New York Times Syndicate

Ucrania vs Rusia: una batalla por el control
del gas

La lucha de Ucrania no sólo es para contener la insurgencia pro rusa, sino para liberarse del control que tiene Rusia sobre el gas; impulsa las entregas denominadas de flujo inverso del gas de Europa, atravesando Eslovaquia hasta Ucrania, con lo que se debilitarían las amenazas rusas de cerrar la llave del gas.
New York Times News Service
09 mayo 2014 18:16 Última actualización 10 mayo 2014 5:0
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Sector energético

Rusia ejerce un severo control sobre Ucrania por el gas. (Archivo/Reuters)

CHASLOVTSY. Mientras Ucrania trata de contener a la insurgencia pro rusa que convulsiona a su región oriental, una lucha quizá más significativa para el país depende de lo que suceda bajo tierra, en estos plácidos bosques en el lejano occidente, en la frontera con Eslovaquia.

Por aquí pasa, cada año, el gas natural ruso con valor de 20 mil millones de dólares, atravesando por la enorme tubería subterránea para ingresar a Europa después de un recorrido de casi 3 mil millas desde Siberia. También es donde, según cree el gobierno pro Europa en Kiev, Ucrania tiene una oportunidad de finalmente liberarse del control del gigante energético paraestatal de Rusia, Gazprom.

En un esfuerzo por hacer eso, Ucrania ha estado presionando fuerte durante más de un año para iniciar las entregas denominadas de flujo inverso del gas de Europa, atravesado Eslovaquia hasta Ucrania, con lo que se debilitarían las amenazas rusas de cerrar la llave del gas.

Un acuerdo que firmaron la semana pasada los operadores de los gasoductos eslovacos y ucranianos abrió el camino para modestas entregas de flujo inverso de gas proveniente de Europa, donde los precios son mucho más bajos que los que exige Gazprom por sus ventas directas a Ucrania.

Sin embargo, el acuerdo, para el que la Unión Europea fungió como intermediaria y al que impulsó la Casa Blanca, se quedó tan corto respecto de lo que Ucrania había cabildeado que dejó una pregunta irritante: ¿por qué ha sido tan difícil empujar a la pequeña Eslovaquia, integrante de la Unión Europea, para que pueda despegar una empresa técnicamente simple y vitalmente importante para Ucrania y para la credibilidad del bloque de 28 países?

Algunos mencionan obstáculos legales y técnicos; otros, cuestiones políticas y el temor de enfadar al Kremlin, pero todos concuerdan en que uno muy importante ha sido el poder y el alcance de Gazprom, que sirve como herramienta potente para promover los intereses económicos y geopolíticos de Rusia, y que, en última instancia, tiene obligaciones con el presidente Vladimir Putin.

Gazprom no solo domina el negocio del gas en todo lo que fue la Unión Soviética, sino que también goza de considerable influencia dentro de la Unión Europea, la cual recibe aproximadamente un tercio de sus importaciones de gas de Rusia y es, en sí misma, vulnerable a la presión rusa.

Aun así, una neblina de misterio rodea a la renuencia de Eslovaquia para abrir su corredor al paso del gas – por el que Rusia bombea una enorme porción de su gas hacia Europa – para las entregas de flujo inverso para Ucrania.

Construidos durante la época soviética para conectar los campos de gas siberianos con los mercados europeos, sería posible mover hasta 30 mil millones de metros cúbicos de gas desde Europa hasta Ucrania por los gasoductos eslovacos, de acuerdo a funcionarios y expertos ucranianos; más de todo el gas que se espera que importe de Rusia este año.

En cambio, la mayoría de Eustream, la compañía paraestatal eslovaca que opera el sistema, solo ofreció un gasoducto subsidiario, reducido y en desuso desde hace mucho, en el que todavía hay que trabajar para que pueda transportar gas hasta Ucrania. Una vez que concluya el trabajo en octubre, Eustream proporcionará solo un décimo del gas que Ucrania ha estado buscando en Europa.

