mil pesos. (Zenyazen Flores)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil lo leyó en su periódico Reforma: el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México, Joaquín Gamboa Pascoe develó su propia estatua. A los noventa años, el líder de los trabajadores se vio a sí mismo de cuerpo entero y exclamó: ¡Estupenda! Y posó su mano sobre el muslo de la estatua que era su propio pétreo muslo, pero más grande.

Semejante efigie fue donada (ah, la voz pasiva) por el dirigente de los trabajadores de Chrysler, el señor Hugo Díaz Covarrubias, y fue puesta en el vestíbulo de la CTM, sólo después de remover la estatua de Fidel Velázquez y de Leonardo Rodríguez Alcaine, La Güera, caracho. Ah, los años de los hampones líderes de trabajadores no se van; se les conocía como los charros, piezas centrales de la sucesión presidencial. De ellos quedan estatuas como la del anciano Gamboa Pascoe que se ve a sí mismo y grita: ¡estupenda! “En la CTM vivimos con nuestros muertos, no los olvidamos. Sabemos lo que les debemos”.

Un trascendido asegura que Gamboa Pascoe, confundido, preguntó: ¿estoy vivo o estoy muerto? Vea su estatua, señor, y lo sabrá. Ah, el viejo PRI que en realidad es el nuevo PRI. Nadie se atrevió a decirle al líder: don Joaquín, no es el mejor momento para que usted devele su propia estatua. Nada: de cuerpo entero el líder venal (ah, escribir la palabra venal se siente bien) mira a la multitud obrera, mju.

Rojo Amanecer

A las estatuas de marfil. María Rojo renunció inopinadamente al PRD. La señora Rojo ha sido diputada federal, asambleísta y delegada en Coyoacán, ni más ni menos, lo que se dice una política profesional. Así se vende el aguacate, y hay quien lo compra.

La actriz buscaba la delegación Cuauhtémoc y de pronto todo se derrumbó. Le ofrecieron una diputación plurinominal y que se ofende: “Yo no estaba buscando trabajo”. Dicen los que saben, y los que no saben, que Rojo era una propuesta de Bejarano. El profesor perdió de todas todas, incluyendo a su candidata Rojo amanecer. Un trascendido asegura que se hará un busto con las manos de María Rojo (en serio, no empiecen). Le quedan a la actriz diversas actuaciones, papeles de carácter. En el amplísimo estudio de su casa de Coyoacán, a saber por qué pretendía la delegación Cuauhtémoc si vivía en Coyoacán, Rojo oyó un grito: aaay, mis hiijoos.

Gil diputado

Ustedes no lo creerán, pero Gil ganó en la rifa de Morena una candidatura para una diputación plurinominal. Así es la democracia, así es la suerte, así es todo. ¿No merece este hecho una estatua de Gil y de Liópez abrazados?
Desde luego, el envidioso de Batres movilizó a sus huestes para despojar a Gamés. La mafia del poder de Morena destruyó el brillante futuro político de Gilga. ¡Grachatos! Liópez insistió: “No fue dedazo, no quedaron familiares de los dirigentes recomendados de los de arriba, salieron mujeres del pueblo, del Istmo, mujeres y hombres limpios, buenos y nuevos”.

Gil no tiene palabras, las pocas que tiene se las atragantó cuando leyó los atributos de los candidatos sorteados de Morena: “buenos, limpios y nuevos”. Caracho. La verdad, a Gilga le hubiera gustado mucho más que esos hombres y mujeres del pueblo fueran “fuertes, audaces y valientes”, como Pancho Pantera. Ya nadie se acuerda de Pancho Pantera.

Si Gamés entendió bien, algunos lugares de las candidaturas plurinominales se apartaron, ¿por qué? Sepa la bola. Anjá. En el tercer lugar se anotó a Bertha Maldonado, La Chaneca, presentada como conocida periodista y luchadora liopezobradorista. ¡Que viva La Chaneca! El sexto lugar se le reservó a Porfirio Muñoz Ledo, tribuno si alguno (uno-uno), hombre de partidos, de todos los partidos conocidos y por conocer. Las palabras de don Porfirio fueron categóricas: ¿me pueden dechir en que año echtamos viviendo? ¡Que viva Muñoz! El noveno sitio se le regaló, perdón, se le apartó, a Leticia López de la Asociación Nacional de Empresas y Comercializadoras de Productos del Campo. ¡Qué viva López!
Si Gilga entendió bien, la rifa fue un sorteo que no lo fue tanto, un poco sí y un poco no, medio medio. Una tomadura de pelo largo, una trapacería, un engaño, una fullería de esas de las que sólo Liópez puede salir adelante. Gilga propone una estatua ecuestre para Liópez. ¿Estamos?

La máxima de Bossuet espetó dentro del ático de las frases célebres: “La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”.

Gil s’en va

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