Opinión

A Cárdenas le hicieron creer que podía

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano será el orador principal en unas horas más, cuando el Partido de la Revolución Democrática festeje los 25 años de su fundación. Este aniversario marca varios acontecimientos importantes y, aparentemente, irreversibles.

Es un hecho que al cumplir un cuarto de siglo, el PRD se encuentra en el mejor momento de su vida política. Hoy es, sin duda, la segunda fuerza política del país y desplazó al PAN al tercer lugar. Ha ligado tres sexenios gobernando el Distrito Federal y dominando la Asamblea Legislativa. Fue creador e impulsor del Pacto por México al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto. Está trabajando con éxito en la transformación de su imagen, del partido de la protesta al partido de la propuesta.

Además, el PRD se enfrenta hoy a un reto no menor: abandonar los caudillismos. A querer o no, ya se sacudió a Andrés Manuel López Obrador, quien trabaja -desde hace varios años ya, incluso perteneciendo a las filas perredistas- en su propio proyecto personal, MORENA. El Movimiento Regeneración Nacional que está hecho a su imagen y semejanza; donde todos saben que hay un solo mando unipersonal, incuestionable, implacable, infinito.

El otro caudillo es el propio Cuauhtémoc Cárdenas, todo un ‘Príncipe’ de la política mexicana, el más influyente y respetado, a quien ‘le hicieron creer que podía’ regresar -según dijo uno de los más encumbrados perredistas en la actual dirigencia- a dirigir al partido que fundó hace un cuarto de siglo: el PRD.

Sin embargo, deshacerse de los caudillos también significa un reto importante para el PRD. Algunos dicen que podría quedar a merced de sus tribus; René Bejarano domina una de las más importantes. La actual cúpula perredista sabe que Bejarano se ubica ideológicamente más cerca de la posición de López Obrador, pero es consciente de que su conveniencia política hoy lo mantiene irremediablemente en el PRD.

Otro hecho sin reversa es la petición que hizo el PRD para que el Instituto Nacional Electoral organice su proceso interno para elegir presidente de su Comité Ejecutivo Nacional. Luego de una larga historia de elecciones internas cuestionadísimas, en las que se acuñó el concepto de ‘cochinero’, ahora pone la muestra y se somete al INE.

De cualquier manera hay que esperar a que MORENA obtenga su registro oficial como partido político, veremos cuántos perredistas siguen a López Obrador y qué resultados obtienen en las elecciones de 2015. Eso configurará la elección presidencial de 2018. A ver.

Por cierto...

Si alguien ve a Marcelo Ebrard, díganle que su carrera política está agonizando. Por lo pronto, debe responder muchas preguntas por el fiasco y posible corrupción en la Línea 12 del Metro, la obra magna de su gobierno. ¿Andará escondido?