Opinión

11 contrasentidos
del canciller

 
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Luis Videgaray

1. Luis Videgaray, como él mismo lo admitió, no tiene carrera ni experiencia en el servicio diplomático, pero se le nombra canciller en el momento que el país enfrenta el desafío internacional más grande de la historia moderna.

2. El saldo que dejó Videgaray en Hacienda es desastroso: incrementó la deuda pública –que alcanza ya 50 por ciento del PIB– y el déficit fiscal, no redujo ni racionalizó el gasto y desoyó abiertamente las voces que, desde 2013, alertaban que las tasas de interés internacionales terminarían por subir, produciendo un reflujo de capitales hacia el mundo industrializado. Para no hablar de la 'reforma fiscal' que golpeó a las clases medias y populares. En otras palabras, su eficiencia y capacidad, en el área que se supone sí domina, es igual a menos cinco.

3. Videgaray fue el arquitecto de la visita de Trump a Los Pinos el 31 de agosto. Fue un volado innecesario y de alto riesgo. El presidente de México no tenía ningún motivo para lanzarle un salvavidas al candidato republicano. El costo de ese error fue muy alto y derivó en la salida de Videgaray del gabinete. Regresa ahora no porque la invitación haya sido un acierto, sino porque la fortuna le sonrió a Trump... y a él.

4. La razón por la que Videgaray fue nombrado canciller tiene nombre y apellido: Jared Kushner. Así que la apuesta de Peña Nieto se reduce a una sola carta: sensibilizar a Trump, vía su yerno, por las buenas, mediante genuflexiones y ofrendas (remember Moctezuma), para que el trato a México no sea el que ha anunciado una y otra vez. Al respecto, vale recordar el elogio de Trump a Videgaray cuando salió del gabinete: “Con Luis, México y los Estados Unidos hubieran hecho negocios maravillosos juntos –donde México y los EU se habrían beneficiado”.

5. Sin embargo, el nombramiento ocurre a escasos 16 días de la toma de posesión y en el momento que Trump ha intensificado su ofensiva: la presión sobre Ford, que ha derivado en la cancelación de su inversión en San Luis Potosí; y las amenazas que se han extendido contra General Motors y Toyota.

6. Apostar todo al convencimiento de Trump por las buenas, vía su yerno, cancela cualquier otra estrategia, como la suscripción del Tratado Transpacífico, el acercamiento con China, un frente común con Canadá, y cualquier alianza con los sectores republicanos y demócratas que están a favor del libre comercio y entienden la importancia que tiene para EU tener un vecino estable en su frontera sur.

7. Sobra decir que dada esa estrategia y prioridad, la protección de los inmigrantes mexicanos pasa al último lugar de la agenda. Se podría irritar al emperador. Más aún, cuando todo indica que Trump está empeñado en realizar deportaciones masivas y para ello es posible que recurra a redadas en lugares de trabajo y domicilios.

8. Para acabar de complicar las cosas, es un hecho que el abanico de recursos que tendrá el canciller es muy limitado. La apertura del sector energético, que pudo haber sido la gran carta de negociación para obtener concesiones a cambio, ya se realizó unilateralmente. Paradoja cruel de esta historia: lo que se ha presentado como el principal logro del sexenio, se vuelve ahora contra el país.

9. Una vez integrado el gabinete y próxima la toma de posesión, se hace más evidente que Trump será consecuente con dos postulados de su campaña: a) el acercamiento y la alianza con Putin, al mismo tiempo que confronta abiertamente a China, como ha puesto en evidencia el affaire Taiwán; b) el trastrocamiento real e imaginario de quién y dónde representa un peligro para EU: mientras Rusia ha pasado a ser un interlocutor confiable, la frontera sur y los inmigrantes mexicanos son señalados como un riesgo para la seguridad nacional. Construir el muro es entonces una prioridad. Y en el colmo del delirio, México debería pagarlo.

10. Si lo anterior es cierto, y todo apunta en ese sentido, el nombramiento de Videgaray y la estrategia Jared Kushner, que lo acompaña, constituye mucho más que un gravísimo error que tendrá nefastas consecuencias.

11. A manera de conclusión, el novel canciller tiene un serio problema: o no sabe identificar a sus enemigos o se niega a entender que sus amigos son enemigos de México.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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