Opinión

29 de octubre, el día D monetario

Este miércoles se tiene calendarizada otra reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal, el Banco Central de la economía más poderosa del planeta. Todo apunta a que en esta sesión la Fed cerrará el capítulo de la historia de los experimentos monetarios denominados programas cuantitativos, mediante los cuales se creó dinero por el equivalente a 20 por ciento de la economía en un periodo de cinco años, tratando de evitar una Gran Depresión que llegó a asomarse como consecuencia de la peor crisis sistémica del sistema financiero estadounidense.

Aunque dichos programas han sido muy criticados por algunos académicos, es innegable que evitaron una deflación permanente. También puede inferirse que como todo en economía, dichos programas entraron al paso de los años a un proceso de rendimientos decrecientes.

Inicialmente, cuando la banca norteamericana quedó descapitalizada, ante las pérdidas hipotecarias, la liquidez que se logró inyectar al sistema a través de las compras de créditos a la banca comercial y la adquisición de bonos del Tesoro equivalió a una transfusión de sangre para un herido. En la medida que los bancos se sanearon y se capitalizaron, la continua inyección de antibióticos posterior fue perdiendo efecto.

Las principales críticas a estos programas se centraron en su potencial efecto inflacionario, en su contribución a la formación de burbujas en distintas clases de activos a nivel mundial y en su deficiente contribución al crédito.

En cuanto a su efecto inflacionario, los resultados son totalmente contradictorios a lo que dice la teoría. Ante una expansión irracional de los medios de pago por parte del Banco Central, deberíamos de haber visto hiperinflación. Curiosamente estamos ante la mayor creación de dinero de la historia, y al mismo tiempo estamos en la fase de menor inflación.

Las explicaciones de esta contradicción se encuentran en el hecho de que el circuito del crédito no se ha reestablecido del todo en los países ricos desde que éste se interrumpió en 2008. La creación de dinero de los bancos centrales no ha entrado al proceso de multiplicación de dinero que se da en el sistema bancario a través del crédito.

También debe considerarse que una expansión de la oferta monetaria de la Fed en un entorno global no se queda circulando exclusivamente en la economía de Estados Unidos sino que tiene efectos de primer nivel en los mercados financieros globales. Por ejemplo, parte del dinero que la Fed creó en estos años, está representado en los 155 mil millones de dólares de tenencia de valores emitidos por el gobierno mexicano en manos extranjeras.

Del lado de la demanda las empresas globales están operando con una capacidad ociosa muy importante, lo que evita presiones por el lado de la escasez de la oferta. La economía de China se está desacelerando tirando a los precios de las materias primas. La región del euro está entrando de nuevo a una recesión, con un muy elevado desempleo, lo que implica que una importante región del mundo no está demandando bienes y servicios como lo debería de hacer normalmente.

Y ahora, ¿qué sigue? Al terminar este capítulo estaremos entrando a una fase de transición, que es la espera a la apertura de un nuevo capítulo, el de la normalización.

La fase de transición podríamos definirla como el periodo en el que la Fed mantendrá intactos sus objetivos de tasa de interés de referencia, la tasa de Fondos Federales y la tasa de Descuento, en espera de mejores condiciones para empezar a subirlas.

En Actinver prevemos que esta fase de transición puede durar entre tres y seis trimestres. Es una fase que nos imaginamos que va a tener varios episodios de volatilidad en la medida en que nos acerquemos al desenlace fatal, pero en el que el entorno en general podría ser de una economía norteamericana que tiende a acelerarse, con muy baja inflación y con tasas relativamente estables.

Posteriormente podríamos vislumbrar el inicio de la fase de normalización, que implica el regreso de las tasas de interés para arriba, a niveles acordes con una nueva realidad. La nueva normalidad. Este periodo lo vemos como muy gradual y muy delicado por la cantidad de complicaciones que puede traer en todo el mundo.