New York Times Syndicate


Un buen comprador se conoce por su rostro

La tecnología de reconocimiento facial, utilizada hasta ahora, sobre todo, en cuestiones de seguridad, apunta a ser implementada para detectar a clientes VIP en las tiendas y centros comerciales.
New York Times News Service
10 febrero 2014 20:54 Última actualización 11 febrero 2014 7:16
Video de demostración de FaceFirst, empresa de reconocimiento facial. (Tomada de www.facefirst.com)

Video de demostración de FaceFirst, empresa de reconocimiento facial. (Cortesía)

NUEVA YORK.- La tecnología de reconocimiento facial, ya empleada por algunas tiendas minoristas para detectar a los ladrones, pronto podría ser usada para identificar a los compradores más derrochadores en los pasillos de los centros comerciales.

NEC Corporation, por ejemplo, está trabajando en software de “identificación VIP”, basado en reconocimiento facial, para hoteles y otras empresas “donde hay necesidad de identificar la presencia de visitantes importantes”.

Y compañías como FaceFirst, en Camarillo, California, esperan complementar pronto sus servicios de identificación de ladrones con programas paralelos que ayuden a los minoristas a reconocer a los clientes elegibles para un trato especial.

“Sólo suba fotos de ladrones identificados, miembros de grupos criminales especializados en tiendas minoristas, personas de interés y sus mejores clientes a FaceFirst”, explica un anuncio en el sitio de la compañía.

“Instantáneamente, cuando una persona en su base de datos de FaceFirst entre en una de sus tiendas, se le enviará un correo electrónico, mensaje de texto o alerta de SMS que incluye su fotografía y toda la información biográfica del individuo reconocido para que pueda emprender una acción inmediata y apropiada”, añade.

Joseph Rosenkrantz, director ejecutivo de FaceFirst, piensa en que las tiendas usen el software para reconocer compradores e inmediatamente enviar ofertas personalizadas a sus teléfonos. Pero espera que los minoristas busquen el permiso de sus clientes primero.

“Eso requeriría un consentimiento de participación”, dijo recientemente.

La capacidad para ofrecer a algunos clientes un mejor trato –al vincular sus rostros y nombres a perfiles biográficos– estuvo entre los temas que expertos en la industria de la tecnología y defensores de los consumidores enfrentaron el 6 de febrero, cuando se reunieron en Washington para discutir sobre la tecnología de reconocimiento facial.

El evento fue el primero de una serie sobre el tema organizada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones e Información.

“La tecnología de reconocimiento facial comercial tiene el potencial de ofrecer beneficios importantes y apoyar una nueva ola de innovación tecnológica”, indicó John Verdi, director de iniciativas de privacidad de la agencia, “pero también plantea desafíos de privacidad”.

Las reuniones son parte de una iniciativa, presentada en 2012 por la Casa Blanca, para elaborar y promulgar una legislación federal de referencia sobre la privacidad de los consumidores.

El año pasado, la agencia de telecomunicaciones realizó foros similares sobre recolección de datos por medio de aplicaciones móviles. Los participantes eventualmente acordaron apoyar la implementación de notificaciones que las aplicaciones pudieran mostrar antes de ser descargadas, alertando a los usuarios si un aplicación recolectaba material, como fotos o listas de contactos, en sus teléfonos.

Pero el reconocimiento facial parece más riesgoso porque, como la secuenciación del ADN, mide y registra patrones biológicos únicos de cada individuo.

El debate sobre el reconocimiento facial finalmente gira en torno a si una persona tiene derecho a controlar quién tiene acceso a sus datos biométricos y cómo pueden usarse.

Como el reconocimiento facial puede ser usado secretamente para identificar y dar seguimiento a personas por nombre a distancia, algunos expertos en libertades civiles afirman que sin duda es intrusivo.

Además, tras las filtraciones sobre espionaje hechas por Edward Snowden, advierten que una vez que las compañías tengan acceso a esos datos, el gobierno también podría tenerlo.

“Esto significa que usted como individuo sería monitoreado a lo largo del tiempo y que sus movimientos y hábitos serían registrados”, explicó Christopher Calabrese, asesor legislativo para asuntos de privacidad en la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés). “Eso es una realidad tecnológica muy alarmante”.

Para que la tecnología funcione, una compañía o agencia gubernamental debe crear una base de datos que contenga fotos o tomas fijas de video de individuos. Luego, un sistema típico extrae mediciones complejas -a menudo topológicas– de cada rostro. Después convierte los datos faciales de cada persona en un código matemático, o “huella facial”.

Si las cámaras de seguridad registran a alguien en, digamos una tienda o un casino, el sistema puede comparar la huella facial de esa imagen en vivo con las de la base de datos, requiriendo sólo unos segundos para revisar millones de huellas faciales y encontrar una igual.

Algunos aeropuertos internacionales usan la tecnología para identificar empleados así como viajeros frecuentes que han sido aprobados por los servicios de seguridad del gobierno.

Facebook ofrece software de relación de rostros, llamado “Sugerencias de etiquetado”, para indicar automáticamente a sus miembros los nombres de las personas en las fotos que han subido.
Google, en tanto, anunció el año pasado que por lo pronto no considera aplicaciones para los Google Glass que usen reconocimiento facial.

Los minoristas y mercadólogos están sopesando las posibles ramificaciones del reconocimiento facial y las prácticas que pudieran necesitar para ampliarlo con seguridad y de forma ética.

Rosenkrantz, de FaceFirst, argumenta que su actual servicio de reconocimiento facial es menos intrusivo que los típicos sistemas de seguridad de video en las tiendas. Las videocámaras captan a todos los que entran en una tienda y las imágenes regularmente se conservan por 30 días, dice, mientras que FaceFirst destruye las huellas faciales de todos los consumidores excepto las de quienes los minoristas han capturado previamente robando.

“No almacenamos información de personas que no se están buscando”, asegura.

Sin embargo, Joseph Atick, un pionero en el reconocimiento facial, opina que la tecnología tiene herramientas de rastreo de consumidores mucho más poderosas que las actuales.

Tomado en contexto con tendencias como la ubicuidad cercana de las cámaras de teléfonos celulares y la proliferación de personas que son identificadas por nombre en las fotos en línea, señala, el reconocimiento facial pronto permitiría a las compañías vincular al personaje en línea de la persona con su persona real en un lugar público específico. Eso pudiera amenazar seriamente nuestra capacidad para seguir siendo anónimos en público.

En vez de reaccionar a la técnica de extracción de datos del momento, algunos reguladores quieren que el Congreso aprueba una ley que dé a los consumidores derechos básicos para controlar cómo son recolectados y usados sus detalles íntimos, sin importar la tecnología.

“Ésta es otra razón por la que necesitamos una legislación amplia sobre la privacidad”, declaró Jessica Rich, directora de la oficina de protección al consumidor de la Comisión Federal de Comercio.

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