Opinión

100 días de fracaso

    
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Donald Trump

La administración del presidente Trump cumplirá 100 días en el gobierno a mediados de esta semana.

El inevitable balance arroja más tropiezos y torpezas que la prometida implementación de una estrategia eficiente, efectiva, con resultados medibles como el entonces candidato aseguró.

Una de sus líneas discursivas a lo largo de la campaña consistió en señalar la ineficacia de los políticos.

"No logran concretar los proyectos, no dan resultados las iniciativas", repitió hasta el cansancio. "Son una colección de incompetentes que viven a expensas del presupuesto público" señaló Trump en repetidas ocasiones.

El empresario pretendió –creo que con éxito– difundir la creencia de que un hombre proveniente de la iniciativa privada, acostumbrado a concretar los proyectos porque de otra forma pierdes dinero todo el tiempo, podría hacerlo mucho mejor.

Hoy, a casi 100 días de iniciada su gestión, ha comprobado dura y amargamente que no fue así. No sólo ha fracasado en cumplir los “mejores 100 días en la historia de un gobierno” sino que además ha probado una elevada ineficacia política, insensibilidad social, ciudadana e internacional.

El New York Times califica ya los 100 días como “fracaso colosal” y repasa las arenas en las que Trump se ha estrellado estrepitosamente: la agenda legislativa donde esperaba construir el consenso suficiente para echar abajo el Obamacare, no logró siquiera el apoyo suficiente de los propios republicanos. Se vio forzado a retirar el proyecto de ley antes de que fuera rechazado y perdiera la oportunidad de presentarlo nuevamente.

El polémico tema del muro ha encontrado múltiples voces críticas desde el Senado y la Cámara, donde la sola posibilidad de recurrir a comisiones para solicitar fondos especiales que permitieran su construcción, ha quedado por completo descartada.

Para muchos analistas ha resultado evidente la intensa batalla al interior de la Casa Blanca entre sus asesores más cercanos. La confrontación entre Bannon y su yerno Jared Kushner, concluyó –por lo menos en este round– con la salida de Bannon del Consejo Nacional de Seguridad, al que Trump lo había designado como una más de sus descabelladas ocurrencias. Bannon carece de cualquier experiencia mayor a la un propagandista del conservadurismo más extremo.

Con frecuencia, a lo largo de estos poco más de tres meses observamos discursos contrastantes entre el primer círculo en la Casa Blanca y los miembros del gabinete, reflejo transparente de esa confrontación entre asesores y funcionarios.

La crisis de los contactos con Rusia y los intercambios de información confidencial para infiltrar la campaña electoral, afectar la candidatura de Hillary Clinton y desviar su muy anticipada victoria, parecen hoy más sólidos que nunca, especialmente porque la propia administración ha sido incapaz de presentar argumentos sólidos en su defensa.

El estilo personal, tuitero, ocurrente, plenamente improvisado, impredecible y locuaz del señor Trump ha provocado múltiples tormentas en 100 días: el desconcertante encuentro con el primer ministro de Japón, la mano jamás tendida a Angela Merkel, el regaño distraído a Theresa May, los raspones continuos con México y el TLCAN, y agregue usted por semana o por día.

Estos 100 días el mundo ha aprendido a que puede esperar literalmente lo que sea del presidente de Estados Unidos. Citando a los clásicos, “como dice una cosa, dice la otra” en su inacabable capacidad para mentir, desvirtuar los hechos, distorsionar la realidad.

Lo grave consiste en un serio viraje hacia la derecha más recalcitrante, porque su administración, en uso de facultades de gobierno, ha cancelado programas sociales para mujeres embarazadas, para integrantes de la comunidad transgénero, para toda iniciativa que ayude a prevenir los embarazos no deseados, la anticoncepción o el aborto.

La ultraderecha, callada, silenciosa, sin los reflectores de la Oficina Oval, está haciendo su trabajo al desmantelar un consistente programa de asistencia social impulsado y fortalecida por el presidente Obama.

Existe de hecho un daño a la igualdad social, racial y de género que sin llamar mucho la atención está teniendo un profundo impacto en Estados Unidos.

Trump ha resultado un fiasco para todos aquellos quienes votaron por él y les prometió una serie de medidas que no ha conseguido, pero muchas otras como el combate a los inmigrantes, la disminución del gasto social o el crecimiento de una segregación silenciosa, se extienden por estados y municipios.

Twitter: @LKourchenko

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