Opinión

2016, de la angustia a la prudencia

 
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Ante el mar de noticias negativas en los mercados y en la economía mundial, una joven me confesaba el “nervio” que le daba este tema por las repercusiones sobre su situación financiera y la posibilidad de un efecto negativo en la construcción de su patrimonio. Estoy seguro de que este es un sentimiento compartido y es conveniente abordarlo.

Primero, apuntemos que este panorama adverso no es el primero que enfrenta el país en general y, por supuesto, en empresas y familias.

Hoy estamos mejor preparados y ante las crisis sucesivas, se ha dado un proceso de aprendizaje que nos lleva a ser cautelosos para evitar agravar el ya difícil escenario.

Para quienes recién inician su vida laboral y no han tenido la experiencia de este tipo de eventos, el punto central es ser prudente y olvidarse de estereotipos mal entendidos provenientes de una filosofía consumista insostenible. Es cierto, nuestros vecinos del norte gozaron por un buen tiempo de una tranquilidad que les permitía vivir de un préstamo continuo de casa, auto y escuelas. Este modelo ha querido implantarse en México y quedó probado que a la larga provoca un serio quebranto.

Ante el alza del tipo de cambio, la presión en los precios, el aumento de las tasas de interés y el menor dinamismo productivo, lo que queda es buscar la estabilidad laboral, olvidarse de los créditos y tomar posiciones con bajo riesgo, hasta que se tenga una tendencia clara hacia dónde van los mercados.

Ahora bien, si se tiene un recurso disponible dispuesto a invertir y se cuenta con la sangre fría para soportar los vaivenes, es factible adquirir valores muy mal evaluados en este momento, pero que tienen un enorme potencial para recuperarse en el mediano plazo. En contrapartida, ya sabemos que hay incertidumbre y se puede llegar a perder.

Para los jóvenes profesionistas, un aprendizaje que nos ha dado el entorno económico es ser cuidadosos cuando el mercado se contrae y aprovechar todo lo posible cuando empieza un ciclo positivo. El ahorro y la solvencia financiera son buenos activos para mantenerse “vacunado” contra las crisis.

Por lo pronto, olvidemos el “sueño americano” y evitemos caer en un mayor estilo de vida con base en endeudamiento, porque solamente es sostenible en épocas de bonanza, ya que cuando llega un lapso de inestabilidad, como el que vivimos, se pagan todos los errores cometidos.

Twitter: @finanzasparami

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