Opinión

£ 1,000 millones hasta el año 2114

Fue en la madrugada de ayer cuando el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, llamó a Fernando Aportela para medir el apetito de los inversionistas que en Londres estaban atentos a la colocación que haría el gobierno de México por un bono a cien años, denominado en libras esterlinas, y que pagaría una tasa de 5.75 por ciento. Siempre hay momentos de nerviosismo en este tipo de colocaciones, y en la mesa estaba puesta la idea de que si el gobierno colocaba únicamente 500 millones de libras esterlinas (es decir, la mitad), tendríamos que darnos por bien servidos. De eso hablaban Videgaray y Aportela ayer muy temprano.

Pues bien, el apetito del mercado fue mayúsculo, y el cierre de la operación efectivamente llevó la colocación a los mil millones de libras esterlinas, siendo así la primera colocación de este tipo en el mercado británico, por un monto tan grande y a un plazo tan largo, según me lo confirmó el propio secretario en los estudios de El Financiero Bloomberg.

No se puede dejar de insistir en que colocaciones de este tipo en mercados como el de Londres demuestran tres cosas: primero, la consolidación de la presencia mexicana en el mundo financiero global. No es menor que los británicos hayan sobre demandado el papel que México emitió ayer a cien años (estos bonos vencerán en marzo de 2114). Ello denota confianza absoluta en las instituciones financieras y su funcionamiento, así como en el gobierno que manda en el país, y en la perspectiva de largo plazo.

La segunda implicación de magnitud relevante es que la Secretaría de Hacienda es un jugador a todo calibre dentro del escenario financiero global. Eso tampoco es pequeño. Hacienda habla desde hace tiempo el lenguaje y opera con los códigos de funcionamiento del mundo financiero global. Y eso, usando las palabras del propio Videgaray, era también “impensable” hace 15 años cuando apenas empezábamos a calificar dentro del “club”. Hacienda ha sido consistente desde hace algunos años para fortalecer ese posicionamiento.

La tercera implicación es endógena y por lo tanto es la que más reto implica: tiene que ver con nuestra limitada cultura financiera. Para el ciudadano promedio la colocación pareciera irrelevante. ¿Cómo le impacta a un médico o a un comerciante la colocación de un bono en Londres? La repuesta es que en mucho. Cuando las tasas a las que se coloca una emisión son bajas, los costos de funcionamiento del gobierno disminuyen, y se tiene más dinero para programas sociales, de educación o infraestructura. ¿Es difícil que un ciudadano vincule mentalmente la colocación con más carreteras futuras que habrá en su comunidad? Sí, pero eso no niega la existencia del vínculo. Por lo tanto, hay que insistir, insistir, insistir…


Twitter: @SOYCarlosMota