Opinión

54 días para cambiar a México

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Obesidad

Es bien sabido que México ocupa el primer lugar en obesidad en el mundo, de acuerdo al más reciente estudio publicado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El Índice de Masa Corporal (IMC o en inglés BMI) mide qué tanto peso tenemos por cada metro cuadrado de nuestro cuerpo (i.e. IMC = Peso en kg. / Estatura en metros elevada al cuadrado). Si nuestro IMC se encuentra por abajo de 25, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que no tenemos sobrepeso. No obstante, si éste se encuentra entre 25 y 30, se considera que tenemos sobrepeso. Asimismo, si nuestro IMC se encuentra en 30 o por arriba de este nivel, nos encontramos en obesidad.

Si bien el IMC no es la medida perfecta, es simple y estándar para ofrecer un diagnóstico sobre el estado de salud referente al peso. En México, 32.2 por ciento de la población adulta tiene un IMC igual o por arriba de 30, es decir, se considera obesa. En otras palabras, uno de cada tres mexicanos mayores a veinte años son obesos. El segundo lugar es Estados Unidos, en donde 31.8 por ciento de la población adulta tiene un IMC igual o mayor a 30.

Existen muchos estudios sobre las causas de la obesidad, pero la mayoría se encuentran concentrados en tres aspectos: (1) alimentación rica en carbohidratos; (2) alta ingesta de azúcar (muy relacionada con la anterior); y (3) falta de actividad física respecto a la ingesta de alimentos o sedentarismo. En este sentido, el sobrepeso y la obesidad aumentan la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares e inmunológicas (e.g. cáncer). A su vez, esto conlleva a un aumento progresivo del gasto que tanto las familias como los gobiernos tienen que asignar al tratamiento de los padecimientos relacionados con el sobrepeso y la obesidad. En México, la diabetes –alta y positivamente correlacionada con la obesidad–, es la segunda causa de muerte, mientras que en el mundo es la novena, después de la neumonía, la enfermedad de Alzheimer y accidentes de tránsito, entre otras.

Pero lo que es peor, en mi opinión, no es sólo el aumento de probabilidad de enfermarse y el gasto público y privado que esto puede llegar a generar, sino que el sobrepeso y la obesidad tienen una incidencia negativa en la actitud y la felicidad de las personas. Varios estudios, entre los que destacan el de Katsaiti (“Obesity and Happiness”, Applied Economics, 44, 31, 2012, pp. 4101-4114) dejan claro que el sobrepeso y la obesidad guardan una correlación alta y negativa con el bienestar actual de las personas (y no sólo cuando se enferman años más tarde). Si bien escuchamos a menudo la frase de “soy un gordo feliz” y que la población en México es mucho más feliz respecto a otros países que tienen un menor grado de obesidad, creo que difícilmente alguien podría decir que “no” si se les ofrece que el 'Genio de la Lámpara Maravillosa' les concede quitar el sobrepeso u obesidad en un tris de manera gratis. Esto es evidencia de que las personas ven la ausencia de sobrepeso y obesidad como un estado superior.

Hay solución. No hay duda de que cada caso es distinto respecto a los regímenes alimenticios, así como a los programas de actividad física e inclusive respecto a la ayuda psicológica que cada individuo necesita recibir para eliminar su problema de sobrepeso. No obstante, al final del día es altamente probable que se resuma en modificar sus hábitos de alimentación y de actividad física. En este sentido, si bien existen una gran variedad de formas de lograr una vida sana, hoy quiero destacar un programa de origen mexicano que considero altamente revolucionario y muy exitoso. Hace poco menos de tres años, un exfutbolista profesional mexicano, Rodrigo Garduño, inició un nuevo concepto de cambio de vida: 54D. 54D es un programa intensivo de entrenamiento que combina tres aspectos físicos: (1) ejercicio intensivo cardiovascular y de fortalecimiento de músculo; (2) mejoramiento nutricional; y (3) aspectos estéticos.

En 54 días -nueve semanas de lunes a sábado- este programa mejora significativamente la condición y la fortaleza física, así como la constitución grasa-músculo del cuerpo y más importante aún, crea conciencia sobre la necesidad de hacer ejercicio de manera consuetudinaria y de alimentarse sanamente, generando un hábito después de practicarlo por 54 días. El programa de ejercicio está orientado a fortalecer prácticamente todos los músculos y combina varias rutinas de entrenamientos de varias disciplinas, incluyendo atletismo, futbol soccer, futbol americano, basquetbol, box y algunas artes marciales, entre otras.

Sin ser un experto en el tema, considero que el entrenamiento, así como el esquema de nutrición y de estética están muy bien establecidos. No obstante, creo que un tema determinante es la motivación que los entrenadores logran transmitir a quienes participan en el programa -que logran sacar lo mejor de cada quien-, así como el ambiente que se genera en los grupos. Considero que México no sólo necesita una población más sana y con mejores hábitos, sino una población con actitud positiva y propositiva, con deseo por perseguir nuevos retos cada día y tener la determinación de lograrlos. Sólo así, considero que dejaremos atrás el México del “apenitas”, del “panzazo”, del “mañana” (i.e. le dejo para mañana) y del que espera que sucedan milagros, cuando gran parte de la probabilidad de éxito o fracaso, se encuentra en las manos de cada mexicano.

* El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas

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