Opinión

30 cuerpos, 9 fosas

Según el avance en las investigaciones en el caso de Iguala presentado ayer por el procurador Murillo Karam, han encontrado hasta ahora 30 cuerpos en vueve diferentes fosas. Los estudios periciales del ADN se han realizado –no en todos los casos– en los laboratorios de la propia PGR y de un equipo internacional de origen argentino cuyos resultados aún desconocemos.

Todos los interrogatorios, las pruebas y el análisis de datos realizados hasta ahora, arrojan varias premisas:

• El alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa fueron los responsables directos de ordenar la “desaparición” o “eliminación” de los estudiantes.

• La señora Pineda, ejercía una destacada labor operativa en los pagos y distribución de dineros en la organización Guerreros Unidos.

• Tuvo lugar una represión violenta para evitar que los estudiantes boicotearan el informe de la señora Pineda Villa.

Las evidencias señalan inequívocamente –como señaló el procurador– la infiltración de policías municipales por parte de grupos criminales, y la colusión entre autoridades civiles con estos mismos grupos para fines delincuenciales. En suma, un desastre. El peor de los escenarios, porque además no aparecen los jóvenes.

La descomposición institucional en Guerrero impone el silencio y la impunidad. Nadie habla ni quiere señalar lo que el pueblo entero sabe y sabía desde hace tiempo: que tenían un criminal de la peor calaña como presidente municipal. Que los policías eran empleados del narco y no servidores públicos, que los que ahí mandaban eran los hermanos y el padre de la señora Pineda Villa.

¿Cuántos municipios más tenemos como Iguala en México? ¿En cuántos más los habitantes saben lo que sucede pero nadie se atreve
–por temor evidente– a denunciarlo o difundirlo?

Hace meses una amiga educadora de Morelia me contó que todo el estado sabía de las fiestas, las parrandas y las actividades ilícitas del hijo del gobernador Vallejo, pero nadie decía nada. La gente sabe, ve cosas, presencia hechos, pero no se atreve a denunciar por temor a las represalias.

En el terreno político resulta incomprensible la posición del PRD en torno a la defensa total de Ángel Aguirre. Su cálculo electoral daña, más que contribuir, al esclarecimiento de los hechos. Existen evidentes ejemplos de omisión –por decir lo menos– del gobernador Aguirre, como para que se mantenga en el cargo, insultando a la ciudadanía con sus páginas pagadas diariamente en periódicos nacionales con “notas positivas” de Guerrero. Basta de cinismo, de encubrimiento, de impunidad.

Si algún estratega de control de crisis le hizo creer al gobernador que aumentando la frecuencia y el volumen de notas positivas tarde o temprano se impondrán sobre las negativas, le tengo noticias, no funciona así. La crisis de desprestigio, destrucción de reputación, pérdida total de credibilidad y de autoridad moral, es irreversible. No hay nada que hacer. Váyase a su casa y espere la llegada del Ministerio Público con el obligado requerimiento para una declaración ministerial y el deslinde de responsabilidades. El fuero, gobernador, no es eterno y tarde o temprano tendrá que ser llamado a rendir cuentas ante la ciudadanía y la justicia.

Valdría la pena señalar si la Procuraduría ha emitido ya una ficha roja de búsqueda internacional contra Abarca y Pineda, quienes presumiblemente –algunos familiares lo señalan así– tienen relaciones en Estados Unidos.

30 cuerpos en nueve fosas hablan sólo de una brutal acción criminal sistemática y continua en esa entidad, además de que la búsqueda y las pruebas periciales no han concluido. ¿Cuántas más fosas se encontrarán?

Twitter: @LKourchenko