Opinión

¿A dónde irán los millones de pesos de las nuevas cadenas de TV?

 
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Terminado el concurso que daría lugar a dos nuevas cadenas nacionales de televisión, ¿cuál es el resultado y qué debemos esperar?

Ya hay la certeza de que una de ellas será concesionada al haber ofrecido y pagado la cantidad de mil 808 millones de pesos. Si bien cumplió con los requisitos exigidos, aún no sabemos cuál será su plan de programación. Es altamente probable que sea una parrilla atractiva para anunciantes y agentes publicitarios, ¿lo será para el público? No lo sabemos ya que esto no fue exigido para concursar.

El otro concursante ganador ofreció una cantidad tan superior que su accionista principal y seguramente sus socios declinaron pagar los más de tres mil millones que debieran haber sufragado para hacerse de esa concesión federal. Eso nos habla de una ineficacia financiera propia de quien no tiene pies ni cabeza. El error les cuesta “la garantía de seriedad” de 415 millones de pesos como pérdida imperdonable.

¿Cuál era el propósito de que el país tuviera dos cadenas comerciales más? La idea expresada con insistencia era la de alternar con las dos compuestas por Televisa y Azteca para satisfacer múltiples necesidades no atendidas ni satisfechas de la audiencia.

Es decir, se buscaba hubiera competencia para ofrecer una notable mejoría de contenidos. ¿Cumplirá con este compromiso sustantivo el negocio de los directivos de la nueva cadena? ¿No será antes que nada la búsqueda de un fin lucrativo?

Lo que es cierto y ha sido probado, es que ya hay emisoras que ofrecen al público otros contenidos mucho más cercanos a la aspiración deseada. Ahí están Radio Educación, Radio IMER así como las de varias universidades, productores independientes y los potencializados por el Fonca. De manera clara, los esfuerzos encabezados por TV UNAM, Televisión Educativa, Canales Once y 22 y, más recientemente por el Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano.

Todas estas instituciones mencionadas, lejos de obtener los estímulos necesarios para mejorar su personal, dar mantenimiento a sus equipos y obtener los nuevos que les permitan mejorar su instrumental técnico, han visto disminuir sus presupuestos en forma considerable a pesar de haber demostrado su vocación por ofrecer programaciones destinadas a motivar una axiología de estímulo a la conciencia individual, al análisis crítico y al goce de las bellas artes, la creatividad y el conocimiento.

¿No es eso lo que se quería al instrumentar las dos nuevas cadenas comerciales televisivas; o se quería que fueran un negocio y nada más?

¿A dónde van a ir a dar los mil 808 millones de pesos que pagó la empresa ganadora encabezada por el señor Vázquez Aldir y los 415 millones de pesos que debe entregar como garantía el señor Francisco Aguirre?

La suma de dos mil 223 millones de pesos reunidos por estos dos conceptos bien podría descontar los gastos que tuvo que hacer el Ifetel que ya goza de subsidio suficientes para destinar el resto a fortalecer a quienes han mostrado su empeño y esfuerzo sostenido por llevar contenidos diferentes a la población mexicana.

Si reunimos los trabajos, la imaginación creadora y el talento de los componentes de la televisión pública mexicana, ahí tenemos los elementos para formar la cuarta cadena, la que verdaderamente ofrecería a la población una verdadera alternativa axiológica y social para enaltecer todo aquello que la televisión comercial ha desdeñado y que sólo excepcionalmente ha tocado.

El Ifetel recibirá en breve, si no es que esto ya ocurrió, los recursos de una y otra empresa, la que ganó la concesión de una cadena y el cupón de garantía de quien se arrepintió por su error de cálculo financiero.

Antes de entregar la suma total a la Tesorería de la Federación, bien puede argumentar que la cuarta cadena ya está en ciernes, conformada por diversas entidades que, coordinadas ya sea por horarios, por barras o por cualquiera otra de las muchas formas que se pueden hacer, cumplirá con el propósito sustantivo por el que se hizo el concurso de las nuevas concesiones nacionales, esto es el asunto medular e insustituible, lo propio de un cuerpo gubernamental preocupado y ocupado en ofrecer contenidos inteligentes y de calidad que la población mexicana requiere con urgencia.

Ahí está ya, al alcance de la mano.

Twitter: @RaulCremoux

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