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REFLECTOR

Susan Sarandon, una abuela que no encaja en el estereotipo

La ganadora de un premio Oscar, Susan Sarandon, de 67 años de edad, interpretará a Pearl, una matriarca que bebe mucho y persigue a los hombres, en la comedia de viajes "Tammy".
New York Times News Service
05 julio 2014 17:10 Última actualización 06 julio 2014 5:0
Susan Sarandon

Sarandon se va a tomar unas semanas de descanso, después de "Tammy",  para preparar el nacimiento de su primer nieto de su hija Eva Amurri Martino. (New York Times)

Susan Sarandon se desilusionó un poco porque no iba a hacer la travesía al festival “Hombre ardiente” este verano.

Asistió a ese festival de espíritus libres en el desierto de Nevada por primera vez el año pasado y dijo que se sintió prudentemente inadvertida, ya que “hay muchas chicas que tienen cuerpos increíbles y ninguna ropa puesta, que caminan por todas partes, así es que no eres tan interesante”. Hasta pensó en llevar consigo parte de las cenizas de Timothy Leary en una visita subsecuente.

En su lugar, después de un julio que la verá, algo increíble, interpretar a la caprichosa abuela de Melissa McCarthy en “Tammy”, una comedia de viajes, Sarandon se va a tomar unas semanas de descanso para preparar el nacimiento de su primer nieto real, de su hija Eva Amurri Martino.

La llegada de cualquier vida nueva es un acto de “ciencia ficción”, dijo Sarandon hace poco, y éste, en particular, podría tener un impacto fundamental en cómo se ve a sí misma la ganadora de un premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, con 67 años de edad; un acontecimiento que se produce en un momento en el que ha estado interpretando una serie de personajes desaliñados, perturbados y, enfáticamente, viejos.

Sin embargo, en una carrera en la que ha interpretado estupendamente a una prostituta, una monja y una forajida feminista en la pantalla, se convirtió en una activista polarizante, que se describe a sí misma como “propagandista pimpón” tras bambalinas, Sarandon ya tiene una perspectiva sobre ella que es suficientemente radical, y radicalmente diferente de como la ve el mundo.

“Nunca he sido suficientemente delgada, ni suficientemente carismática para ser un tipo de actriz como Julia Roberts; alguien que vende una película sobre la base de su personalidad”, comentó. “Tengo una base amplia como actriz de carácter, y a la gente no le resultó difícil verme envejecer y cambiar”.

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“ES PROBABLE QUE 'TAMMY' SE PASE UN POCO DE LA RAYA”

En “Tammy”, Sarandon interpreta a Pearl, una matriarca que bebe mucho y persigue a los hombres, que es más mala yerba que el revoltoso personaje con el nombre del título de la obra, que hace McCarthy.

Susan Sarandon

“Necesitábamos a alguien que estuviera en el rango de edad correcto y que siguiera siendo extremadamente sexual”, dijo McCarthy, quien escribió la película junto con su esposo Ben Falcone, que también la dirigió. “Solo decíamos: 'Alguien como Susan Sarandon, pero de más edad’”.

Falcone comentó que, mejor, Sarandon hizo el papel con una peluca gris y otros avíos para aparentar más edad (como pies de imitación para simular tobillos hinchados).

“Decíamos, básicamente, eres una mujer muy sensual de clase alta”, explicó. “Te ves demasiado dinámica y joven. Necesitamos envejecerte. En una forma extraña, fue una especie de cumplido”.

“Era como si necesitáramos quitar todo esto”, agregó McCarthy, “solo señalando a cada parte de su cuerpo, y destruirlo”.

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Sarandon, quien también puso granos de pimienta en sus zapatos para conseguir la molesta forma de andar de Pearl, dijo que le resultó “muy liberador” representar a alguien que es “dependiente de resaltar cada defecto y hacer que los demás parezcan malas personas tanto como le fuera posible”.

“Por mucho tiempo”, agregó, "estuve en una especie de modo de muerte, en el que todos a los que interpretaban se estaban muriendo o estaban ayudando a morir a alguien.

“Desde luego que era más divertido”, dijo estar en la fase de personajes a los que califica como “personas raras, alcohólicos y drogadictas”.

Susan Sarandon

Esa categoría flexible incluye a cintas como la biografía de Errol Flynn, “The Last of Robin Hood”, que se estrenará en Estados Unidos el 29 de agosto, en la que interpreta el papel de la malvada madre de un niño actor, la cual tiene una pierna prostética, y la comedia sobre llegar a la mayoría de edad, “Ping Pong Summer”, en la que la incluyeron en el reparto como la excéntrica mentora de un adolescente, a la que le gusta blandir pescados.

