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Japón estrena ojo en el cielo

Este mes, se colocó en la órbita el nuevo satélite de observación metereológica Jimawari-8, elaborado por la empresa Mitsubishi Electric.
Yoshifumi Uesaka
21 octubre 2014 19:44 Última actualización 22 octubre 2014 5:0
Nikkei.

El Himawari-8 comenzará a operar el próximo verano. (El Financiero)

TOKIO. El nuevo satélite de observación meteorológica Himawari-8, desarrollado y fabricado por Mitsubishi Electric, fue colocado en órbita este mes.

Cuenta con avanzados sensores de reconocimiento de imágenes y otras tecnologías que lo pueden convertir en una pieza clave para el país, que a menudo sufre fuertes tormentas y erupciones volcánicas repentinas.

Lanzado al espacio sobre uno de los cohetes H-IIA de Mitsubishi Heavy Industries, el Himawari-8 comenzará a operar el próximo verano reemplazando al Himawari-7.

“Este último año, sentíamos como si estuviéramos caminando constantemente en la cuerda floja,” dijo Masanori Isobe, director de proyectos de Mitsubishi Electric y subdirector del departamento de sistemas espaciales. El satélite se desarrolló en el lapso de cinco años, un plazo largo en comparación con los anteriores.

EN LA OSCURIDAD


Los planes se desviaron debido a los retrasos en la adquisición de sensores ópticos, los ojos del satélite. El pedido se realizó en septiembre de 2009 a Exelis, una empresa estadounidense líder en el mundo de los sensores especializados. Estos instrumentos debían entregarse a una planta de Mitsubishi Electric a fines de 2012, pero para agosto de 2013 todavía no habían llegado, pues Exelis aún estaba probándolos para su uso en el espacio.

En ese momento, con el tiempo encima, Mitsubishi Electric decidió seguir adelante y aceptar la entrega de los sensores pese a que no habían sido certificados para su uso espacial.

Estos mecanismos de avanzada serán instalados próximamente en el GOES-R, un satélite meteorológico de nueva generación que será lanzado por Estados Unidos, pero fueron colocados por primera vez en el Himawari, así que no había antecedentes en el espacio. Las pruebas para confirmar su desempeño eran semejantes a andar a tientas en la oscuridad.

Si los sensores no pasaban las pruebas repetitivas en ambientes extremos -por ejemplo, temperaturas tan bajas como menos 273 grados Celsius- serían incapaces de cumplir con su misión.

PRUEBA SUPERADA

El desempeño de los sensores resultó ser mejor que los del Himawari-7. Tienen el doble de resolución, cuatro veces el número de píxeles y pueden tomar seis imágenes por hora, en comparación con las dos que los de generaciones anteriores.

El satélite puede observar las condiciones climáticas en áreas tan pequeñas como 500 metros cuadrados desde una órbita a 36 mil kilómetros sobre el Ecuador, el equivalente a ser capaz de ver una pelotita de 11 milímetros a una distancia de 800 metros. El volumen de datos que enviará a la Tierra superará en 50 veces el de su predecesor.

La clase de imágenes que puede producir también se ha incrementado, de cinco a 16; puede capturar fotos compuestas por los tres colores primarios (rojo, azul y amarillo), mientras que en el pasado sólo eran posibles las tomas monocromáticas.

“Su rendimiento no tiene parangón en el mundo. Nos dará una comprensión más detallada de los movimientos del vapor de agua y el rango de las erupciones volcánicas, lo que nos permitirá proporcionar a los ciudadanos reportes meteorológicos con una gran cantidad de información”, de acuerdo con el Centro de Satélites de la Agencia Meteorológica de Japón.

Los involucrados ven en ello grandes beneficios para un país con numerosos volcanes que pueden despertar de súbito, como el Monte Ontake el mes pasado.

MALAS NIBRACIONES

Estos sensibles sensores van a bordo de un satélite cuya órbita circula 36 mil kilometros por encima del Ecuador terrestre. Incluso cuando está inmóvil, el mecanismo de rotación del sistema de control de altitud y el de accionamiento para los paneles de células solares transmiten vibraciones al cuerpo del aparato. Sin embargo, el Himawari-8 no tolera una desviación de siquiera una diezmilésima en su inclinación con respecto al planeta.

Las funciones de control corrigen de forma continua dichas vibraciones. Los sensores del Himawari-7 estaban alojados directamente en una caja, pero en el nuevo satélite, la caja lleva una plataforma y los sensores están unidos a un cilindro de un modo que es menos susceptible a la vibración.

Además, el cuerpo del satélite está equipado con sensores de aceleración que detectan hasta las vibraciones más pequeñas. E incluso si llegara a transmitir imágenes borrosas directamente a las estaciones receptoras, ubicadas en las prefecturas de Saitama y Hokkaido, éstas pueden corregirse garantizando una alta precisión.

Su papel no es sólo ayudar en las previsiones meteorológicas regulares, también debe alertar sobre trombas repentinas, granizadas y desastres climáticos de gran escala que se han venido presentando con mayor frecuencia en los últimos años.