New York Times Syndicate

Vino vs. Gas natural: una batalla en NY

La región de los lagos Finger en Nueva York se ha transformado en una meca de vinos de clase mundial, misma que hoy está amenazada por la industria energética, ya que se pretende convertir en un lugar de almacenamiento de gas subterráneo.
The New York Times
02 enero 2015 17:37 Última actualización 04 enero 2015 5:0
Viticultores de Watkins Glen defienden la zona que les ha costado décadas convertir en un destino turístico. (NYT)

Viticultores de Watkins Glen defienden la zona que les ha costado décadas convertir en un destino turístico. (NYT)

WATKINS GLEN.– En las dos últimas décadas, los viticultores en la región de los lagos Finger en el estado de Nueva York han perseguido, lenta y exitosamente, un objetivo que podría describirse, con justicia, como robusto, con un terminado enérgico: transformar su región en una meca de vinos de clase mundial, e invitar a una afluencia de turistas sedientos.

Sin embargo, antes de que las etiquetas locales se hicieran de lujo, se conocía a los lagos Finger por otra industria terrosa, aunque no tan refinada: el almacenamiento de gas subterráneo.

Ahora, esos dos legados chocaron en un proyecto que se venía gestando desde hacía mucho, en el cual se almacenarían decenas de millones de litros de gas licuado del petróleo, y hasta 56 millones de metros cúbicos de gas natural, en cavernas subterráneas de sal, debajo de las playas del lago Seneca.

Quienes se oponen al plan lo describen como una amenaza existencial al desarrollo vinícola, cuidadosamente cultivado en los lagos Finger, justo cuando la zona comienza a prosperar.

“¿Queremos que se nos conozca por las uvas para vino de clase mundial, alimentos de granja y gran hospitalidad?”, preguntó Will Ouweleen, un dueño de los Viñedos Eagle Crest en el lago Hemlock, cerca del extremo occidental de la región. “¿O se quiere ser el centro de almacenamiento de gas en el noreste?”.

El proyecto se acercó más a la realidad en noviembre, cuando el Departamento de Conservación Ambiental (DEC, por sus siglas en inglés) del estado de Nueva York programó una conferencia sobre los problemas para el 12 de febrero, un procedimiento sobre cuestiones de hecho y capacidad procesal en el proceso de autorización.

El gobierno del estado debe aprobar la parte del proyecto que implica al propano y el butano líquidos. Funcionarios federales de energía aprobaron en octubre la expansión del almacenamiento de gas metano.

Desde entonces, se ha detenido a docenas de manifestantes cerca del sitio de almacenamiento del gas natural, justo afuera de esta villa en el norte del estado, donde las colinas ondulantes caen hacia profundos lagos glaciales. Los letreros contra el gas se han convertido en algo casi tan común como los enrejados para las uvas. Y más de 50 vinicultores locales – a los que se unieron varios viticultores de aclamadas bodegas en California, Francia y Alemania -, se han manifestado en contra del proyecto porque dicen que el futuro de la comunidad está vinculado a la tierra y no a abrir agujeros muy profundos en ella.

“No es como otros negocios”, dijo Doug Hazlitt, cuya familia ha cultivado uvas aquí desde 1852. “No podemos recoger nuestras viñas y mudarnos a otro estado”.

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Dueños de viñedos protestan por el almacenamiento de gas, ya que pone en riesgo a la industria. (NYT)

La compañía detrás de la propuesta de las instalaciones para almacenar gas – Crestwood Midstream Partners, cuya sede está en Houston – dice que ella también está vinculada a la geología única de la zona. Ya se le permite a Crestwood almacenar más de 28 millones de metros cúbicos de gas natural en las cavernas salitrosas cercanas a Watkins Glen, donde es dueña de la planta U.S. Salt. El nuevo proyecto, dice, generará nuevos empleos y millones de dólares en inversión en un condado que tiene una historia industrial, pero, en los últimos años, menos empleos en la industria.

“De seguro que si empezáramos de cero y dijéramos: '¿Dónde construirías instalaciones para almacenar gas licuado de petróleo?', es probable que usted no la pusiera justo sobre el lago Seneca, junto al territorio vinícola”, dijo Bill Gautreaux, el presidente de la unidad de negocios líquidos y de crudo de Crestwood. “Pero la realidad es que ya existe”.

El proyecto de propano y butano líquidos se propuso en el 2009. Y algo en lo que están de acuerdo Crestwood y sus adversarios es que el gobierno estatal se ha tardado demasiado en tomar una decisión.

Gautreaux dijo que la larga espera está afectando a los consumidores en Nueva York, quienes usan propano, el cual se transporta desde el golfo de México para usarlo durarte los inviernos del noreste, a menudo brutales. “Literalmente, estamos perdiendo los estribos por ello”, comentó Gautreaux, y agregó: “Nunca nos habríamos imaginado que se llevaría tanto tiempo”.

Andrew M. Cuomo, el gobernador de Nueva York, ha hecho una prioridad de la promoción del turismo en el norte del estado, y los viticultores y sus aliados le han solicitado a su gobierno que rechace el plan para poder salvaguardar lo que dicen es un motor económico sustentable y ambientalmente amigable.

