Opinión

96 por ciento de impunidad

Julio Madrazo

Solo 2% de los asesinatos en México son resueltos, 98% queda impune.

Según el INEGI, de los 27 mil 700 homicidios dolosos cometidos durante el 2013, sólo 523 se esclarecieron. Del 2000 al 2013 años se han iniciado 145 averiguaciones previas por agresiones a periodistas, pero solo en el 10% se ha castigado a los responsables, 90% impune.
En esa misma magnitud, 96% de las denuncias de la Auditoría Superior de la Federación permanecen sin castigo. Desde su creación la ASF ha presentado 457 denuncias penales, en su mayoría contra dependencias federales, solo se ha procedido en 19 casos.

Con estos niveles de impunidad, en justicia, en seguridad y en el estado de derecho, México no puede aspirar a transformarse plenamente en un país con instituciones sólidas, moderno y desarrollado.

El 13 de diciembre pasado el Senado, con el voto mayoritario de los 3 principales partidos, aprobó lo que podrá ser una importante reforma para luchar en contra de la corrupción. La reforma crea un órgano autónomo, responsable de combatir la corrupción entre los entes públicos federales y estatales; tendrá a su cargo tareas preventivas de investigación y sanción; un titular nombrado por el Senado, un Consejo Consultivo; y deberá hacer una minuciosa revisión de la legislación para promover la simplificación de leyes de compras, adquisiciones, obras públicas, asociaciones público privadas, entre otras.

Urge, para irnos quitando de tanta impunidad, que en este periodo de sesiones la Cámara de Diputados ratifique la modificación Constitucional. Además habrá que encontrar quién en México debería encabezar el nuevo órgano. ¿Quién tendrá la honradez, solidez y madurez política para avanzar a fondo en esta tarea? ¿Quién estaría más allá de las presiones y amenazas que seguramente recibirá?

¿Quién terminará con la impunidad con la que la ASF no pudo?