New York Times Syndicate
CULTURAS

Un museo fúnebre en Nueva York

Luego de que los funerales fueran el negocio de la familia por muchos años, Martin y Hurley, abrirán en mayo el Museo de Anatomía Mórbida, donde se expondrá taxidermia victoriana, ilustraciones de patologías e insectos preservados, entre otras curiosidades elitistas.
New York Times News Service
19 abril 2014 13:11 Última actualización 20 abril 2014 5:0
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El museo se inaugurará en mayo. (VY Services)

El museo se inaugurará en mayo. (VY Services)

NUEVA YORK. Cuando crecían en Uniontown, Pensilvania, las gemelas Hurley, Tracy y Tonya, pasaron la mayoría de los fines de semana en funerales con su abuela. “En nuestra ciudad natal, los domingos eran para los funerales o para partidos de los Acereros”, dijo Tracy, quien ahora es Tracy Martin. “Y nuestra abuela era mosca de funerales”.

Los funerales también eran el negocio de la familia. Su tío bisabuelo Vito tenía una funeraria, y su esposa, cinco hijas y él vivían arriba. “Era como trabajar en una delicatesen”, dijo Martin. “La preciosa prima Denise era la directora de la funeraria” y expuso al padre de las gemelas, un boxeador y presencia irregular en su vida, cuando murió de un ataque cardíaco a los 42 años de edad y ellas tenían 19 y asistían a la universidad (las primeras integrantes de la familia en hacerlo). “Se ve terrible”, recordó Martin que dijo Denise. “Veré qué puedo hacer”.

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GOZO MACABRO

Una cruda tarde de abril, Martin, la directora ejecutiva del Museo de Anatomía Mórbida, que se va a inaugurar en mayo, en Brooklyn – piensen en taxidermia victoriana, ilustraciones de patologías e insectos preservados, entre otras curiosidades elitistas – y Hurley, autora de novelas de grandes ventas para adultos jóvenes, en las que la protagonista es una heroína muerta (específicamente, mártires adolescentes y fantasmas), estaban sentadas, una al lado de la otra, a la mesa del comedor de Martin y trataron de explicar el negocio de su propia familia, su obsesión de toda la vida con la muerte y cómo Martin llegó a ser la directora de una institución cultural dedicada a la muerte y lo abominable.

“Encontramos gozo en lo macabro”, empezó Martin. “Es fértil”.

La ambientación era perfecta: una casa de piedra rojiza de finales del siglo XIX en Brooklyn, a la que Robin Standefer y Stephen Alesch – exdiseñadores de platós cinematográficos y que ahora se les conoce por sus interiores, domésticos y hoteleros, intelectuales, de estilo Steampunk – renovaron en algo parecido a la anatomía mórbida. Había amapolas amarillas con negro en un florero y, en la pared, una estupenda corona fúnebre victoriana. Había una pesada piel de búfalo sobre un sofá Dunbar de cuero negro.

Martin y Hurley, ahora con 43 años, vestían túnicas negras parecidas (aunque no idénticas), medias y botas negras. Como dijo Hurley: “Usaremos negro hasta que inventen un color más oscuro”.

Museo fúnebre en NY. (NY Services)
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EL NUEVO NEGOCIO DE LA FAMILIA

Cada tantos minutos, un estallido de música electrónica subía del sótano. Martin está casada con Vince Clarke, la estrella inglesa de techno-pop, miembro fundador de Depeche Mode y es mitad de la banda Erasure. Se acercaba la fecha límite para que Clarke presentara el nuevo álbum de Erasure y llevaba días refugiado en su estudio en el sótano con un arsenal de sintetizadores analógicos.

El negocio de la familia es la música, el cine, los libros y, ahora, un museo (Hurley forma parte del consejo), gran parte con un lado oscuro. Hurley está casada con Michael Pagnotta, un gerente de música y marca, cuya compañía, Reach, solía emplear a ambas hermanas y ha manejado no solo a Erasure, sino también a Depeche Mode, Morrissey, George Michael, Prince y Cure, así como a las gemelas Olsen. “Nosotras éramos las gemelas detrás de las gemelas”, dijo Martin.

Museo fúnebre en NY: (NY Services)
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¿CÓMO SURGIÓ LA IDEA?

La idea del nuevo Museo de Anatomía Patológica surgió hace dos Halloweens, cuando Martin y Hurley asistieron a una conferencia que dictaba Joanna Ebenstein sobre el culto a la Santa Muerte, en una librería en Brooklyn.

Ebenstein, una artista, es una especie de erudita en lo macabro. Desde 2008, ha presidido la biblioteca de anatomía patológica, un espacio reducido para exposiciones en Proteus Gowanus, una organización para las artes, que surgió de su tremendamente popular blog Morbid Anatomy, ambos dedicados a expresiones de todo lo que es macabro: libros empastados con piel humana, por ejemplo, o fotografías post mórtem, o coronas fúnebres victorianas, o reliquias de la Santa Muerte. O, como le gusta decir a Ebenstein, lo extraño, lo liminal y lo hermoso.