Rich Azzopardi, un portavoz del gobernador, dijo que el énfasis de Cuomo en el turismo y su preocupación por la calidad del agua regional son “precisamente, la razón por la cual el DEC está realizando una revisión a conciencia de este proyecto”.

De muchas formas, la prolongada espera para la decisión sobre el proyecto de los lagos Finger se parece a la larga contemplación del gobierno estatal de si debería permitir la fractura hidráulica, el polémico método de extracción de gas también conocido como hidcrofracturación.

La espera terminó en diciembre, cuando los funcionarios anunciaron que no se permitiría la fractura hidráulica en Nueva York, una decisión elogiada por los ambientalistas, pero criticada por los intereses en la industria del petróleo y el gas.

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Para el gobierno de NY, los viñedos tienen prioridad en una parte del estado en la cual se ha detonado el turismo. (NYT)

Joseph Campbell, el fundador de una organización llamada Seneca Libre de Gas, dijo que los decepcionó la decisión del gobierno del estado de permitir que avanzara el proceso del propano, pero vitoreó la decisión sobra la hidrofracturación. “Esperamos que usará la misma discrecionalidad cuando se trate de la instalación para almacenar gas en el lago Seneca”, dijo Campbell sobre el gobernador.

Los argumentos sobre el proyecto de Crestwood tienen elementos similares a los que definieron el debate sobre la hidrofractura. Los críticos mencionan la posibilidad de que el gas pudiera contaminar al lago Seneca, el cual proporciona agua potable a la zona; las inquietudes sobre la calidad de vida, como el horrendo equipo industrial, así como el incremento en la circulación de camiones y trenes, y, en el peor de los casos, accidentes industriales o explosiones de gas.

La compañía dice que tales inquietudes son infundadas. Brad Bacon, el abogado general adjunto en Crestwood, dijo que “nuestro negocio no es gastar de 50 millones a 60 millones de dólares en algo que no creemos que sea seguro”.

Sin embargo, también hay un elemento distintivamente cultural.
Por generaciones, se ha conocido a la región por las uvas mediocres y regulares que se usaban, en forma predominante, para jugos y vinos dulces llamados caramelo, a los que descartaban los críticos e ignoraban los conocedores.

“En los 1980, había bastante vino que nadie quería tomar”, comentó Evan Dawson, el autor de “Summer in a Glass: The Coming of Age of Winemaking in the Finger Lakes” (El verano en una copa. La maduración en la vinicultura en los lagos Finger). “Pero ese ya no es el caso”.

El cambio comenzó en los 1990. Los viticultores locales se multiplicaron y empezaron a cambiar las uvas nativas por las viniferas usadas para hacer muchos de los vinos más finos del mundo. Se había considerado que las uvas viniferas eran demasiado delicadas para sobrevivir los inviernos en el norte del estado, pero han crecido muy bien en el suelo depositado por los glaciales que se alejan, al que calentaron los lagos cercanos, y creció la reputación de los vinos de la zona.

No obstante, a profundidades mayores en la misma tierra, había bastantes depósitos de sal. Se había extraído desde el siglo XIX, inyectando agua para luego extraerla con bombas y dejar que se evaporara la salmuera bruta. En los 1950, las compañías estadounidenses de energía recurrieron a las cavernas de sal abandonadas como lugares accesibles para almacenar propano y otros gases.

Aun ahora, Watkins Glen – mejor conocido por la pista de carreras de coches ubicada en las afueras de la villa – tiene minas de sal en el centro y en la parte norte, así como un centro de almacenaje de propano en la ladera de una montaña.

Crestwood enfatiza que también es parte de la comunidad de los lagos Finger, ya que tiene operaciones en seis condados y casi 200 empleados de tiempo completo. Con el proyecto de propano, dijo, se podrían crear hasta 12 empleos permanentes.

Sin embargo, otros dicen que la ampliación del almacenamiento de gas no encaja en su idea de los lagos Finger como un nuevo valle de Napa, con hosterías, elegantes salones de cata y botellas de 50 dólares.

El año pasado se produjo un momento crítico, cuando un par de viticultores – Paul Hobbs, del valle Sonoma en California, y Johannes Selbach, del valle Mosel en Alemania – anunciaron que abrirían una pequeña bodega en la orilla oriental del lago Seneca para hacer riesling, una especialidad del norte de Nueva York.

En julio, los dos le pidieron a Cuomo, un demócrata, que rechazara el plan para el almacenamiento de gas y que “permitiera que la industria vitivinícola alcanzara su potencial completo en  ”. En diciembre, le enviaron por fax otra carta al gobernador, en la que le dicen que estaban considerando ya no invertir más en su viñedo – y en un espléndido centro para visitantes – “mientras no se resuelva la cuestión del almacenamiento de gas”.

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Watkins Glen y los lagos Finger tienen un gran potencial turístico para los amantes de los vinos y la naturaleza, afirman ambientalistas. (NYT)
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