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Tailandia ¿la nueva Detroit?

Las compañías del sector automotriz de Tailandia, cada vez más a la vanguardia en la tecnología de componentes, han convertido a su país en “el Detroit del sudeste asiático.”
Tamaki Kyozuka
18 noviembre 2014 20:7 Última actualización 19 noviembre 2014 5:0
NIKKEI. Tailandia ¿la nueva Detroit?

Algunas compañías japonesas pueden producir acero y piezas con una resistencia a la tracción de más de 1,200 megapascales. (El Financiero)

BANGKOK. Las compañías del sector automotriz de Tailandia han convertido a su país en “el Detroit del sudeste asiático”.

Más concretamente lo que era Detroit en el siglo pasado. Pues en estos días, el hogar de General Motors, Ford y Chrysler continúa lastrado por la deuda, la decadencia y la delincuencia. En Tailandia, una nueva generación de ingenieros está ocupando puestos que en otros tiempos eran de la llamada Ciudad del Motor.

La compañía Thai Summit Autoparts Industry, el mayor fabricante de autopartes del país, estrenó recientemente una nueva línea que es 70 por ciento más fuerte que sus predecesoras.

Justo a las afueras de Bangkok, la principal fábrica de Simmit elabora productos que antes sólo eran manufacturados en Japón. Una prensa, por ejemplo, dobla acero con una fuerza de 600 toneladas, produciendo largas hojas de 80 centímetros de ancho y un milímetro de espesor, 40 por ciento más delgadas que el material convencional.
La hoja, que tiene una resistencia de 980 megapascales, reduce el peso de un vehículo, dándole una mejor eficiencia de combustible.

Todo comenzó en Japón

En 2009, Thanathorn Juangroongruangkit, vicepresidente ejecutivo de Summit e hijo de su fundador, decidió adquirir al fabricante japonés Ogihara. Con la ayuda de ingenieros japoneses de Ogihara, Summit introdujo un sofisticado software de simulación y logró producir las hojas de 980 megapascales.

En el sudeste asiático y en otras economías emergentes está creciendo la demanda por automóviles ecológicos de bajo costo. Tailandia, en esa línea, está planeando un segundo programa de subsidios para estos vehículos. A partir de 2016, el país ayudará a los fabricantes que produzcan vehículos que cumplan con estrictas normas de reducción de emisiones. Para entonces, las automotrices deben producir automóviles incluso más livianos. Thanathorn cree que el programa de subsidios impulsará aún más la demanda de autopartes tailandesas. Summit analiza producir piezas de superalta resistencia, que hoy sólo muy pocos fabricantes japoneses y alemanes son capaces de generar.

Trabajar juntos

Thai Rung Union Car es la única firma tailandesa dedicada al montaje y la comercialización de automóviles. Toma componentes clave, como los motores de Toyota, y diseña casi todo el resto.

El año pasado, la empresa recibió por primera vez pedidos de fabricantes occidentales de camionetas, quienes querían paneles frontales. Por ello, Thai Rung contrató a ingenieros que antes trabajaron para automotrices japonesas para que entrenaran a obreros más jóvenes además instaló máquinas con tecnología de punta para trabajar los metales para cumplir el pedido.

Sompong Phaoenchoke, director gerente de Thai Rung, dice que su compañía se benefició mucho de la mejora de su tecnología a través de alianzas con otras empresas. Isuzu Motors le enseñó cómo ensamblar camionetas de una tonelada y otros fabricantes japoneses le dieron asesoría para el manejo del acero. El negocio de la empresa mejoró aún más este año: Hasta el momento ha recibido pedidos por 120 piezas, entre ellas una para los paneles frontales de un fabricante nipón de camionetas.

Entre tanto, la producción de automóviles de enero a septiembre en Tailandia cayó 27 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Los incentivos fiscales para quienes compraban su primer vehículo llegaron a su fin y la crisis política perjudicó la actividad económica durante los primeros nueve meses del año. Con todo, los buenos tiempos pueden estar a la vuelta de la esquina, pues se prevé que en 2015 las ventas de autopartes tailandesas aumenten 25 por ciento a unos 500 mil millones de bahts (15 mil 200 millones de dólares), según la Asociación Tailandesa de Fabricantes de Autopartes.

Necesitan más ‘kaizen’ (mejorar)

A mediados de los 80, mientras las firmas japonesas se expandían en el país del sudeste asiático, llevaron consigo a fabricantes de autopartes y establecieron una sofisticada cadena de suministro, los fabricantes nipones planean ahora hacer lo mismo en Indonesia. Pero Tailandia no debe preocuparse, tendrá una ventaja competitiva frente a su vecino en el futuro previsible.

En Tailandia operan alrededor de dos mil 500 empresas de autopartes nacionales e internacionales. Las compañías de primera línea, las denominadas ‘Tier One,’ que tienen negocios directos con fabricantes de automóviles no tailandeses representan sólo el 20 por ciento de las que operan en el país. Si la competencia para alcanzar esa primera línea se intensifica, la industria automotriz tailandesa deberá ser aún más fuerte.

“La calidad del producto y las técnicas de fabricación se pueden mejorar mucho”, dijo Yasuhiro Shido, vicepresidente ejecutivo de Toyota Motor Asia. En ocasiones hay una divergencia entre los productos finales y los modelos, detalla Shido. El diseño deficiente significa que los productos tailandeses tienen una alta tasa de rechazo, lo que se traduce en desperdicio de materiales y eleva los costos.

“La capacitación del personal es la clave para mejorar el diseño”, admitió Kovit Wongkolkitsilp, presidente del Auto Parts Industry Club de la Federación de Industrias Tailandesas.

Desde 2010, Japón ha enviado ingenieros de compañías como Toyota e Isuzu a unas 80 empresas tailandesas, donde capacitan al personal durante tres a cuatro meses al año. “El crecimiento de los fabricantes tailandeses es esencial para que las automotrices japonesas mantengan la competitividad en los costos”, concluye Eiichi Umekita, vicepresidente de la oficina de Bangkok de la Organización de Comercio Exterior de Japón.