Tal serie de papeles sin inhibiciones hace que uno se pregunte si eso es todo lo que hay para Sarandon, o si es parte de un esfuerzo persistente por reinventarse a sí misma después de su separación de Tim Robbins, quien fuera su pareja, un suceso que ya lleva cinco años en el espejo retrovisor. Sin embargo, Sarandon dijo que la realidad no es, ni con mucho, tan deliberada (ni deprimente).

“Siempre estoy buscando cosas que me asusten, que no necesariamente se recomienden para la vida privada, pero son muy buenas en una carrera”, notó.

Su concepción del mundo, dijo, es lo opuesto a la paranoia, a la que le dice “pronoia”.

“Creo que el universo conspira en mi favor”, comentó, “en que todo lo que podría percibirse como negativo, al final, se convirtió en algo positivo y útil”.

“Uno de mis talentos más fuertes”, agregó, “es poder cambiar de dirección cuando algo se cruza en mi camino que no tenía planeado”.

Si Sarandon no tiene escrúpulos para cambiar de reputación de, por decir, seguidora en una liga menor de beisbol en “Bull Durham” o una virgen vestida en forma inapropiada en “The Rocky Horror Picture Show”, no es tan fácil para los directores que la buscan para papeles tan diametralmente distintos.

Michael Tully, el guionista y director de “Ping Pong Summer”, dijo que esperaba que Sarandon, quien es socia en un centro nocturno de tenis de mesa de la franquicia SPiN, tuviera un interés de base en su película independiente, de bajo presupuesto. No obstante, pareció asombrado cuando ella estuvo de acuerdo en hacerla.

“¿Qué tiene Susan Sarandon que demostrarle al mundo?”, dijo Tully. “Al parecer, ya hizo todo lo que pudo para tener una carrera enormemente exitosa en Hollywood, y sigue tratando. Realmente, desconozco la respuesta. Que ella explique o un psicólogo. Yo diré que estoy muy agradecido y soy consciente de su constante empuje para seguir trabajando”.

Sarandon tiene una presencia suave y discreta: “En definitiva, soy alguien que, en una fiesta, se sienta a un lado y sostiene una prolongada conversación con dos personas”, contó. “No soy bebedora, soy más una agresora”.

Sin embargo, también es fieramente apasionada de su política liberal y protectora de aliados como Somaly Mam, una activista camboyana contra la trata de personas, a quien acusaron de inventar la historia de su vida.
“No ves a nadie que la acuse de robar dinero o de abusar sexualmente de niños o de no mantener vivos a los niños”, dijo Sarandon sobre Mam.

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Su falta de conformismo resuena en su vida, en otras formas: fue amiga de mucho tiempo de Leary, el espiritualista psicodélico que le dejó parte de sus cenizas, y usa un collar con la palabra “querida”, el apodo que eligió para sí, y con el que quiere que su futura nieta la llame en lugar de decirle “abuelita”.

Susan Sarandon

“Mi peinador me dijo que es algo sureño, y pensé que es fabuloso”, explicó Sarandon. “Me gusta. 'Querida, ven acá’. ¿Dónde está Querida?'. Ese es el plan”.

Martino, de 29 años, quien es hija de Sarandon y del director Franco Amurri, ha salido en comedias de televisión como “The Mindy Project” y “Undateable”, dijo que su madre no exhibe las cualidades de una abuela típica, como no sea, quizá, la falta de familiaridad con la tecnología moderna. “Ya averiguó como hacer una cosa en su teléfono”, contó Martino, “que es tuitear como Penny”. (Que sería su perra Penny Lane, la que hace la crónica de su vida con Sarandon en Twitter como @MsPennyPuppy.)

Sarandon, quien también tiene dos hijos, Jack Henry Robbins, de 25 años, y Miles Robbins, de 22, de su relación con Robbins, dijo que espera que la vean en “Tammy”, un papel que es poco probable que les parezca impactante, como otras entradas provocadoras que hay en su canon.

“Consideran que una escena de sexo es toda aquella en la que te besas; ni siquiera importa si estás desnuda o no”, comentó, “Pero ahora ellos son bastante escandalosos y tienen un gran sentido del humor”.

No se sintieron tan cómodos cuando estuvieron expuestos a partes del trabajo de ella en una gala en 2003, realizada por la Sociedad Fílmica del Centro Lincoln en su honor.

Sarandon recordó la ocasión de esta forma: “Mi hijo mayor dijo: '¿Nunca se te ocurrió pensar que tendrías hijos?'. Mi hija no estaba pasmada y mi hijo menor dijo: 'Mamá, me gustó, pero dejó marcas’”.

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