New York Times Syndicate

¿Uber podría cambiar la forma en que nos transportamos?

El uso de Uber y de aplicaciones similares están evidenciando que es más barato emplear estos servicios que tener un carro, el cual tienes que llenar de gasolina, arreglar, asegurar, limpiar y pagar se use o no.
Farhad Manjoo
24 junio 2014 20:30 Última actualización 24 junio 2014 20:30
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Uber ofrece servicio de transporte por pedido. (Bloomberg)

Uber ofrece servicio de transporte por pedido. (Bloomberg)

NUEVA YORK. Con una inversión casi récord anunciada en junio, Uber, el servicio para compartir vehículos, es la empresa incipiente de tecnología más de moda y más valiosa en el planeta. También es una de las más controversiales.

La compañía, que ha sido blanco de recientes protestas en toda Europa al ser acusada de una actitud imprudente hacia la seguridad, de especulación de precios, de sacar del negocio a taxistas existentes y de evadir regulaciones. Y ha sido llamada trivial. En The New Yorker, el año pasado, George Packer señaló indignado que Uber representaba el recién descubierto enfoque de Silicon Valley en “resolver todos los problemas de ser veinteañero, con dinero en mano”.

Es imposible decir si Uber vale los 17 mil millones de dólares que sus inversionistas creen que vale; como cualquier empresa incipiente, pudiera fracasar. Pero pese a todos sus defectos, Uber es cualquier cosa menos trivial. Bien pudiera transformar el transporte de la misma manera en que Amazon alteró las compras; usando un software impecable y amistoso con el usuario y montañas de datos para reformar por completo a un mercado existente, finalmente haciendo a muchas modalidades de transporte urbano más baratas, más flexibles y más ampliamente accesibles para las personas en todo el espectro de ingresos.

Uber pudiera realizar esto logrando algo que ha sido visto desde hace tiempo como un sueño imposible entre los expertos del transporte: Tiene el potencial de reducir la propiedad de autos privados.

En los mercados que lleva tiempo establecida, como San Francisco, se puede decir que usar Uber todos los días es ya más barato que ser dueño de un auto. Uber dice que pese a las peleas en torno al “aumento de precios” en horarios pico, su servicio más barato, UberX, es regularmente 30 por ciento menos costoso que los taxis.

Ahora que Uber, Lyft y otros rivales están metidos en una viciosa pelea por el dominio en todo el mundo, los precios de compartir un viaje seguramente se desplomarán. Es probable que la competencia resulte en más áreas de Estados Unidos en las cuales compartir viajes se vuelva más barato y más conveniente que poseer un auto, un cambio que alteraría profundamente la forma en que las personas se desplazan en las ciudades estadounidenses.

LA FORMA PREFERIDA DE VIVIR

En los próximos años, si Uber y otros servicios similares reducen la necesidad de poseer un vehículo privado, pudieran ayudar a reducir el costo de vivir en las áreas urbanas, reducir el costo ambiental de los automóviles de propiedad privada (como las emisiones que arrojamos mientras buscamos lugar para estacionarnos) y reasignar el espacio que ahora se desperdicia en estacionamientos para usos más valiosos, como vivienda.

Paradójicamente, dicen algunos expertos, el mayor uso de los servicios para compartir viajes también pudiera engendrar un renovado interés en financiar el transporte público, porque la gente generalmente usa taxis en conjunción con muchas otras formas de transporte.

En otras palabras, si Uber y sus competidores de servicios para compartir viajes tienen éxito, no pasaría mucho tiempo antes de que viéramos a muchas ciudades pequeñas y medianas convertirse en nirvanas del transporte al estilo de Manhattan; donde renunciar a poseer un auto no es sólo una decisión de estilo de vida extravagante, sino la forma preferida de vivir.

“En muchas ciudades e incluso los suburbios, se está volviendo más fácil organizar tu vida sin auto o con un uso ligero del auto”, dijo David A. King, profesor asistente de planificación urbana en la Universidad de Columbia que estudia la tecnología y el transporte. Por uso ligero del auto King quiere decir que en vez de tener un auto por cada conductor, las familias pueden acomodarse para tener un solo vehículo, gracias en parte a servicios facilitados por la tecnología como Uber.

