Opinión

10 razones para sumarnos a la revolución energética


 
“Si no se lleva a acabo la reforma, perderemos el tren de la primera revolución energética del siglo XXI”. Esa es la sentencia que hace el Dr. Luis Téllez Kruenzler, y sabe lo que dice. Doctor en economía, fue secretario de Energía de 1997 a 2000. También fue secretario de Comunicaciones y Transportes. Hoy es presidente de la Bolsa Mexicana de Valores.
 
 
Según Téllez, es “una nueva revolución energética que está en marcha en el mundo”. Una revolución basada en el uso masivo de gas natural y la explotación de hidrocarburos “que está cambiando profundamente la geografía de la competitividad internacional”.
 
La visión de Luis Téllez adquiere gran relevancia justo cuando se discute el futuro energético de México y las posiciones de quienes deben decidir en el Senado de la República se polarizan bajo la lógica de sus credos ideológicos y no por los fundamentos económicos del mundo actual.
 
En la discusión de la reforma energética me parece indispensable enumerar varios hechos. Le comparto sólo diez:
 
1. Yo no soy economista, ni experto en energías. Los legisladores que tienen la decisión en sus manos, tampoco.
 
 
2. Así como los legisladores y yo, el 99 por ciento de los mexicanos no sabe un ápice de petróleo o energía, por lo que una consulta popular me parece irresponsable, por decir lo menos. Una decisión tan importante para el futuro de nuestros hijos y nietos no puede dejarse a personas tan ignorantes, como yo, en la materia. Pero los políticos se quieren ‘curar en salud’.
 
 
3. Me gustaría que el futuro energético del país se decidiera por expertos, con base en criterios técnicos y económicos, alejado de doctrinas partidistas.
 
4. Soy un ciudadano mexicano que ha estado esperando toda su vida ver los beneficios de nuestro petróleo. Sigo esperando.
 
5. Lo único que he visto es que cada vez los combustibles y la electricidad cuestan más.
 
6. No hemos sabido, querido o podido desarrollar nuevas fuentes de energía más limpia, más barata y más eficiente.
 
7. Nuestra industria petrolera es hoy un desastre y una vergüenza. Nuestros yacimientos se agotan, la producción baja y las reservas se caen.
 
8. Exportamos petróleo crudo y lo importamos como gasolina porque somos incapaces de refinar lo que consumimos.
 
9. Tenemos grandes reservas de gas natural que no podemos explotar adecuadamente porque carecemos de la tecnología necesaria. Se consume en chimeneas encendidas 24 horas, 365 días al año, en aguas del Golfo de México. También hay enormes yacimientos en el subsuelo del norte de México. Toda esa riqueza debajo de la tierra o del mar no sirve para nada si no la podemos extraer.
 
10. Estados Unidos es, todavía, nuestro principal comprador de petróleo, pero gracias al descubrimiento de nuevos yacimientos y la nueva tecnología, hoy produce más que Rusia y Arabia Saudita, y se cree que en unos cuantos años comenzará a exportar. También, en los últimos 10 años ha multiplicado su producción de gas natural, dejó de importar y ahora exporta.
 
Urge hacer algo. No podemos permitir que nuestra independencia energética se vaya por el barranco y sucumba a intereses de los partidos políticos, teniendo todo para insertarnos en la “primera revolución energética del siglo XXI”, como nos dice Luis Téllez. La historia nos lo exige, nos lo reconocerá o nos lo echará en cara. Nuestros hijos pagarán el precio o disfrutarán los beneficios. 
 
Hasta el miércoles.
 
 
Twitter: @cachoperiodista