Opinión

2016, año cannabis

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Mariguana.

1. El gobierno de la República ha asumido una actitud timorata y conservadora ante la regularización de la cannabis. Conservadora, porque repite lugares comunes: “la mariguana es la puerta de entrada a otras drogas”, que no tienen fundamento. Timorata, porque los cambios internacionales van a la velocidad del sonido.

2. El primer ministro, Justin Trudeau, ya anunció oficialmente que cumplirá su compromiso de campaña y enviará una iniciativa para el consumo recreativo de la mariguana. Y todo indica que la ley será aprobada este año, convirtiendo a Canadá en el primer país de la OCDE que la legalice.

3. La iniciativa Trudeau constituye un abierto desafío a la Oficina contra las Drogas de la ONU y, también, a los Estados Unidos. Pero la resistencia de la ONU no tendrá mayor impacto y es muy remota la posibilidad de que la Casa Blanca presione a Canadá, toda vez que ya hay cuatro estados (Washington, Colorado, Alaska y Oregon) donde el consumo recreativo es legal.

4. No sólo eso. En Arizona y California se celebrarán, este año, referéndums y es muy probable que en ambos estados se legalice el consumo recreativo. De hecho, los cambios en Canadá tendrán un efecto que favorecerá las iniciativas contra el prohibicionismo.

5. Y todo lo anterior sin mencionar que Uruguay, pionero en la regularización del consumo recreativo, ha mostrado que las consecuencias de contravenir el ordenamiento de la ONU son... nulas.

6. De ahí que se pueda afirmar que la estrategia del gobierno de la República es absurdamente conservadora. En lugar de asumir el sentido progresista de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia, que es profundamente liberal, la ha minimizado y se esfuerza por acotarla.

7. Los foros de consulta que se celebrarán este año pasan por alto, primero, que la sentencia de la SCJN no está a discusión, ya que salvaguarda un derecho inscrito en la Constitución. Y, segundo, que la intención de forjar un bloque opositor a la legalización está fuera de lugar.

8. El objetivo de los foros no puede ser más obvio: se busca cerrar el paso a las iniciativas de legalización y, a lo mucho, ceder en el uso medicinal. No se quiere ir más allá ni debatir el otro aspecto capital: el fracaso del prohibicionismo y la relación de esa guerra fallida con la violencia y la inseguridad que azota este país.

9. Al argumento sólido y consistente de que la prohibición de las drogas no sólo ha fallado, sino provocado violencia e inseguridad, por los altos ingresos que obtienen los cárteles de la droga, se ha respondido con una banalidad: la legalización de la mariguana –por sí sola– no impactará ni reducirá la violencia.

10. En algún momento se afirmó que el presidente Peña, frente a este tema, actuaría como el presidente Valery Giscard d’Estaing, quien legalizó el divorcio en Francia pese a la estrecha relación que tenía con El Vaticano y estar personalmente en contra de la disolución del matrimonio. O dicho de otro modo, entre sus convicciones personales y su responsabilidad como jefe de Estado, optó por la segunda.

11. Pero no ha sido el caso del presidente Peña ni hay el menor indicio que apunte en ese sentido. Como quiera que sea, el futuro ya lo alcanzó y nos alcanzó. El proceso de legalización no sólo es imparable, sino que se está acelerando. Así que, más pronto que tarde, la frontera de tres mil kilómetros con un estado donde el consumo será legal, terminará por obligarnos a cambiar.

12. Vale apuntar, por último, que la prohibición de la mariguana, catalogada droga nivel uno de riesgo –como la heroína– pero sin uso medicinal, es el ejemplo perfecto del oscurantismo prohibicionista. Porque científicamente está probado: a) que la cannabis es menos riesgosa que el alcohol y b) el uso medicinal de la mariguana. Vaya, hasta la Iglesia católica, en voz del cardenal Rivera, ha reconocido sus virtudes curativas, que por lo demás se utilizan desde larga data en la medicina tradicional.

13. A finales de los años sesenta, Octavio Paz comparaba al prohibicionismo con las cruzadas de la Santa Inquisición contra los herejes. No le faltaba razón. Ya es hora de dejar atrás el oscurantismo del siglo pasado, encabezado, en su momento, por Nixon y Reagan.

Twitter: @sanchezsusarrey

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