Opinión

2018, ¿refundar o morir?

 
1
 

 

PRI

Entrados ya en la dinámica de la sucesión presidencial de 2018, los institutos políticos nacionales maduran sus estrategias para acceder en condiciones mínimas de competitividad a la contienda.

Las cuatro principales fuerzas se debaten en una circunstancia marcada por la incertidumbre y la insatisfacción social de la que, en apariencia, sólo un partido 'regenerador' va obteniendo ventaja y, en busca de la piedra filosofal, ante el desgaste generalizado de imagen, los recurrentes escándalos de corrupción, abuso e impunidad, exploran fórmulas que fortalezcan sus posibilidades de éxito frente a la competencia, desde alianzas hasta reformulaciones estatutarias.

La médula del problema que enfrenta el sistema de partidos radica en la recuperación de la credibilidad ciudadana y, para ello, se obliga la postulación de figuras, si no químicamente puras, al menos de una trayectoria razonablemente aceptable.

El reconocimiento explícito de todos los partidos respecto a la degradación de la ética política podría resumirse en un solo párrafo, inserto en el extenso dictamen de la XXII Asamblea Nacional del PRI, recién celebrada que señala:

“El PRI hace suyo el legítimo reclamo de la ciudadanía y de su militancia para combatir con determinación y eficacia, sin distinciones ideológicas, la corrupción, los abusos del poder y la impunidad…”.

El texto precedente bien podría generalizarse de manera obligada en las propuestas políticas de cualquier signo en la campaña por venir, pues en ello estriban los males que padece el país en todas las materias de la vida pública, lo mismo en seguridad que en economía o salud.

La solución, si en verdad se piensa en alcanzarla, pasa no sólo por la reflexión y aceptación de la pobre realidad, sino por la voluntad real de lograrla, lo que debe trascender la simple estrategia para acceder al poder o conservarlo y traducirse, necesaria y obligadamente, en resultados tangibles y razonablemente inmediatos.

¿Será posible...? 

Correo: grhhuizar@gmail.com

También te puede interesar:
Ciudad sin ojos
SNA, sin cirujano
Inteligencia y ética