Opinión

A explotar aguas profundas y pozos de lutitas


 
Justo hace dos semanas escribí sobre la probable aprobación de una reforma energética de gran calado (“Una verdadera reforma energética”, 26 de noviembre, 2013). Al respecto, senadores del PRI y del PAN acordaron durante el fin de semana una reforma energética de gran calado en materia de hidrocarburos y de electricidad. En mi opinión, esta reforma es menos ambiciosa que la que presentó el PAN originalmente, pero es más profunda que la que presentó el Ejecutivo. En línea con lo que escribí el pasado 26 de noviembre, creo que la característica más importante es la apertura que la ley tendrá respecto a los esquemas contractuales con los que podrán operar las empresas del sector privado.
 
 
En este sentido, si bien la reforma que se propone al Artículo 27º constitucional deja fuera las concesiones al sector privado -contenidas en la propuesta original del PAN-, la reforma plantea una amplia gama de contratos, que incluyen desde las licencias hasta los contratos de producción compartida y no sólo los contratos de utilidad compartida -propuestos inicialmente por el gobierno federal-, que en mi opinión hubieran generado poco interés entre las empresas del sector privado. Por lo que estos nuevos esquemas contractuales permitirán a las empresas del sector privado no sólo extraer petróleo crudo, gas natural y otros hidrocarburos líquidos, a partir de los yacimientos en aguas profundas y de gas shale (o en lutitas) que se encuentran sin explotar en nuestro país, sino que también permitirá a las empresas del sector privado participar en petroquímica primaria. Por otra parte, la reforma permitirá a las empresas del sector privado, no sólo generar, sino también comercializar electricidad y venderla a empresas del sector privado, y no sólo a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
 
En cuando a la factibilidad política, cabe mencionar que se necesitan al menos 85 votos en el Senado para aprobar esta reforma. Los senadores del PRI y del PVEM tienen 61 curules, y dado que el PRD abandonó el Pacto por México hace algunos días, la coalición PRI/PVEM necesita al menos 24 senadores del PAN, que tiene un total de 38. Cabe señalar que la reforma podría aprobarse aun sin votos de los senadores panistas que trataron de bloquear la reforma fiscal. Por otro lado, no anticipo ningún contratiempo para que la reforma sea aprobada en la Cámara de Diputados, donde hay más cohesión en la bancada del PAN, que está a favor de dicha reforma.
 
Como he comentado con anterioridad, estimo que esta reforma podría sumar entre 3 y 5 puntos porcentuales al PIB en un intervalo de tiempo de tres años, a partir del año 2016, mientras que sus efectos permanentes serán de alrededor de un punto porcentual sobre el PIB potencial de largo plazo, que hoy estimo en 3 por ciento. En otras palabras, si se estimaba que la economía mexicana podía crecer entre 2 y 3 por ciento entre 2016 y 2019, ahora podríamos pronosticar tasas del 5 al 8 por ciento en esos años. Asimismo, pasando al largo plazo, si hoy estimo que la tasa de crecimiento potencial de México es de 3 por ciento, con la reforma energética ésta podría incrementarse a 4 por ciento. En términos coloquiales, la tasa de crecimiento potencial del PIB es lo que una economía puede crecer sin ningún choque externo o interno y sin acciones extraordinarias de política económica, es decir, cuánto puede crecer la economía “de vuelito”. Si bien este tipo de estimaciones son difíciles de llevar a cabo, un ejemplo que me parece ilustrativo de la “derrama” económica que puede generar la reforma energética en México, es justo lo que sucedió en la formación de lutitas de Eagle-Ford al sur del estado de Texas, en EU.
 
 
Un estudio de la Universidad de Texas en San Antonio estima que en 2012, es decir un par de años después de que inició la “revolución shale”, el PIB adicional que se generó en los 14 condados en donde se encuentra Eagle-Ford, tanto directa (e.g. pozos shale), indirecta (e.g. carreteras que se construyeron para llegar a los pozos) e inducida (e.g. hoteles y restaurantes que se construyeron alrededor de los pozos), fue de poco más de 62 mil millones de dólares, que equivalen a 4.8 puntos porcentuales de PIB nominal de México (¡sólo en 2012!). Imaginemos lo que puede suceder en las cuencas de Burgos o Sabinas donde se estiman grandes reservas de gas shale, además de lo que se anticipa que hay en aguas profundas en el Golfo de México. Nuestro país se encuentra en una nueva senda de mayor crecimiento económico.