Opinión

50 puntos

 
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AMLO presenta demanda en contra del Wall Street Journal

En días recientes, Andrés Manuel López Obrador presentó 50 puntos de los lineamientos básicos del Proyecto Alternativo de Nación que presume tendrá su administración en caso de ganar el proceso electoral de 2018. Los 50 puntos cubren temas diversos en el funcionamiento del país. Me enfocaré en algunos puntos relacionados con la economía.

López Obrador confiesa que es partidario de revertir las reformas estructurales. Menciona que tiene razones, aunque no las expone, para sostener que estas reformas perjudican el pueblo, pero está dispuesto a consultar con la gente si se mantienen o se cancelan. En cuestiones energéticas, en estos lineamientos también se establece que el sector será la palanca del desarrollo nacional, para lo cual se construirán refinerías, se impulsará la extracción de gas y se fortalecerá la industria eléctrica.

La construcción de refinerías ha estado en los proyectos de gobierno en las ocasiones previas en las que Andrés Manuel López Obrador ha sido candidato para la presidencia del país y sigue estando. Hay que recordar qué tan eficientes hemos sido en la construcción de refinerías.

En 2008 se anunció la construcción de una nueva refinería en Hidalgo, que contaría con una inversión de 10 mil millones de dólares y tendría una capacidad de refinar 250 mil barriles de crudo al día. El proyecto fue cancelado en 2014. En los años en los que el proyecto estuvo vivo, lo único en lo que se logró avanzar fue en construir la valla perimetral del terreno en el que se ubicaría.

Estamos entrando en una época en la que se vivirá un cambio tecnológico sustancial y muy probablemente los combustibles que se utilizan hoy en día serán reemplazados. Ya demostramos no ser eficientes construyendo refinerías. ¿Para qué pensar en destinar recursos en algo en lo que ya sabemos que no somos eficientes y que además vivirá una transformación tecnológica en el corto plazo?

López Obrador dice que así se reducirán los costos de los insumos en beneficio de las empresas del país. Esto no es cierto. Si nosotros optáramos por construir refinerías, el costo de la gasolina sería mayor.

Es una inversión que se tendría que haber hecho hace décadas. Hoy ya es muy tarde. Es más barato comprar la gasolina a quien tiene la capacidad de refinarla mejor y a menor precio.

Revertir la reforma energética, que de hecho llegó décadas tarde, sería dar un paso hacia atrás en el desarrollo del país.

En este Proyecto Alternativo de Nación también se habla de erradicar la corrupción. No sólo reducirla, sino erradicarla. No puedo más que estar de acuerdo en el concepto. La honestidad se volverá el mayor activo en las elecciones de 2018. Sin embargo, combatir la corrupción no se dará ni por decreto, ni por ponerlo en el punto número diez de un proyecto, ni por decirlo en un discurso.

López Obrador militó en el PRI, en el PRD y hoy en Morena. Hoy hay en la Ciudad de México seis delegaciones gobernadas por el PRD y cinco por Morena. Ninguna de ellas es ni remotamente ejemplo de transparencia, honestidad o de uso efectivo de los recursos. Cuesta trabajo pensar en la erradicación completa de la corrupción en el país
–no es que no sea deseable– si no lo han logrado hacer en las delegaciones que gobiernan.

En el punto 13 del proyecto se habla de disminuir el gasto corriente, mediante la disminución en el sueldo de los altos funcionarios. El del Presidente bajará a la mitad. Desde mi punto de vista, en la medida en la que los salarios del sector público sean mejores, la atracción de talentos será mayor. El sector público tendrá mayor capacidad para atraer a jóvenes talentosos que hoy optarían por el sector privado que paga mejores salarios.

El proyecto tiene más puntos sobre temas económicos que vale la pena seguir analizando. Habla de mantener la estabilidad macroeconómica, de tener cero endeudamiento, de control de inflación, de disciplina fiscal y de no subir impuestos. Pero también habla de controles de precios, de subsidios al campo, de “mucha” creación de empleo, de fomentar la industria de la construcción, de mejorar la vivienda, de construir trenes hacia Estados Unidos, de fomentar el turismo, de subir el salario mínimo y de crear un estado de bienestar duplicando las pensiones a los adultos mayores.

Las cuentas no dan. No es posible otorgar todo lo planteado en el proyecto manteniendo la estabilidad macroeconómica. Seguimos pensando que las cosas se logran por decreto o por decirlas en discursos. Ya estamos en campaña y nos inundarán las promesas. Ojalá podamos ver que hay buenas intenciones que se traducen en malas ideas y en peores resultados.

Valeria Moy es profesora de economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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