Opinión

2016, buen año para acercarnos al vino


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Vinos

Como parte de una sana alimentación, el vino debería formar parte de nuestros hábitos para mejorar nuestra calidad de vida. En esta época es tradición plantearnos propósitos personales con base en nuestras costumbres. Esta epicúrea columna les propone beber vino diariamente, porque alegra el alma y contribuirá a mejorar su salud.

Desafortunadamente al vino se le considera todavía en México como una bebida elitista. Según cifras oficiales el consumo de vino se incrementó nuevamente el año pasado. El problema es que tanto productores como distribuidores siguen sin enfocar sus esfuerzos para dirigirse al segmento potencial de la población que está ansioso de aprender y sobre todo beber vino, que asciende a cerca de 10 millones de personas.

Basado en experiencia personal y en estudios realizados por numerosas escuelas de medicina de instituciones con prestigio internacional, sabemos que acompañar diariamente nuestros alimentos con una copa de vino, hace que tengamos una vida más saludable. Los beneficios de la ingesta moderada vino son irrefutables, pero al ser todavía considerada una bebida exclusiva para unos cuantos, beber vino se vuelve una opción poco atractiva y costosa. Si a esta situación le sumamos que cuando se enseña o comunica sobre el tema, utilizamos un lenguaje técnico incompresible, no se alienta su consumo. Frases como capa media, de buen cuerpo, aromas de regaliz y muchas otras, no contribuyen a difundir la cultura del vino. Erróneamente suponemos que por los aplausos que recibimos al final o por utilizar vocabulario especializado, nuestros oyentes nos comprendieron. Nada más lejos de la realidad. El consumidor lo único que busca en el vino es placer, la labor de un comunicador del vino es transmitir las sensaciones placenteras que obtendremos al beberlo no cuántos aromas tiene.

No está por demás confirmarles que si logramos incorporar a los 10 millones de clientes potenciales las utilidades para los negociantes serían muy atractivas.

La cantidad saludable es entre una y dos copas por comida. Si consideramos que de una botella de setecientos cincuenta mililitros podemos servir entre ocho y diez copas, podemos deducir que una botella nos puede alcanzar para una persona durante una semana.

El vino mexicano es ya una opción asequible. El 90% de los vinos mexicanos se venden a un precio promedio de 130 pesos. Franceses y españoles están orgullosos de sus vinos, qué esperamos nosotros. Al comprar vino mexicano apoyan al campo y a la industria de nuestro país. Les recomiendo considerar los vinos Casa Magoni –blancos y tintos-, elaborados por su propietario don Camilo Magoni, - decano de los enólogos mexicanos-, que tienen una estupenda relación precio calidad. Los pueden encontrar en LA EUROPEA. Cuando piensen en vino decidan por México. Feliz año nuevo y obviamente ¡salud!

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