Los expertos en transporte apenas empiezan a estudiar si la industria de compartir viajes nos alentará a renunciar a nuestros autos, pero los resultados de algunos estudios relacionados parecen prometedores.
Susan Shaheen, co-directora del Centro de Investigación de la Sustentabilidad del Transporte en la Universidad de California en Berkeley, ha encontrado que los servicios para compartir autos como Zipcar y los servicios para compartir bicicletas ya han conducido a una importante reducción neta en la propiedad de autos entre los usuarios. Aunque está iniciando un estudio sobre si los servicios como Uber tienen el mismo efecto, dijo que era creíble suponer que también reducirían los niveles de propiedad de autos.

“He estado estudiando esta área durante unos 17 años, y lo que estamos viendo ahora es una ubicuidad de dispositivos móviles que ya está alterando esta industria”, dijo.

¿UNA COMPETENCIA DEL TRANSPORTE?

Para ver por qué Uber y sus similares pudieran provocar que muchos de nosotros renunciáramos a nuestros autos, ayuda comprender el papel que los taxis desempeñan en el transporte urbano. Los taxis y otros servicios de autos regularmente son vistos como el terreno de los ricos, pero eso es cierto sólo en parte, demuestran estudios.

Los estadounidenses más ricos usan taxis más a menudo que los estadounidenses de clase media, pero también los estadounidenses más pobres, quienes dependen fuertemente de los taxis para viajes que no son prácticos en el transporte público: viajes de compras que involucran paquetes grandes que no sería conveniente subir en el autobús, digamos, o un viaje de regreso a casa después de un procedimiento médico.

Y aunque se pudiera considerar a los taxis como un competidor de los trenes subterráneos y autobuses, varios estudios han encontrado lo contrario.

En un reciente estudio basado en datos de GPS de taxis en la Ciudad de Nueva York, King y sus colegas encontraron que muchos viajes en taxi son “multimodales”, lo que significa que los viajeros combinan taxis con otras formas de transporte. Por ejemplo, la gente de otros distritos podría llegar a Manhattan en tren, y luego usar taxis para regresar a casa tarde en la noche.

“El viaje en taxis en un solo sentí permite a la gente usar el transporte, compartir viajes y de otra manera viajar sin auto”, escribieron los investigadores. “De esta forma, los taxis actúan como un complemento a estas otras modalidades y ayudan a desalentar la propiedad y uso de los autos”.

Un sondeo comisionado por reguladores en San Francisco encontró que si los taxis fueran más accesibles, la gente usaría el transporte público más a menudo, y consideraría deshacerse de uno o más autos.

Sólo hay un problema con los taxis: En la mayoría de las ciudades estadounidenses, encontró King, simplemente no hay suficientes. El servicio de taxis generalmente tiene un tope por regulación, y en muchas ciudades el número de taxis no ha aumentado sustancialmente en décadas, pese a un enorme incremento en el número de kilómetros que la gente recorre. En algunos sitios esto ha llevado a un mal servicio: En el sondeo de San Francisco, por ejemplo, uno de cada cuatro residentes calificó al servicio de taxis de la ciudad como “terrible”.

Los servicios para compartir viajes solucionan este problema en dos formas. Primero, incrementan sustancialmente la oferta de vehículos de alquiler en circulación, lo cual ejerce una presión a la baja sobre los precios. Como dicen los críticos, Uber y otros servicios hacen esto esencialmente evadiendo las regulaciones que controlan a los taxis. Esto ha conducido a intensas disputas con los reguladores y preguntas sobre quién tiene que supervisar el mantenimiento de la seguridad de la floreciente nueva industria.

UNA ESPECIE DE LASTRE

Estas preguntas probablemente se irán resolviendo conforme estos servicios maduren; como la mayoría de las tecnologías, ésta también atraerá una mayor supervisión legal y una regulación gradual de la industria.

Pero Uber ha hecho más que incrementar la oferta de autos en el mercado de los taxis. Gracias a la tecnología, ha mejorado también su utilidad y eficiencia. Al supervisar la cantidad de pasajeros, Uber puede asignar inteligentemente autos en lugares de alta demanda, y al conectarse con los teléfonos de los usuarios, ha automatizado el proceso de pago. Cuando concluye un viaje de Uber, uno simplemente sale del auto; no hay manejo de tarjeta de crédito ni propinas. Aún mejor, no hay necesidad de estacionarse.

Comparado con ese tipo de conveniencia, un auto propio – el cual uno tiene que estacionar, llenar de gasolina, arreglar, asegurar, limpiar y pagar se use o no – comienza a parecer una especie de lastre.

“Y si su auto está ahí estacionado cinco de siete días, repentinamente uno empieza a ver ese costo fijo como un derroche”, dijo King.

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