Opinión

A Alex Ramírez, en
su encumbramiento

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Alejandro Ramírez

Querido Alex: Pocas noticias me han dado tanto gusto en muchos años como tu nombramiento como nuevo Presidente del Consejo Mexicano de Negocios. Este encargo te encumbra como el empresario más visible del país, como el individuo de referencia para todo lo que tiene que ver con la creación de riqueza. Debes estar feliz y pleno: llegó la hora de tener una incidencia mayúscula para transformar positivamente el escenario empresarial mexicano. Ya lo hiciste con Cinépolis; ahora lo podrás hacer impactando a empresarios de todo nivel en un abanico multifacético de industrias.

Alex, poca gente sabe que tú no buscaste este nombramiento, sino que fue un grupo de empresarios jóvenes dentro del Consejo quienes impulsaron tu candidatura. Extramuros se afirma que incluso rechazabas esta posibilidad, pero que amigos como Daniel Servitje no veían a otro candidato más que a ti. Lo que dicen –y me sumo– es que tu perfil integral como individuo era indispensable para renovar generacionalmente a esta organización. Es un giro de 180 grados, se afirma. Vaya que lo es: representas una frescura que hace tiempo hacía falta. Toda tu persona, absolutamente con todas tus características, tendrá la posibilidad de renovar lo que muchos mexicanos piensan de los empresarios: que fueron favorecidos por un sistema débilmente meritocrático.

Tú puedes cambiar la percepción de muchos mexicanos respecto de los empresarios. Eso es un gran pendiente. Todo mundo sabe que en las juntas a puerta cerrada las conversaciones de los grandes empresarios llevan años centrándose en cómo hacer para que Andrés Manuel López Obrador no llegue a la Presidencia de México. Es una pena si efectivamente fue así, porque los empresarios deberían estar hablando de innovación, de investigación y desarrollo, de una agenda global, de IPOs, de educación y de mil temas más que siguen siendo un reto mayúsculo en el sistema empresarial.

Alex, cuando hables con los medios muchos editores pondrán encabezados pirotécnicos, afirmando que “el sector empresarial” dijo tal o cual cosa. Tú pensarás que eso no fue exactamente lo que dijiste, pero esa es la realidad mexicana. Eso sí, todos los políticos te querrán adular de ahora en adelante. Ojo.

Me despido diciéndote que mucha gente común depositará una esperanza mayúscula en ti. Te sugiero que cuentes tu historia mil veces: la de tu abuelo; la de tu familia construyendo Cinépolis desde Morelia; la de tu pasión por los temas educativos; la de tu inserción en los organismos internacionales. Comparte tus gustos y tus temas personales. Eso tendrá un beneficio poderoso: humanizará al empresariado mexicano y auxiliará en percibirnos a todos iguales en condición humana. ¡Mucho éxito!

Twitter: @SOYCarlosMota

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