En esta encarnación, Morbid Anatomy tenía un base de seguidores apasionados, ansiosos por participar en sus talleres de taxidermia de ardillas y asistir a sus noches de curiosidades macabras para solteros. Cuando las hermanas vieron la magnitud de las colecciones de Ebenstein y averiguaron su historia, Martin le dijo: “Siempre pensé que debería haber una tienda de regalos y un café en torno a estas cosas”. Como recordó recientemente, Ebenstein respondió: “Tienes razón, y debería ser el anexo de un museo de verdad, y yo te puedo dar eso’. No puedo recordar el momento en el que la cosa se puso seria, pero se dio la transición de lo quimérico a lo real con bastante rapidez”.

En solo menos de un año, Martin e Ebenstein, junto con Colin Dickey, el coeditor de “The Morbid Anatomy Anthology”, y Aaron Beebe, un artista y exdirector del Coney Island Museum, reunieron a un consejo, contrataron a personal ejecutivo y curatorial, encontraron a un arquitecto (dos, de hecho), recaudaron dinero con una campaña en Kickstarter y encontraron el espacio en el que había sido un centro nocturno. El Consejo para las Artes de Brooklyn es un patrocinador. El otro día, Martin presumió orgullosamente el acta constitutiva estatal del museo.

Muse fínebre en NY. (NY Services)
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SALAS, EXPOSICIONES Y GALLETAS DE CALAVERA

Cuando se inaugure en mayo, el museo de tres pisos y 390.2 metros cuadrados – pintado de negro, claro, y diseñado por los arquitectos Robert Kirkbride y Anthony Cohn – no solo tendrá espacios para exposiciones, sino una extensa biblioteca, lugar para conferencias y actos, una tienda de regalos y un café, donde se podrán comer galletas fúnebres y calaveras de aves hechas de chocolate. La primera exposición, a principios del verano, será sobre la obra del taxidermista victoriano Walter Potter, un personaje de culto que hizo unos extraños “tableaux” antropomórficos de situaciones como gatitos que se casan, toman el té o juegan póker.

Cuando Martin realizó una recaudación de fondos en su casa, contó Ebenstein, el decorado demostró que es una verdadera creyente. “Por su casa, puedes ver que su estética es una versión enrarecida de lo que es nuestra estética”. Un modelo que casi queda bien de lo que se trata la anatomía mórbida. Fue realmente importante para nuestra comunidad ver eso. Tranquilizó a nuestro público de culto. Creo que pudieron ver que el museo no va a ser este lugar estúpido, un salón de la muerte cursi".

La casa tenía distintos tipos de fama cuando Clarke y Martin se la compraron hace dos años a Jenna Lyons, la directora creativa de J. Crew. Desde que la casa apareció (dos veces) en la portada de la vieja revista Domino, se ha blogueado incansablemente sobre ella. Los seguidores leyeron atentamente sobre sus elementos: el sofá inglés, amarillo brillante, de Lyon y la cocina extra, las camas con sencillas sábanas blancas, toda una recámara que convirtió en armario.
También fue una fantasía para Martin, quien había soñado con vivir en una clásica casa de piedra rojiza en Brooklyn.

No es la única con esa fantasía. Hubo una guerra de pujas, contó, y Lyons pidió que a las últimas se les anexara un ensayo personal, como si fuera la solicitud para ingresar a una universidad. “Escribí una carta muy larga”, dijo Martin. “Conté mi historia – tenemos hijos más o menos de la misma edad _, argumenté y prometí que amaría la casa tanto como ella”.

Asimismo, contó: “Vince pagó. Le dije que ésta era. Aquí es donde me voy a morir. Espero que no pronto”.

Acabaron pagando cuatro millones de dólares, 250 mil más del precio inicial. Con ayuda de su hermana, Martin empezó a llenar el lugar. La única habitación sin tocar desde que se fue Lyon es el sótano con paneles de cedro. Las fotos de la agencia inmobiliaria lo muestran equipado como estudio, pero Martin dijo que era otro armario gigantesco. Clarke se mudó de inmediato con sus sintetizadores.

Una nota sobre los apellidos: Martin explicó que el nombre legal de Clarke es Martin, pero lo cambió cuando salió el primer éxito, de grandes ventas, de Depeche Mode, “Just Can’t Get Enough”, y un periódico local publicó un artículo sobre la banda. Solo tenía 18 años y nada de confianza, contó ella, en que “el asunto de la música” iba a funcionar.

“Temía utilizar su nombre real”, explicó Martin, “porque tenía miedo de perder sus beneficios por desempleo. Nunca pensó que se ganaría la vida con su música. Sigue pensando lo mismo”.

Museo Fúnebre.( NY Services)
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