Opinión

2014, el año del
milagro turístico

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Turismo

Después de dar tumbos durante tres lustros, el 2014 fue un año tan excepcionalmente bueno para la industria turística que los expertos todavía andan buscando qué diablos sucedió para que ocurriera el milagro.

Pero, mientras esto sucede, echemos un ojo a lo que pasaba hace casi un año, en vísperas del Tianguis Turístico que se celebró en Cancún. Entonces teníamos que, a 18 meses de haber iniciado la administración de Enrique Peña Nieto, entre las acciones más importantes llevadas a cabo en materia de turismo se encontraban la presentación de la Política Nacional Turística para el sexenio y el establecimiento del Gabinete Turístico.

En esos días, la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, enlistaba los retos a vencer para sacar a la industria turística mexicana de su letargo: proyectar una imagen atractiva y confiable de México, ofrecer productos competitivos, de alta calidad internacional y consolidar destinos y mercados.

Entonces, la mala noticia era que, una vez más, nuestro país seguiría cayendo en el ranking mundial de los países más visitados, y lo más probable era que perdiera dos posiciones más, para pasar del lugar 13 al 15, lo cual se confirmó poco después cuando la Organización Mundial del Turismo hizo público su informe anual conocido como Barómetro.
Pero Ruiz Massieu era apenas una incipiente secretaria, en etapa de aprendizaje en temas turísticos, y esos números negativos no le hacían mella, ya que eran herencia de lo mal que se hicieron las cosas durante el calderonismo.

Ante la decepción generalizada de seguir como los cangrejos, Ruiz Massieu decía que lo que habían hecho durante 2013 –su primer año en el gobierno— era sentar las bases para el crecimiento del sector, por lo que –prometió– 2014 se convertiría en el año de los resultados y la eficiencia. Y nadie le creyó, no por ella, sino porque la burra ya estaba muy arisca de tantas promesas incumplidas, de tantas políticas públicas fallidas, de tantos programas rimbombantes, pero de saliva, que no pasaron del discurso.

También hace un año la titular de Sectur decía que, después de haber trabajado para sentar las bases, lo siguiente sería enfocar sus esfuerzos en cuatro grandes temas: innovación y competitividad; ordenamiento y transformación sectorial; fomento y promoción; y sustentabilidad y beneficio social.

No sabemos si a todo eso se deba el histórico resultado de 2014, pero pudiera ser. Aunque hay factores exógenos que también influyeron, como la recuperación de la economía de Estados Unidos.

Para no llenar esto de números, sólo citaré las cifras de tres de los indicadores básicos para medirle la temperatura a esta industria: turistas, dinero y exportaciones.

En 2014, la cantidad de turistas que visitaron nuestro país creció en ¡20.45 por ciento!, algo descabellado si tomamos en cuenta que en lo que va del siglo habíamos venido creciendo a un promedio de poco más de uno por ciento anual. Se rebasó la línea de 29 millones de visitantes, con lo cual seguramente en el presente año superaremos la barrera mítica de 30 millones, una meta que hace unos cuantos años era sólo una ilusión.

Y con las divisas sucedió algo similar, aunque no tan espectacular: también se registró un crecimiento de dos dígitos –lo cual no sucedía desde diez años antes–: entraron al país 16 mil 258 millones de dólares, lo que representó un incremento de casi 17 por ciento.

Una más: la balanza turística –lo que gastan los mexicanos en el exterior vs. lo que gastan los extranjeros aquí– tuvo un superávit sin precedente de seis mil 601 millones de dólares, lo cual, como cada año, ayudará a paliar la balanza comercial tradicionalmente deficiente del país, y más ahora con el desplome de los precios del petróleo.

Ahora que tampoco hay que echar las campanas al vuelo, no es momento. Lo será cuando estos niveles de crecimiento se sostengan durante varios años. Por lo pronto, Ruiz Massieu llega con toda la fuerza del éxito al Tianguis Turístico que dentro de cinco días inicia en Acapulco. Y, por si fuera poco, todavía trae otro as bajo la manga: es muy factible que México dé un brinco del sitio 15 al 10 en la lista de los países más visitados. Regresar a formar parte del top ten mundial sería la cereza del milagro.

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