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REFLECTOR

Sellos y bandas 'indie' hacen streaming a su manera

En vista de que servicios de streaming como Spotify sólo benefician a grandes artistas como Coldplay o Katy Perry, los sellos discográficos independientes han iniciado una cruzada para crear sus propios medios de difusión musical. 
The New York Times
18 julio 2014 19:58 Última actualización 19 julio 2014 5:0
Artistas estadounidenses hacen su propio servicio de streaming. (NYT)

Artistas estadounidenses hacen su propio servicio de streaming. (NYT)

NUEVA YORK.-  El ascenso de los servicios de música en transmisión continua como Pandora, Spotify y Beats Music han sido una bendición para el público, ofreciendo canciones por una modesta tarifa mensual o, con anuncios, gratuitamente. Pero su efecto en los artistas, especialmente aquellos con públicos más pequeños, ha sido menos positivo.

Pero en vez de combatir lo que parece un inexorable giro en la manera en que los consumidores escuchan música, algunos sellos discográficos independientes y sus artistas están entrando en la revolución de la transmisión continua, pero bajo sus propios términos.

En junio, Sub Pop, un sello independiente que lanzó a artistas como Nirvana y Shins, anunció una asociación con Drip.fm, un servicio de descarga y transmisión continua por suscripción. Los fanáticos que se suscriban a la lista de Sub Pop en Drip.fm pagarán 10 dólares mensuales a cambio de álbumes, sencillos y exclusivas especiales del sello.

Sub Pop está entre los sellos independientes más prominentes que están experimentando con modelos de suscripción que los conectan directamente con sus fanáticos. Sellos como Fool’s Gold, Jagjaguwar y Secretly Canadian han firmado acuerdos con Drip.fm, creado hace dos años, en un esfuerzo por atraer fanáticos con música exclusiva, una sensación de comunidad y una conexión íntima con los grupos y los artistas.

Otros músicos más jóvenes y digitalmente diestros están iniciando sus propios servicios para atraer directamente a sus fanáticos, como Other People de Nicolas Jaar y Secret Songs de Ryan Hemsworth.

Richard Laing, director de ventas de Sub Pop, ve la asociación con Drip.fm como una forma de capturar parte de la misma lealtad de marca intensa que el sello engendró en la era de los CDs y casetes de principios de los noventa.

“En vez de que la gente busque recomendaciones de algún tipo de algoritmo, están buscando eso de nuestro sello y lo que estamos buscando lanzar”, afirmó.

Con sus ofrecimientos musicales limitados, Drip.fm y sus similares son productos nicho con poca probabilidad de atraer a un público amplio.

Pero están dando a los sellos independientes la oportunidad de cultivar a sus fanáticos más leales y ganar dinero en medio del creciente número de servicios de transmisión continua. Y la capacidad para vender su música se ha convertido en un creciente desafío. Las descargas digitales declinaron casi 12 por ciento en el primer semestre de este año comparado con el primer semestre de 2013.

“Eso fue sobre lo que se erigieron sellos como el nuestro”, dijo Laing. “La gente compraba discos de Sub Pop y esperamos que lo siga haciendo con base en ver el sello. Así que esperamos que esto sea un equivalente digital de eso”.

Los servicios de transmisión continua tienen sentido para artistas de la corriente dominante como Rihanna y Katy Perry, que son lo bastante populares para generar ingresos sustanciales de las regalías que ganan de la transmisión continua (regularmente una fracción de centavo de dólar cada vez que una canción es reproducida).

Pero para los artistas independientes, la economía de la transmisión continua es una propuesta más difícil. Consideremos a Jaar, que ha desarrollado un grupo de seguidores pequeño pero leal desde el lanzamiento de su primer álbum en 2011, “Space Is Only Noise”. Como un artista electrónico que experimenta con lo que pudiera llamarse aproximadamente “jazz-futurista sicodélico”, carece de atractivo en el mercado dominante y no puede confiar en que las masas reproduzcan su música una y otra vez.

“Ningún músico que conozca se gana la vida vendiendo su música”, dijo Jaar. “Todos se ganan la vida con giras y tocando en espectáculos”.
En agosto, Jaar inició Other People, un servicio de suscripción que distribuye su música y la de sus amigos y colaboradores. Los suscriptores pagan 5 dólares al mes o 50 dólares al año por una oferta semanal de canciones, todas las cuales pueden ser descargadas a través del sitio web del servicio. El negocio empezó a redituar a los seis meses, sostuvo Jaar.

“La verdad es que las giras pueden ser realmente malas para hacer música, malas para el proceso creativo”, comentó. “Cuando inicié Other People, realmente estaba tratando de encontrar una manera de tener un sello autosostenible para no tener que hacer giras todo el tiempo”.

Aun cuando produce poco en términos de ingresos, los sellos independientes ven algunos beneficios en los grandes servicios de transmisión continua, ya que resuelven los problemas de distribución y acceso al público con que se habían topado históricamente. Pero, al final, Spotify y las otras plataformas que ponen a disposición virtualmente toda la música del mundo no fomentan la cultura del fanático de música obsesivo que nutre a los sellos independientes.

“Spotify, el servicio de YouTube, el servicio de Beats, es como ir a una gran tienda de abarrotes, y se puede encontrar cualquier tipo de comida que uno quiera”, aseguró Jaar. “Pero, para mí personalmente, prefiero invitar a alguien a mi casa y cocinar para él”.

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