Opinión

1985/2017

 
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SISMO

Mucho ha cambiado y mucho sigue igual. Lo común es esa solidaridad tan impactante. Así fue y así es. Esa hermandad, el entregar recursos sin mirar a quién y abrir las puertas de la misma manera es algo fuera de serie. Es extraordinario, pero por desgracia temporal. Se volverá a la vida rutinaria, con sus distancias, miedos y escepticismos, pero lo de ayer y hoy es para atesorar.

Hace 32 años quedó desnudo un gobierno producto de un régimen autoritario y partido único. Distante porque había elecciones, pero siempre ganaba el mismo. Un tecnócrata, Miguel de la Madrid, presidía un gobierno que al parecer quedó pasmado. La sociedad civil llenó el hueco.

Hoy queda desnuda una democracia imperfecta. Una partidocracia en que hay alternancia, pero la clase política parece haberse puesto de acuerdo para preservar sus privilegios. Ahora el resentimiento ha sido contra un sistema electoral carísimo. La exigencia es que entreguen ese dinero. No que lo 'donen' los partidos políticos, menos que lo 'administren', sino que renuncien a una parte del mismo. Un político con carrera electoral, Enrique Peña Nieto, ha reaccionado adecuadamente ante la tragedia. La sociedad civil y el gobierno trabajan en forma conjunta.

Hace 32 años era un país sumido en una crisis económica. Hoy es un país sumido en una crisis de seguridad. Antes un enemigo siempre presente del empresario era la inflación, hoy son las mafias criminales. Para dar vergüenza nacional, en 1984 el 53 por ciento de la población sufría pobreza de patrimonio y 23 por ciento de pobreza alimentaria; en 2016 las cifras son alrededor de 50 y 17 por ciento, respectivamente. En estos 32 años muchos países avanzaron contra la pobreza, mientras que México se estancó.

Pero hace 32 años los golpes de los terremotos desbarrancaron el proceso de ajuste económico que llevaba el gobierno. Hubo que pedir a acreedores que se postergaran pagos, mientras que la inflación repuntaba de nuevo a niveles de tres dígitos. El colapso de los precios del petróleo en 1986 acabó por derribar la economía, y se cayó, por segunda vez en tres años, en una fuerte recesión. El país estuvo al borde de la moratoria. Se debía en dólares y a tasas flotantes estratosféricamente altas.

Tres décadas más tarde el colapso petrolero (2014-16) antecedió a los terremotos. Hoy la situación fiscal es sólida. Quizá el golpe económico llevará a una pequeña elevación del déficit fiscal, pero nada más. La inflación está en 6.7 por ciento debido a factores coyunturales (gasolina, alimentos) y bajará, regresando a la banda objetivo del Banco de México en 2018. El crecimiento económico se sostiene. No hay siquiera un susurro de problemas de pago internacionales, con una deuda concentrada en pesos y con tasas fijas bajas.

Mucho se ha avanzado en algunos aspectos, en otros poco, y también hay retrocesos. Ojalá en 32 años se pueda hablar de pobreza e inseguridad como algo tan del pasado como hoy se habla de una inflación de tres dígitos. 

Twitter: @econokafka

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