Opinión

2015: No habrá reducción de la violencia ni de la inseguridad

La situación de inseguridad y violencia en México no cambiará dramáticamente el año que entra ni en 2016. Tal vez podía verse una leve mejora en 2017. Y probablemente en 2018, casi que podemos anticipar, la violencia podría incrementar porque es un año electoral.

Así que a todos aquellos optimistas que creen que va haber un cambio dramático en México a corto plazo gracias a las diez propuestas del presidente Enrique Peña Nieto, les sugiero que dejen de leer esta columna. También les sugiero que dejen de creer en los unicornios en el Popocatépetl.

Pero es importante señalar que la situación de violencia e inseguridad que se vive en México sí es una herencia del presidente Felipe Calderón, quien recibió un país con una crisis de seguridad del presidente Vicente Fox. México lleva casi 20 años con un espiral de inseguridad ante la falta de instituciones capaces de enfrentar a las organizaciones más violentas del mundo, traduciéndose en impunidad y pérdida de credibilidad del Estado mexicano.

Nadie parece recordar que el presidente Vicente Fox inició 2002 declarándole la guerra al crimen, reconociendo que la lucha contra la inseguridad era uno de los temas olvidados de su gobierno.
Anunció algunas reformas, incluyendo la creación de una alianza entre las corporaciones policiacas del gobierno federal con las de los gobiernos estatales, para integrar una fuerza de 500 mil elementos con la finalidad de combatir la creciente inseguridad nacional.

Dos años y medio más tarde parecería que el gobierno recicló los discursos y la propuestas que se lanzaron en 2002. ¿La marcha de más de 500 mil personas será, ahora sí, lo que garantice que al gobierno no le dé amnesia colectiva ante la lucha en contra de la criminalidad? ¿Qué garantía tenemos de que en 2006, ante las inminentes elecciones, no se vuelvan a reciclar las mismas propuestas?

El pecado capital de Enrique Peña Nieto y por el cual está pagando su penitencia sucedió en 2012 durante su campaña presidencial, cuando decidió, al igual que Vicente Fox al iniciar su administración, rehusar reconocer la gravedad de la criminalidad en el país.

¿Cómo combatir la epidemia de criminalidad que enfrenta el país? Para compartir una epidemia se necesita otra epidemia. Según Malcolm Gladwell, esto explica cómo, en menos de cinco años descendió en más de 50 por ciento el índice de asesinatos y de criminalidad en la ciudad de Nueva York a principios de los años 90.

En su libro El punto clave, Gladwell explica la transformación: “No fue porque un gran porcentaje de posibles asesinos de repente decidió en 1993 no llevar a cabo más actos criminales. Tampoco fue porque la policía pudo mágicamente intervenir en un porcentaje de situaciones que de lo contrario podían haber resultado en actos mortales. Lo que sucedió fue que un número pequeño de individuos, en un número reducido de situaciones en donde la policía, o una nueva fuerza, pudieron influir y empezaron a comportarse en una forma diferente y de una forma u otra afectó el comportamiento de otros potenciales criminales. Un gran número de personas en Nueva York se infectó con el virus anticrimen en relativamente corto tiempo”.

El problema del presidente Enrique Peña Nieto en términos políticos es que prometió soluciones a corto plazo con propuestas que tendrán resultados a largo plazo, y va a requerir décadas para empezar a bajar el índice de impunidad. Pero el no presentar resultados a corto plazo cada día que pasa debilita la credibilidad y por ende la capacidad del gobierno de resolver el problema.

La idea de que la reparación de ventanas ha de resolver la criminalidad en México, parece un tanto ingenua. Pero las ideas sobre las epidemias sociales de Gladwell nos dan la pauta para ver el problema bajo otra lupa. Uno: los recursos existentes tienen que ser enfocados a cambiar ambientes donde florecen los criminales y a combatir a aquellos grupos que crean zozobra en la sociedad. Dos: el mensaje de cambio tiene que ser contagioso, liderado por personas con capacidad de comunicación y representativos de los intereses de la sociedad. Y aunque el presidente anunció esta semana que su gobierno destinará mil millones de pesos adicionales al combate a la inseguridad, la pregunta es: ¿quién lidera tal esfuerzo?

En este momento nadie.

Twitter: @Amsalazar