Opinión

"Pocas ocasiones iniciamos el año con tanta incertidumbre"

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ME. “Pocas ocasiones iniciamos un año con tanta incertidumbre”.

En pocas ocasiones iniciamos un año con tanta incertidumbre como ahora. Hemos tenido inicios muy malos, como hace 20 años, que cerramos 1994 con el anuncio de un plan de ajuste que requería 40 mil millones de dólares que no nos iban a prestar; o hace sólo 6, cuando terminamos 2008 en medio de una recesión global. Pero en esas dos ocasiones no había mucha duda, el año iba a ser malo, y muy probablemente pésimo.

Tanto en 1995 como en 2009 tuvimos una gran caída en producción, dificultades financieras, y en el primero, la virtual quiebra del sistema bancario. Ahora no tenemos esa certeza.

Este año termina con una reducción muy importante en el precio del petróleo, de 90 a 50 dólares por barril, y un ajuste mucho menor en el dólar, de 13.50 a 15 pesos. Pero la producción no amenaza contraerse, sino que ha estado creciendo cada vez más en los últimos meses. Nuestro gran cliente, que en 2009 se hundió, hoy tiene una expectativa muy positiva.

No estamos en el caso de Rusia, Irán o Venezuela, que no tienen duda de que tendrán un año muy malo. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, el precio internacional del petróleo no tiene mucha importancia para México en 2015. El 85 por ciento del petróleo que producimos se consume dentro de México, y se vende a un precio muy elevado, gracias a la política tarifaria que en otros momentos (2008, 2011, 2012) nos hizo subsidiar su uso con más de 100 mil millones de pesos anuales.

Si el precio siguiese bajando, o si se mantuviera bajo hasta 2016, entonces sí tendrá un problema el gobierno para financiarse. Pero esto es precisamente lo que no podemos saber, porque ni siquiera está claro por qué cayó tanto y tan rápido ese precio.

Sin duda la revolución energética en Estados Unidos afecta, y también la reducción de crecimiento de China, pero no sabemos qué tanto. Además, están los movimientos de inversionistas y las decisiones de la OPEP.

Hablando de China, sigue su proceso de balanceo que está reduciendo significativamente su tasa de crecimiento. Tampoco sabemos muy bien cuánto, porque sus datos nunca han sido muy claros, pero ya está en un ritmo de la mitad del que tuvo en la primera década del siglo, que fue lo que permitió a Brasil tener un desempeño del que no queda sino el recuerdo. Sin llegar a la tragedia de Venezuela, Brasil no tendrá un buen año, y no creo que haya duda de ello. Y lo mismo ocurrirá con Argentina. A Chile, en cambio, todavía no es claro cómo le irá: el cobre también ha bajado de precio en los mercados internacionales.

Para México la situación económica no pinta nada mal, con los detalles ya relatados, pero la situación política es otro cuento. Tendremos elecciones en 159 días, incluyendo 9 gubernaturas. Dos de ellas son especialmente difíciles: Guerrero y Michoacán. En las restantes siete, parece que la disputa será entre PAN y PRI, pero en estas dos los partidos son lo de menos. Ahí se combinan décadas de malos gobiernos con el deterioro propio de la transformación institucional (lenta, incompleta y diferenciada).

Aunque muchos colegas ven negro el panorama, a mí me parece que todavía no sabemos exactamente en qué dirección se moverá la sociedad en 2015. Insisto en que este momento de incertidumbre es una gran oportunidad para avanzar en esa transformación institucional, limitando gobernadores, independizando la justicia y acotando la corrupción.

Todo es posible y no es tan difícil como parece, ya lo comentamos antes aquí. Yo sí veo posibilidades reales de que sea un año bueno, y justo eso le deseo: un exitoso 2015.