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Samsung tiene en la mira su ‘next big thing’: la biomedicina

Los campos de la biomedicina y de los semiconductores tienen una cosa en común, las sofisticadas tecnologías de gestión y producción a gran escala juegan un papel importante en la determinación de la competitividad de una empresa.
Kentaro Ogura, Staff Nikkei
28 octubre 2014 19:39 Última actualización 29 octubre 2014 5:0
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En 2011, el conglomerado surcoreano creó una empresa conjunta, Samsung Biologics, con Quintiles Transnational. (El Financiero)

SEUL. Samsung Electronics sabe que la voraz demanda por smartphones no puede durar para siempre y, por ello, el grupo está decidido a encontrar la próxima gran innovación. Pero descubrir un nuevo modelo de crecimiento es más fácil en teoría que en la práctica.

“La mayoría de los productos que representan hoy a Samsung habrá desaparecido dentro de 10 años”, dijo en 2010 Lee Kun-hee, presidente del grupo, al seleccionar cinco nuevas áreas para la futura inversión de capital.

Uno de estos ámbitos es la biomedicina. Dado que estos tratamientos han resultado muy eficaces y suelen reducir los efectos secundarios, muchos lo consideran un negocio prometedor. En 2011, el conglomerado surcoreano creó una empresa conjunta, Samsung Biologics, con Quintiles Transnational, una compañía estadounidense dedicada al desarrollo de fármacos, y emprendió una agresiva expansión de su segmento biomédico.

Apuesta fuerte


La primera planta de Samsung Biologics, con una capacidad de producción de 30 mil litros, comenzó a operar el año pasado, pero la compañía ya está construyendo un enorme complejo en un parque industrial cerca del aeropuerto internacional de Incheon, al oeste de Seúl.

“Una vez que concluyamos esa planta industrial, nuestra capacidad de producción de biomedicina será la tercera mayor del mundo,” dijo un representante de la compañía.

La segunda planta está programada para comenzar a operar plenamente en 2016 y aumentará seis veces la capacidad de producción de Samsung Biologics; la inversión total se estima en 938 millones de dólares.

“Aun cuando es un ámbito de crecimiento, las empresas japonesas probablemente se habrían abstenido de hacer una inversión de este tipo,” dijo un funcionario de una institución financiera nipona.

Los campos de la biomedicina y de los semiconductores tienen una cosa en común, las sofisticadas tecnologías de gestión y producción a gran escala juegan un papel importante en la determinación de la competitividad de una empresa. En ambos segmentos, ayuda tener el músculo financiero para hacer grandes inversiones.

Aunque los clientes y los canales de venta son distintos, Samsung seguramente podrá utilizar su modelo de negocio, que lo catapultó a la cima del mercado mundial de chips de memoria, para afianzar su presencia en el campo de la biomedicina. No obstante, el éxito no será inmediato, ni siquiera para Samsung. El negocio “no generará ningún beneficio hasta 2016 o más tarde,” dijo un funcionario de Samsung Biologics.

Las dificultades de crecer

De las cinco áreas que Samsung eligió para centrarse, la biomedicina es la que ha mostrado mayores avances. Las otras cuatro -baterías automotrices, diodos luminosos, equipos médicos y celdas solares- tienen poco que mostrar hasta ahora. Samsung dejó de fabricar las populares células solares cristalinas porque la producción masiva de los fabricantes chinos había erosionado el mercado. En cuanto a las baterías para automóviles, la compañía ha quedado rezagada frente al rival local LG Chem.

Las ventas del grupo Samsung en 2013 ascendieron a 228 billones de wones (213 mil millones de dólares), cifra casi 50 por ciento superior a las ventas de hace tres años, lo que refleja el dramático aumento de los teléfonos inteligentes en los últimos años.

La división de smartphones genera aproximadamente el 60 por ciento de las ventas del grupo, pero su contribución fue en realidad mucho mayor, ya que los segmentos de semiconductores y pantallas también venden piezas para teléfonos inteligentes. Encontrar un nuevo pilar que reemplace a esa masiva fuente de ingresos será extremadamente difícil.

“Gestión creativa” fue un eslogan que Lee introdujo en 2006. Y en efecto, Samsung necesita innovadores hoy más que nunca, sobre todo porque esta vez no tiene a nadie a quien imitar. A diferencia de cuando siguió el ejemplo de los fabricantes japoneses de electrónica hace años, Samsung es ahora un líder en la industria y todo el mundo está corriendo para ponerse al día.