Opinión

19 de marzo: última presión de Salinas

Y finalmente, estimada oficina de Carlos Salinas, el fondo de la guerra de cartas y declaraciones entre su jefe y Manuel Camacho, no es otro que Luis Donaldo Colosio.

Y ahora que su jefe Carlos Salinas anda tan memorioso, valdría la pena recordar los idus de marzo de 1994 para reconstruir que Salinas estaba furioso con Colosio por sus acuerdos con Camacho y su acercamiento con Cárdenas. Varios hechos ocurrieron en los calientes días del 7 al 23 de marzo:

1.- Del 7 al 14 Colosio comenzó a mover sus propias piezas con reacciones de desagrado de Salinas. Pero era asumir su candidatura o permanecer como títere transexenal.

2.- El lunes 14, personeros de Salinas filtraron la información que la caída de la Bolsa de Valores había ocurrido por las maniobras de Camacho, por dejar entrever que se registraría como candidato independiente. El martes 15, Camacho se reunió con el secretario de Gobernación, Jorge Carpizo, para negar esa posibilidad que vencía el martes 15 por tiempos electorales. El mismo lunes 14 fue secuestrado el banquero Alfredo Harp Helú, dueño de Banamex.

3.- La noche del miércoles 16, Colosio se reunió con Camacho en la casa de Luis Martínez Fernández del Campo; y aunque los dos se dijeron sus verdades, ahí salió un acuerdo político de colaboración: Colosio necesitaba a Camacho como operador de cambios políticos.

4.- El sábado 19 de marzo, Ernesto Zedillo como jefe de la campaña presidencial, le entregó una carta al candidato Colosio para asentar el enojo de Salinas: los acercamientos de Colosio a Cárdenas y a Camacho. Por ello Zedillo le hizo varias recomendaciones a Colosio, entre ellas las siguientes: establecer una alianza política con “el señor presidente” porque había ya rupturas, requerir la aprobación salinista para críticas en discursos de campaña hacia la crisis, evitar comprometer cualquier cargo público para Camacho y neutralizar a Cárdenas.

5.- El lunes 21, Camacho decidió apoyar a Colosio y lo anunció el martes 22 en una conferencia de prensa en Chiapas. Ahí se signó la derrota política de Salinas y la ruptura de Salinas con Colosio. Ese martes 22 ocurrió el verdadero destape de Colosio como candidato presidencial. El miércoles 23 se difundió el boletín de agradecimiento de Colosio y esa misma tarde Colosio fue asesinado en Lomas Taurinas.

Como se ven los idus de marzo, estimada oficina de Carlos Salinas, el intercambio reciente de cartas entre su jefe Salinas y Camacho es un divertimento de frases y resentimientos personales mutuos. El verdadero fondo del conflicto entre los dos se ha centrado en el asesinato de Colosio y la transexenalidad del salinismo.

Asesinado Colosio, la candidatura recayó en Zedillo, candidato de Joseph-Marie Córdoba Montoya y garante de la verdadera continuidad del modelo económico neoliberal de Salinas. El 9 de marzo de 1994 Indicador Político resumió aquí en EL FINANCIERO el significado del discurso de Colosio del 6 de marzo:

Los cinco puntos básicos de la propuesta colosista tienen que ver con el agotamiento sexenal del salinismo: la limitación del presidencialismo con críticas al autoritarismo, la recuperación de la preocupación social con una crítica a la tecnocracia de la política económica, la declaración de independencia del PRI de este gobierno que lo sometió cinco años, la recuperación del priismo como militancia política que el salinismo destruyó para colocar a sus amigos y el señalamiento preciso de que la continuidad no será continuismo.”

En fin, estimada oficina de Carlos Salinas, cada vez que su jefe abre la boca no hace sino soltar a los demonios de 1994. Hasta aquí la dejamos y nos veremos pronto, la próxima entrevista de Salinas.
Atentamente, oficina de Carlos Ramírez.