Andriy Kobolev, el presidente del consejo de Naftogaz, la gasera paraestatal de Ucrania, dijo que está particularmente desconcertado por la obstinación de Eustream porque en 2011, la compañía había presentado la idea de usar la capacidad extra en los gasoductos troncales para el suministro de flujo inverso para Ucrania.

Comentó que los eslovacos rechazaron esta opción en las negociaciones recientes y mencionó contratos secretos con Gazprom. Agregó que no sabe cuál es exactamente el problema porque no le han permitido verlos.

La dependencia de Ucrania en Gazprom para calentar casas y alimentar a las fábricas – le compra a Rusia más de la mitad de su suministro – no solo ha hecho que el país sea vulnerable a los cambios repentinos en el precio, que fluctúan dependiendo de si Moscú quiere castigar o favorecer a las autoridades en Kiev, sino que también ha ayudado a una corrupción rampante que ha confundido a sucesivos gobiernos ucranianos.

Cuando Gazprom le aumentó 80 por ciento el precio del gas a Ucrania el mes pasado y amenazó con cortar el suministro si Kiev no liquidaba, Arseniy P. Yatsenyuk, el primer ministro interino de Ucrania, puso por los suelos a Moscú por “agredir a Ucrania”.

“Además del ejército y las armas rusos, decidieron utilizar una de las herramientas más eficientes que son la presión política y la económica”, notó.

Casi todo el gas que a Washington y a Bruselas les guastaría meter a Ucrania desde Europa provenía, originalmente, de Rusia, la cual bombea gas hacia el oeste atravesando Ucrania y Eslovaquia para llegar hasta los clientes en Alemania y otros países. Una vez que ya se vendió el gas, no obstante, Gazprom deja de ser el dueño y pierde el poder de establecer los términos de la venta.

Todo lo que Ucrania quiere realmente, señaló Kobolev, el presidente de Naftogaz, el mayor cliente de Gazprom después de Alemania, es “un precio justo y transparente”, así como un suministro estable, sin interrupciones.

Rusia exige actualmente 485 dólares por mil metros cúbicos por el gas que Ucrania compra en forma directa – en lugar del precio de 268 dólares que ofrecía al gobierno ucraniano del expresidente Víctor Yanukovich antes de su destitución _, mientras que el gas “ruso” que vende Europa, que debería ser más caro debido a las tarifas de tránsito adicionales, cuesta por lo menos 100 dólares menos por unidad.

Rusia niega usar el gas como arma política y dice que todo lo que Ucrania necesita hacer para asegurar un suministro estable a un precio razonable es pagar a tiempo y liquidar las deudas, que según Gazprom suman 3,500 millones de dólares.

Ucrania ya empezó a recibir entregas de flujo inverso de Polonia y Hungría. Sin embargo, las cantidades, alrededor de dos mil millones de metros cúbicos el año pasado, han sido demasiado reducidas para marcar una diferencia. Solo Eslovaquia tiene capacidad en el gasoducto para cambiar el equilibrio en las fuerzas.

Alexander Medvedev, el jefe de la división de exportaciones de Gazprom, dijo que, en principio, no hay ningún problema con el suministro de flujos inversos para Ucrania, pero dijo que esos arreglos “requieren de un acuerdo de todas las partes involucradas”, incluida Gazprom.

“Normalmente, no puedes arreglar un flujo inverso físico sin un nuevo gasoducto”, agregó e indicó la oposición de Gazprom al uso de los gasoductos eslovacos existentes.

Al observar a los trabajadores en Chaslovtsy colocar los nuevos tubos subterráneos, Iván Shayuk, un ingeniero ucraniano de Ukrtransgaz, sacudió la cabeza cuando se le preguntó por qué se estaba tardando tanto el plan.

“¿Cuál es el problema? El problema es simple: Putin”, expresó.

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