Opinión

100 años de Paz

Esta semana Conaculta realizó el homenaje del 100 aniversario del natalicio de Octavio Paz. En el marco de las celebraciones el presidente Enrique Peña Nieto declaró de Paz que “él concebía que la democracia política y la convivencia civilizada entre los hombres, exigen la tolerancia y la aceptación de valores e ideas distintas a las nuestras”.

El nacimiento de Octavio Paz, nuestro gran poeta, filósofo, intelectual y premio nobel, creador de foros de debate y reflexión como Barandal, Plural y Vuelta, nos obliga a pensar y preguntarnos ¿por qué México no ha logrado trascender las limitaciones de nuestra cultura e idiosincrasia que Paz retrata con tanta profundidad en El laberinto de la soledad? A 64 años de su publicación en 1950, la luz que este texto arroja sobre las ataduras en nuestro DNA, no ha sido suficiente para romperlas. ¿Qué se requiere? En este análisis Paz escribe: “El mexicano se esconde bajo muchas máscaras, que luego arroja un día de fiesta o de duelo, del mismo modo que la nación ha desgarrado todas las formas que la asfixiaban. Pero no hemos encontrado aún esa que reconcilie nuestra libertad con el orden, la parlaba con el acto”.

Y en esa debilidad seguimos atorados. Sin ser capaces de construir instituciones sólidas y eficaces para que libertad y orden coexistan: hoy se requiere, como en 1950, más competencia económica, más certidumbre jurídica, menos economía informal, menos corrupción, más Estado de derecho. Tampoco hemos visto que en nuestro sistema político la palabra se reconcilie con el acto; entre otras cosas, por ejemplo, promesas de campaña cumplidas, compromisos resueltos y que la tinta con la que se escribe una ley deje de ser letra muerta.

Paz siempre apostó por la democracia y por las libertades, por el debate honesto, serio y responsable para dirimir diferencias y encausar los cambios que México reclama. No podemos alejarnos ni un ápice de esas directrices.

Hay que debatir a fondo y de manera abierta las leyes secundarias de telecomunicaciones, energía, política, transparencia. Debatir, modificar, adecuar, votar y aprobar. Terminar estas tareas legislativas urgentes y pasar a su implementación. A este periodo legislativo le quedan 4 semanas. ¡Que los 100 años de Paz y su legado sirvan para reflexionar sobre la urgencia de los cambios que tanto hemos postergado!