Opinión

45 Years: los peligros de la nostalgia

 
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Karuze.

Con solo dos películas bajo el brazo, el británico Andrew Haigh se ha establecido como un director y escritor al que no debemos perderle la pista. Desde la magnífica Weekend (2011) quedaban claras sus virtudes: una cámara suave y limpia, interesada en observar sin entrometerse en la acción, y una pluma sutil, a la que le basta una palabra para matizar a un personaje. Weekend gravita en torno a Russell y Glen, dos jóvenes que se conocen en un bar el viernes y se despiden el domingo. Para su segunda cinta, Haigh vuelve a abordar la vida de pareja, ahora desde la otra costa. Basada en un cuento de David Constantine, 45 Years narra el resquebrajamiento de un largo matrimonio. El resultado es una de las mejores películas del año.

Kate (Charlotte Rampling) y Geoff (Tom Courtenay) están por celebrar sus 45 años de casados con una fiesta. Cinco días antes del festejo, Geoff recibe una carta, enviada desde Suiza, para avisarle que han descubierto el cadáver de Katya, una antigua novia, entre el hielo de la montaña. Antes de que conociera a su actual esposa, Geoff viajaba por los Alpes con Katya cuando ella cayó dentro de un glaciar. La noticia inquieta a la pareja. Kate no sabe cuánta atención prestarle al asunto, mientras Geoff –en segundo plano– intenta digerir el golpe de la melancolía. Con el paso de los días descubriremos lo que el cuerpo de esa mujer ha traído consigo a la superficie: las sospechas incubadas durante décadas y los secretos de un matrimonio que, como tantos, es tan feliz como desdichado.

Con un ojo para la intimidad que remite a Mike Leigh (aunque carezca de su colmillo cáustico), Haigh registra el lento deshielo del pasado y como este derruye la confianza y el cariño que Kate le tiene a su marido. Charlotte Rampling, actriz magistral, nunca ha estado mejor. Tantas actuaciones del cine estadounidense apuestan por el sufrimiento histérico, el llanto y el alarido, para transmitir dolor.

45 años
Año: 2015
Director: Andrew Haigh
País: Estados Unidos
Productres: Rachel Dargavel
y Tristan Goligher
Duración: 93 minutos
Cines: Cinépolis Diana: 22:00 horas

Rampling, más bien, se inclina por la mesura. Su sufrimiento es estoico y digno, pero no por eso menos angustiante: una mujer que se ve obligada a batallar contra el recuerdo de otra, literalmente congelada en su juventud. Como siempre, Rampling da una cátedra de economía. A su trabajo no le sobra un solo gesto.

La casa de Kate y Geoff se oscurece conforme se acerca el día de la fiesta: el hogar, antes cálido, se torna lúgubre, casi claustrofóbico. El desenlace es desgarrador, gracias a su contención. No diré más salvo que ninguna película de 2015 se ha ido a negros en un instante más preciso. Si bien por momentos no logra despegarse de su fuente literaria (hay diálogos líricos que contrastan con la elegante parquedad del resto del guión), Haigh ha escrito y dirigido una historia memorable sobre el peso de los recuerdos, los entresijos del amor y el peligro de la nostalgia, narrada sin vanidad o alarde. Un mérito por donde se le mire.

Twitter:@dkrauze156

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