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China padece fuerte resaca

Al frente de este llamado superciclo de los commodities estaba el fuerte crecimiento de las economías emergentes, en particular China. Ahora viene la resaca mientras el otrora insaciable apetito chino por las materias primas se apaga.
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16 diciembre 2014 21:17 Última actualización 17 diciembre 2014 5:0
NIKKEI. China padece una resaca.

La crisis no se limita a Mongolia Interior. (El Financiero)

La última década experimentó un crecimiento vertiginoso de los precios de los recursos en todo el mundo, para el deleite de los productores.

Al frente de este llamado superciclo de los commodities estaba el fuerte crecimiento de las economías emergentes, en particular China. Ahora viene la resaca mientras el otrora insaciable apetito chino por las materias primas se apaga.

La prueba A es la ciudad de Ordos, en la Región Autónoma de Mongolia Interior, en China, donde relucientes edificios permanecen vacíos junto a hileras de casas sin terminar.

Ciudad de sueños

En los viejos tiempos, Ordos fue sobre todo conocida por sus ovejas y su lana. Las cosas comenzaron a cambiar hace unos 10 años, cuando los enormes recursos de carbón de la zona empezaron a ser explotados; las 150 mil millones de toneladas de Ordos representan aproximadamente una sexta parte de las reservas totales de carbón de China. Shenhua Group y otras empresas estatales y privadas abrieron una mina tras otra en previsión de la robusta demanda, apuntalada por un fuerte crecimiento económico del país. Hicieron una fortuna con el aumento de los precios del carbón.

En 2004, Ordos comenzó la construcción de un nuevo distrito llamado la Nueva Área de Kangbashi, pagado con sus inmensos ingresos fiscales. Invirtió 3.6 mil millones de yuanes (585 millones de dólares) en infraestructura y en 2006 trasladó al gobierno municipal allí. “Los precios de bienes raíces seguían subiendo”, escribió un periódico chino familiarizado con las condiciones del mercado en ese momento. “Todo el mundo invirtió en bienes raíces y carbón para luego revender”.

Después de que Lehman Brothers quebró en 2008, el gobierno chino implementó un paquete de estímulo de 4 billones de yuanes, alimentando el exceso de producción en diversas industrias, incluyendo la del acero, la automotriz y la de electrónicos. Mientras la economía china empezaba a perder fuerza en 2011, algunas empresas iban teniendo dificultades para pagar los préstamos que usaron para especular en el sector inmobiliario. A finales de ese año, los precios del carbón comenzaron a caer, dejando Ordos con esqueletos de edificios y montones de deudas.

Vale su peso en col

La crisis no se limita a Mongolia Interior. En la provincia de Shanxi, otra zona productora de carbón al suroeste de Beijing, las ganancias en algunas empresas mineras cayeron 60 por ciento en el periodo de enero a octubre de 2014. Los precios del carbón en China han disminuido un 40 por ciento desde su pico en octubre de 2011. “El precio por kilogramo ahora no es muy diferente al del precio de la col”, dijo una fuente de la industria.

Durante los ocho años transcurridos desde 2006, se han gastado cerca de 3 billones de yuanes en la apertura de nuevas minas de carbón. Wang Xianzheng, presidente de la Asociación Nacional de Carbón de China, asegura que la oferta supera a la demanda y los inventarios no están disminuyendo mucho.

El presidente Xi Jinping, quien relevó a Hu Jintao al frente del Partido Comunista en 2012, ha reprimido duramente los acuerdos opacos. La economía comenzó a fallar debido a una desaceleración en el gasto de los consumidores, y Xi parece estar poniendo más énfasis en las reformas estructurales mientras llama a los ciudadanos a adaptarse a una “nueva normalidad” de crecimiento más lento.

La caída de la facción petrolera

La industria petrolera también pasa por un momento particularmente difícil mientras los precios se derrumban. Dentro de la magnífica sede de China National Petroleum (CNPC), en el centro de Beijing, el personal de finanzas se apresura a preparar un estado financiero para el cual se le ordenó mirar de cerca todos los activos en el extranjero, de acuerdo con una fuente de la compañía.

Tres estatales chinas, CNPC, China Petrochemical y China National Oil Offshore (CNOOC), son llamadas “las grandes petroleras rojas”. En los últimos años han sido activas compradoras a la caza de nuevas fuentes de suministro en todo el mundo ante la creencia de que esto era esencial para apuntalar el crecimiento económico del país.

La “facción petrolera” del Partido Comunista está ahora bajo una lluvia de críticas; presionaron a las compañías petroleras para expandirse en el extranjero, incluso a países políticamente inestables o hasta peligrosos, como Libia, Siria e Irak. Zhou Yongkang, exmiembro del Comité Permanente del Buró Político y capo de la facción cuando Hu era presidente, apoyó la incursión.

Ahora los riesgos son cada vez claros. En un desarrollo de campos en Sudán, liderado por el propio Zhou, la producción se ha retrasado por la guerra civil. En 2013, un proyecto en Irán del CNPC con un valor de cuatro mil 700 millones de dólares fracasó debido a que las sanciones de Estados Unidos y Europa contra el Estado persa hicieron imposible exportar crudo.

En Libia, varios yacimientos con fuerte inversión de petroleras chinas cerraron.

El 5 de diciembre, arrancó una investigación criminal contra Zhou por cargos de corrupción y abuso de poder. Familiares y subordinados del político también han sido puestos bajo custodia, generando la caída de la facción del petróleo.

Muchas empresas que llevaron la burbuja de activos a alturas vertiginosas ahora no tienen más remedio que reducir sus ambiciones. Desde su fundación en 1988, CNPC ha liderado el aprovechamiento de recursos en el extranjero, pero en 2013 cortó su inversión en la construcción de un gasoducto y de enero a junio de 2014, el gasto en perforación y otras tareas se redujo 16 por ciento.